
Denuncia sobre la maquinaria de los cristianos en la política
La palabra más importante de esta columna no es “política”, ni “Iglesia”, ni siquiera “fe”. Es “visualizar”. Porque sin visión, el pueblo perece.

Juan Sebastián Cortes, licenciado en educación y ciencias religiosas con estudios en Ciencia Política y cosmovisión. Actualmente se desempeña como Maestro de Educación religiosa y ética valores en Bogotá Colombia, liderando una transformación educativa desde la apologética y la batalla cultural. Activista en defensa de la vida, la familia y la libertad. Escritor de verdad en tiempos de relativismo.

La palabra más importante de esta columna no es “política”, ni “Iglesia”, ni siquiera “fe”. Es “visualizar”. Porque sin visión, el pueblo perece.

La Navidad, con su mensaje de alegría universal, puede convertirse en una tortura silenciosa para quien no siente nada que celebrar.

Juliana Alvarado irrumpe en la política con propuestas firmes para proteger a los niños y defender la libertad de conciencia. Su coherencia desafía lo políticamente correcto.

La victoria de José Antonio Kast marca un hito ideológico en Chile y proyecta un viraje conservador en América Latina.

No basta con que un hombre tenga carisma, fe o millones de seguidores. Lo decisivo es a quién escucha.

Etiquetar a Jesús como “de derecha” o “de izquierda” es un error histórico y teológico. Su mensaje trasciende ideologías y desafía a todas a someterse a la justicia y misericordia del Reino

Esta decisión no es menor. En un momento en que los principios cristianos están bajo ataque constante, la iglesia no solo responde con oración, sino con acción política estratégica y testimonial.

Esta declaración, más propia de un eslogan político que de un análisis teológico riguroso, responde a una tendencia contemporánea de instrumentalizar la figura de Cristo para justificar ideologías modernas.

No caigamos en el emocionalismo fácil ni en el mesianismo peligroso. Abelardo no es “el Ciro de Dios”. Pero sí es un hombre que, con claridad, defiende principios que coinciden con los nuestros.

El gobierno de Gustavo Petro proclama a Colombia como "potencia mundial de la vida", pero le abre las puertas a quienes planifican un verdadero genocidio.

Gustavo Petro impulsa una Asamblea Constituyente que podría alterar el orden democrático colombiano.

La Iglesia no necesita más políticos que digan “Amén” en los altares. Necesita líderes que vivan el “Hágase Tu voluntad” en cada decisión, incluso cuando eso signifique perder una elección...