
Tras el potente terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el occidente de Colombia este lunes con epicentro en las cercanías del municipio de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, miles de familias debieron ser evacuadas ante el riesgo de réplicas y nuevos derrumbes. Mientras, las autoridades locales e internacionales evalúan los daños materiales y el incremento paulatino en la cifra de damnificados y heridos.
Ante la magnitud de la emergencia, la comunidad evangélica internacional ha comenzado a movilizar recursos logísticos, financieros y de personal para colaborar con las tareas de asistencia. Las organizaciones de socorro Operación Bendición y Convoy of Hope anunciaron el despliegue inmediato de sus equipos de respuesta ante desastres globales para ingresar a las zonas más castigadas del territorio colombiano.
El trabajo de estas entidades no solo busca atender las carencias físicas más apremiantes de la población afectada, sino también ofrecer contención y acompañamiento en un momento de marcada incertidumbre para las comunidades del pacífico y del interior de Colombia.
Evaluación de daños y distribución de insumos
La primera fase de la intervención de las organizaciones cristianas se centra en el levantamiento de diagnósticos sobre el terreno en coordinación con las autoridades gubernamentales y las redes de iglesias locales. Operación Bendición confirmó la salida de su equipo de respuesta global hacia Colombia este miércoles 12 de agosto, con el objetivo prioritario de evaluar las necesidades humanitarias más críticas y determinar los puntos de entrega de suministros.
Entre la asistencia inicial proyectada por Operación Bendición se encuentra la distribución de agua potable, alimentos no perecederos, kits de higiene familiar y linternas solares, estas últimas esenciales debido a las interrupciones del fluido eléctrico en las zonas rurales del Chocó y regiones aledañas.
Drew Friedrich, presidente de Operación Bendición, se refirió al compromiso operacional de la entidad en este contexto de crisis:
“Cada vez que ocurre un desastre, nuestra primera prioridad es llegar al lugar, comprender las necesidades y determinar dónde podemos marcar la mayor diferencia. Mientras nuestro trabajo continúa en Venezuela, ahora estamos movilizando un equipo adicional a Colombia para estar junto a las familias de allí y brindar ayuda práctica y esperanza durante un período increíblemente difícil”.
Por su parte, Convoy of Hope comenzó el traslado de insumos tangibles para asistir a los damnificados por los derrumbes y evacuaciones forzadas, apoyándose en líderes comunitarios e iglesias evangélicas locales que funcionan como centros de acopio e intermediarios de ayuda en las regiones afectadas.
Un esfuerzo regional sostenido
El despliegue en territorio colombiano se produce en un marco de alta exigencia logística para las entidades evangélicas de ayuda humanitaria en América Latina y el Caribe, dado que la región ha enfrentado múltiples crisis sísmicas y climáticas simultáneas en las últimas semanas.
Tanto Operación Bendición como Convoy of Hope mantienen operaciones activas de ayuda de emergencia en la vecina Venezuela, país que sufrió recientemente el embate de dos terremotos gemelos. Las organizaciones señalaron que los trabajos de asistencia, entrega de víveres y reconstrucción con equipos locales en territorio venezolano no sufrirán interrupciones ni recortes de recursos a raíz de la nueva emergencia en Colombia.
Adicionalmente, Convoy of Hope atiende en paralelo la severa crisis hídrica que afecta a Puerto Rico. La combinación de una sequía histórica y el deterioro de la infraestructura de almacenamiento ha derivado en racionamientos de agua para miles de ciudadanos en la isla, frente a lo cual la organización continúa distribuyendo agua embotellada y suministros básicos de supervivencia.
El rol estratégico de la iglesia local en la gestión de crisis
En el ámbito de la socorrología y la labor social evangélica, la cooperación entre organizaciones internacionales y las iglesias locales resulta determinante para garantizar la efectividad de la ayuda. Mientras que las agencias globales aportan la capacidad logística, el filtrado de agua, los insumos médicos y la financiación de emergencia, las congregaciones de la zona afectada aportan el conocimiento territorial y el contacto directo con la población vulnerable.
En contextos de desastre natural, los templos y centros comunitarios evangélicos en Colombia suelen transformar sus instalaciones en comedores solidarios, refugios temporales y centros de distribución de insumos. Este modelo de trabajo conjunto permite optimizar los tiempos de entrega, mitigar los riesgos de desvío de recursos y brindar un espacio de contención afectiva y espiritual a las familias afectadas por la pérdida de sus hogares.
Las organizaciones hicieron un llamado a la comunidad cristiana global a apoyar las labores de socorro mediante la oración y la donación de recursos, con el fin de sostener tanto la respuesta inmediata como los programas de recuperación a mediano y largo plazo en las zonas afectadas de Colombia.
Autor: Javier Bolaños es un periodista con más 30 años de experiencia en radio, televisión y prensa escrita. Posee un amplio conocimiento de la realidad latinoamericana, habiendo viajado a prácticamente todos los países de la región. Es actualmente director de Diario Cristiano Internacional y de Christian Post español. Ha sido Productor Regional para América Latina de Global News Alliance (GNA), agencia de noticias que actualmente es socio de Diario Cristiano Internacional.
Fue Productor General del noticiero Mundo Cristiano de CBN News durante 10 años y también se desempeñó como director de Evangélico Digital, una publicación online enfocada en América Latina vinculada a la Alianza Evangélica Española. Ha sido corresponsal internacional para diversos medios de comunicación cubriendo elecciones presidenciales, catástrofes naturales y grandes eventos deportivos como las Olimpiadas y Mundiales de Fútbol.
Puede contactarlo al email: javier.b@christiandaily.com





