
El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia el 10 de agosto afectó con fuerza al occidente del país y provocó daños importantes en Cali y otras ciudades. Según reportes de prensa, el sismo tuvo su epicentro en el departamento del Chocó y dejó numerosas personas fallecidas, heridas y damnificadas, tal como lo reportó Diario Cristiano Internacional.
En medio de la emergencia, la cadena de librerías CLC Colombia confirmó que no sufrió pérdidas humanas entre los integrantes de su equipo. Sin embargo, una de sus librerías en Cali fue afectada por el movimiento sísmico.
David Pabón Serrano, director nacional de CLC Colombia, explicó de manera exclusiva a Diario Cristiano, que la librería fue encontrada con varias estanterías en el piso, además de grietas en el suelo y algunas baldosas rotas. "El equipo y sus familias están bien por la misericordia de Dios", afirmó el directivo.
La situación también movilizó a los familiares de los trabajadores. Según explicó Pabón a Diario Cristiano, durante la semana llegaron a la librería para colaborar con las tareas de limpieza, clasificación y reubicación del inventario.
Daños materiales y solidaridad en Cali
Pabón explicó que los daños registrados en la librería no serían estructurales. "Hay que hacer algunos trabajos para resanar las partes que se dañaron, pero son arreglos simples, no fue algo estructural", señaló.
CLC todavía espera las cotizaciones definitivas para determinar el costo de las reparaciones. De manera preliminar, Pabón calcula que los trabajos podrían representar "entre 3.000 y 5.000 dólares".
Mientras la organización evalúa las reparaciones, también recibió ofrecimientos de ayuda de personas de Cali. Pabón destacó que varios hermanos se comunicaron "para ofrecer su colaboración". Algunos se ofrecieron para "ayudar con los arreglos", otros para llevar "máquinas que permitieran liberar las estanterías" y otros para "colaborar con la pintura y la selección de libros", enumeró.
El director nacional de CLC Colombia aseguró que su deseo es "resaltar la solidaridad de las personas en Cali", especialmente de quienes se acercaron para colaborar con la recuperación de la librería, limpiar, reorganizar el inventario y ayudar en las reparaciones.
Mientras continúa la evaluación de los daños, el equipo de CLC avanza en las tareas de limpieza, clasificación y reubicación del inventario, con el apoyo de familiares de los trabajadores.

CLC prepara ayuda para familias de pastores
Para CLC Colombia, la emergencia no se limita a la recuperación de sus propias instalaciones. La organización también busca acompañar a familias de pastores que perdieron sus viviendas a causa del terremoto.
"Para CLC es importante servir en lo que esté a nuestro alcance", explicó Pabón a Diario Cristiano. "Entendemos las necesidades que hay y estamos haciendo la gestión para ayudar a varios pastores conocidos que perdieron sus casas", afirmó.
La organización identificó familias que necesitan apoyo en Cali, Pereira, Quibdó y Sevilla, ubicadas en tres departamentos. Por ello CLC prepara una campaña en sus redes sociales para reunir recursos económicos y ayudas materiales destinadas a esas familias.
"Estamos proponiendo una campaña en nuestras redes para colectar dineros y ayudas materiales para brindarle apoyos a unas familias de pastores que hemos identificado en Cali, Pereira, Quibdó y Sevilla", contó David Pabón.
La iniciativa busca ampliar la respuesta de CLC y acompañar a familias de la comunidad cristiana que quedaron en una situación vulnerable después del terremoto.
"Continuar orando"
Pabón también pidió a las iglesias y a los cristianos que acompañen la situación de Colombia mediante la oración. "Continuar orando para que Dios nos guíe con sabiduría para saber a quién ayudar en medio de tanta necesidad que hay", manifestó.
El pedido llega mientras continúan las tareas de recuperación en las zonas afectadas. Los reportes publicados después del terremoto describen daños en viviendas y edificios, y operaciones de búsqueda y asistencia en diferentes municipios del país.
En ese contexto, CLC Colombia enfrenta una doble tarea: recuperar la librería afectada en Cali y organizar una respuesta de ayuda para familias pastorales que perdieron sus hogares.
La organización continuará evaluando los daños del establecimiento mientras avanza en la preparación de la campaña de apoyo. Para Pabón, la prioridad es actuar con sabiduría ante la magnitud de las necesidades y servir a quienes más lo necesitan.
El terremoto dejó así no solo daños materiales, sino también una respuesta de solidaridad entre personas y organizaciones que buscan acompañar a quienes enfrentan las consecuencias de la tragedia.
Autora: Lizzie Sotola es corresponsal en Latinoamérica para Diario Cristiano Internacional. Es licenciada en Periodismo y en Comunicación Social graduada en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, Argentina. Cuenta con una trayectoria de más de 25 años como profesional. Tiene una vasta experiencia en medios de comunicación, organizaciones educativas y religiosas como también editoriales cristianas. Ha trabajado para Editorial Vida, Sociedad Bíblica Internacional, Alianza Evangélica Latina y la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de Argentina (ACIERA). Además ejerce como periodista freelance para los festivales de la Asociación Luis Palau en Iberoamérica y dirige una agencia de difusión llamada Noti-Prensa.





