
Las organizaciones de salud cristianas se encuentran entre las pocas entidades que forman una última línea de defensa en el este de la República Democrática del Congo, donde una cepa de Ébola inusual y mortal ha despertado la alarma global. El pasado 17 de mayo, la Organización Mundial de la Salud declaró el brote de Ébola como "una emergencia de salud pública de importancia internacional".
Ésta epidemia se propaga a un ritmo alarmante, afectando principalmente al este del país con más de 500 casos sospechosos y al menos 131 muertes, al momento de la publicación de éste artículo.
El brote, identificado inicialmente a principios de este mes en la provincia de Ituri, en el noreste del Congo, corresponde a la cepa Bundibugyo del Ébola, una variante menos común para la cual no existe una vacuna aprobada ni un tratamiento específico, según la OMS.
Las autoridades sanitarias informaron que el brote ya se ha extendido por varias zonas de salud en Ituri y ha cruzado la frontera hacia Uganda, lo que hace temer una transmisión regional más amplia. Los hospitales administrados por iglesias y las clínicas misioneras siguen siendo de las pocas instituciones sanitarias en funcionamiento en zonas del este del Congo donde el conflicto ha dañado la infraestructura estatal y ha limitado el acceso a la atención médica.
El Dr Roberto Salvatierra, máster en epidemiología de la Universidad Hispanoamericana, dijo a Diario Cristiano Internacional que esta cepa del Ébola tiene poco potencial para convertirse en pandemia. "El R0 es de 1 a 2 ( por cada infectado hay 2 máximo ) tienen que tener cercanía de sangre, líquido seminal, etc", explicó Salvatierra. "La transmisión es baja si es cierto el bundibugyo no tiene vacuna como la variante Zaire y ya en otros años han habido brotes en Sudán sur y la República Democrática del Congo sin mayor implicación mundial. Por eso la OMS la pone como alerta local". El especialista aseguró que la población mundial no tendría por qué alarmarse en este caso.
El impacto de la variante Bundibugyo y la evacuación de misioneros
La BBC informó que un médico misionero estadounidense que trabaja en la región, el Dr. Peter Stafford, dio positivo por el virus el 19 de mayo mientras prestaba servicios en el Hospital de Nyankunde, cerca de Bunia, en el este del Congo. El médico fue evacuado a Alemania para recibir tratamiento. Stafford está afiliado a Serge, una organización misionera presbiteriana dedicada a la labor médica y humanitaria.
Serge confirmó la infección a través de un comunicado público y señaló que varios estadounidenses que pudieron haber estado expuestos estaban siendo evacuados de la región. Sin embargo, la organización afirmó que la historia va mucho más allá de un solo médico misionero.
"Nuestros equipos médicos trabajan en algunos de los entornos más exigentes del mundo, atendiendo a comunidades vulnerables que tienen un acceso limitado a la salud", declaró Joel Hylton, director de misiones de Serge. "Estamos profundamente agradecidos por su dedicación al pueblo de la RDC, y lamentamos profundamente las dificultades que están soportando bajo esta amenaza actual. Nuestra preocupación se extiende por igual a nuestros colegas y amigos congoleños en la región, quienes enfrentan estos mismos riesgos".
Organizaciones de defensa cristianas, entre ellas International Christian Concern, señalan que las comunidades cristianas en zonas del este del Congo han sufrido repetidos ataques por parte de milicianos vinculados al grupo Estado Islámico.
El Hospital de Nyankunde, donde servía Stafford, tiene su propia historia ligada a la violencia en el este del Congo. El centro de salud se vio gravemente afectado durante los enfrentamientos étnicos en Ituri a principios de la década de 2000, cuando las milicias atacaron a las comunidades y obligaron a huir a muchos cooperantes y personal médico.
El empeoramiento de la crisis del Ébola añade ahora otra capa de inestabilidad a unas comunidades que ya luchan contra el desplazamiento, la inseguridad y unos sistemas de salud debilitados.
Emergencia sanitaria frente a la creciente inseguridad
Durante brotes anteriores de Ébola en el este del Congo, los ataques a los trabajadores sanitarios y a los centros de tratamiento interrumpieron los esfuerzos de respuesta y alimentaron la desconfianza entre las comunidades locales.
Los funcionarios de la OMS advirtieron que la inseguridad sigue siendo uno de los mayores obstáculos para detener el brote actual.
"La combinación de conflicto, movimiento de población y sistemas de salud frágiles crea un entorno extremadamente difícil para el control del brote", afirmó la agencia en su declaración de emergencia.
La cepa Bundibugyo se considera especialmente problemática, ya que las vacunas desarrolladas durante brotes anteriores de Ébola se dirigen a la cepa Zaire, que es más común.
Los científicos afirman que el tratamiento de apoyo, el aislamiento rápido y el rastreo de contactos siguen siendo las principales herramientas disponibles para frenar la transmisión.
Uganda ya ha confirmado casos relacionados con el brote, lo que ha motivado un aumento de los controles y de las medidas de salud pública a lo largo de las fronteras regionales.
Algunas reuniones religiosas públicas también se han visto afectadas. Medios locales y fuentes eclesiásticas en Uganda informaron que la preocupación por la transmisión del Ébola contribuyó al aplazamiento de los preparativos vinculados a las conmemoraciones anuales del Día de los Mártires del país, uno de los eventos de peregrinación cristiana más grandes de África Oriental.
El brote también ha renovado la preocupación por el estado de la infraestructura humanitaria en el este del Congo, donde años de conflicto han colapsado los sistemas de atención médica y han desplazado a millones de personas.
Restricciones internacionales y el papel de las redes misioneras
El exdirector de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU., el Dr. Thomas Frieden, declaró a Reuters que la reducción en la coordinación de la salud global y en la preparación ante brotes podría debilitar los esfuerzos de respuesta a emergencias durante crisis como la del Ébola.
Al mismo tiempo, Estados Unidos anunció nuevas medidas relacionadas con los viajes a causa del brote. Las autoridades estadounidenses invocaron restricciones de emergencia destinadas a reducir el riesgo de que el Ébola entre al país desde las regiones afectadas.
La OMS ha desaconsejado las restricciones generalizadas al comercio y a los viajes, señalando que tales medidas pueden interrumpir las operaciones humanitarias y desincentivar la notificación transparente durante los brotes.
A pesar de la inestabilidad, las organizaciones médicas de base religiosa han seguido operando en partes de la región, convirtiéndose a menudo en la principal fuente de atención médica en comunidades aisladas donde los servicios gubernamentales siguen siendo limitados.
Las organizaciones de ayuda afirman que esas mismas redes eclesiásticas y misioneras están desempeñando una vez más un papel central a medida que el Ébola se propaga por el este del Congo.
Las autoridades sanitarias señalan que la contención del brote dependerá en gran medida del diagnóstico rápido, la cooperación local y el restablecimiento de la confianza en comunidades ya marcadas por años de violencia e inestabilidad.
Los funcionarios de la OMS advirtieron que las próximas semanas serán críticas para determinar si el brote puede ser contenido antes de que se propague más ampliamente por África Central y Oriental.
Autor: Vincent Matinde es un escritor y periodista veterano con más de una década de experiencia cubriendo diversos temas en toda África. A través de sus reportajes y sus relatos, se ha labrado una reputación por sus análisis perspicaces y su profundo conocimiento de los diversos temas relacionados con África.





