
A veces las mejores historias no se planean; simplemente suceden cuando el clima decide conspirar a favor del destino. Hace unas semanas, en medio del ajetreo de una campaña al Congreso en la que estoy trabajando, conocí a Shalom Funeque. Cruzamos un par de palabras protocolarias, y eso fue todo. Yo había escuchado el nombre de su ministerio, True Identity, pero confieso que jamás había ahondado en el tema. No fue hasta el pasado domingo, cuando la lluvia nos atrapó a todos en el icónico Café Ruah, que la verdadera conversación comenzó. Allí estábamos Shalom, su hermana Laura y yo, esperando que el cielo se calmara, y fue en ese refugio improvisado donde surgió lo que hoy escribo.
Para entender True Identity, primero hay que entender a Shalom. Es una joven economista de la Universidad Gran Colombia, proveniente de una familia cristiana de Bosa, Bogotá. Asiste a la Misión Carismática Internacional, donde se desempeña como líder, pero su llamado va mucho más allá de las cuatro paredes de una iglesia.
A sus 14 años, sintió un llamado divino hacia la educación, específicamente hacia los adolescentes. Sin embargo, ese llamado tomó forma concreta cuando participó en las mesas de trabajo de la formulación de la política pública de juventud de Bogotá. Allí, frente a la amplia oferta institucional, se hizo una pregunta incómoda: ¿cómo es posible que tantos jóvenes carezcan de un proyecto de vida claro? Vio la necesidad espiritual detrás de la estadística y ahí empezó a plantear True Identity.
Shalom da aires de quien toma las decisiones. Es evidente a simple vista que tiene un temperamento colérico; y aunque la fama de este temperamento suele asociarse a tiranos, también es el temperamento de los líderes más temerarios. Fue esa fuerza la que la llevó a hacerse al hombro la formación del ministerio.
Junto a su equipo, organizó un programa de ocho clases orientadas a hablar de identidad, liderazgo y orientación vocacional. En los semilleros True se habla de lo que importa: sexualidad, política, vida. Llevan este programa a colegios, especialmente a los no cristianos, y el impacto es innegable: más de 20.000 jóvenes en toda Colombia han sido tocados por esta iniciativa, contando con el apoyo de hasta 350 voluntarios. Tal magnitud no pasa desapercibida en ningún lado; recientemente, la revista Forbes la nombró como una de las 30 líderes juveniles más influyentes del año 2025.
Pero el corazón de este testimonio, la parte que te deja sin aire, es cómo Shalom pasó de la muerte a la vida.
Por una condición de salud, Shalom estuvo cinco minutos muerta, literalmente. En un relato que oscila entre lo divino y lo humano, cuenta que tuvo un encuentro personal con Dios y que Él le asignó un propósito: darle vida a esta generación. Un intercambio. De muerte a vida. La palabra lo dice: estábamos muertos, ahora vivimos. Y ella camina con pies de plomo y un liderazgo inspirador que nace de haber visto el otro lado.
Sin embargo, Shalom no está sola en esta trinchera. Ese día pude conocer a su hermana, Laura. Estudiante de diseño gráfico, miembro de la Misión y voluntaria en los colegios, Laura es la cara visible en las redes sociales de la organización. Tiene una energía envolvente y una creatividad asombrosa que llena los canales de True Identity de videos sobre oportunidades educativas, laborales y contenido dirigido a la juventud desde una cosmovisión cristiana.
Hay que decirlo: es difícil no quedar atrapado por su presencia. Es enigmática con una mirada firme y analítica. Su energía no varía entre la pantalla y la realidad; tiene ese don poco común de hacer que todo a su alrededor se sienta más vibrante. No es el típico caso de la "familiar subsidiaria" del ministerio de su hermana mayor, y lo digo con la honestidad que me caracteriza, si viera allí nepotismo no me tomaría el tiempo de nombrarla. Laura tiene una esencia propia, una luz distintiva que es evidente a la vista y que invita a mirar dos veces.
El impacto es innegable: más de 20.000 jóvenes en toda Colombia han sido tocados por esta iniciativa, contando con el apoyo de hasta 350 voluntarios.
True Identity es un claro ejemplo de que hay un camino obligado para un auténtico cristiano: convertir su identidad en un propósito que ayude a otros a construir la suya. Se trata de generar una cadena inquebrantable que rodee a una generación de rodillas ante el Creador, en tiempos donde los problemas de salud mental, la lujuria y otros males nos tienen al borde del abismo.
El cristianismo sin impacto y sin transformación es discurso de hielo. Lo que Cristo predicó fue un actuar de fuego. Y al ver a estas dos mujeres, una forjada en el fuego de la resurrección y otra brillando con una creatividad desbordante, uno entiende que el propósito no es algo que se busca, sino algo que se vive mientras la lluvia afuera no nos deja salir.
He de decir que cuando salimos de Ruah un cielo despejado con un sol brillante se había impuesto sobre la lluvia y la oscuridad. Metáfora climática de que nuestra generación por gracia y propósito del Señor de los ejércitos celestiales transformara a esta nación y lo haremos sin titubeos.
En un mundo de seguidores hemos decidido ser líderes y en un mundo de escépticos hemos decidido ser creyentes. Estamos apartados. (Extracto de la canción Sold Out de Hawk Nelson)





