
“Se nos fue el techo encima”. Así describió Carlos Alberto Patiño al periodista Rafael Poveda uno de los momentos más dramáticos que vivió junto con su esposa y su hijo durante el terremoto que sacudió a Colombia el lunes 10 de agosto, pasado.
Patiño se presentó ante Poveda como abogado y terapeuta cristiano y relató que se encontraba en el apartamento 202 del edificio Tequendama, en el sector de Cádiz, en Cali. Según su testimonio, acababa de terminar de orar cuando vio que la lámpara de su habitación comenzó a moverse y sintió el primer movimiento.
“Empecé a sentir, fue que se empezó a mover muy feo la casa”, contó. Entonces llamó a su hijo Samuel Esteban y a su esposa Liliana, que se encontraba en la cocina. Los tres se dirigieron hacia la sala principal, cerca de la puerta de salida.
El hombre describió dos movimientos que, según su percepción, ocurrieron durante el mismo episodio. Primero, explicó, la estructura se movió de izquierda a derecha. Después de una pausa de unos seis segundos, comenzó otro movimiento de adelante hacia atrás.
En medio del temor, Patiño y su esposa comenzaron a orar.
“Señor Jesucristo, Hijo del Dios Altísimo, sálvanos, ayúdanos”, recordó que repetían. “En el nombre de Jesucristo no nos va a pasar nada”, agregó al reconstruir aquellos segundos.
La familia intentó salir del departamento, pero la puerta principal quedó trabada. Patiño contó que entonces trató de proteger a su esposa y a su hijo mientras el edificio continuaba sacudiéndose. También tenía consigo a Tommy, el perro de la familia, un labrador dorado.
Entonces, según su relato, escuchó un estruendo.
“Sentí un estruendo tremendo, tremendo, tremendo, como un huracán”, dijo. Poco después vio cómo el techo comenzó a descender.
“Vi como en cámara lenta como se fue bajando el techo”, relató. “Y se nos fue”.
Patiño explicó que él, su esposa y su hijo quedaron atrapados bajo los escombros en un espacio que calculó en unos 40 centímetros. El polvo comenzó a afectar la respiración de su hijo y durante unos momentos, según contó, quedaron inmóviles bajo la estructura colapsada.
En ese momento volvió a orar.
“Señor Jesucristo, ya que tú nos salvaste, yo te pido un favor, Señor, danos la salida”, recordó que pidió.
Fue entonces cuando, de acuerdo con su testimonio, apareció una pequeña abertura entre los escombros. Patiño dijo que comenzó a mover un ladrillo y que el hueco se amplió hasta permitirles avanzar.
“Arrástrémonos”, le indicó a su familia.
Los tres comenzaron a desplazarse por el reducido espacio hasta conseguir salir. Patiño calculó que transcurrieron unos cinco o seis minutos desde que quedaron atrapados hasta que lograron alcanzar el exterior.
Pero la familia todavía tenía que encontrar a la mujer de 94 años que estaba dentro del edificio.
Patiño contó que su suegra padecía Parkinson y Alzheimer y que se encontraba acostada cuando ocurrió el terremoto. Según explicó, la familia había construido para ella un pequeño cuarto con una estructura de cemento para protegerla y cuidarla.
Después de salir, Patiño observó el edificio desde la parte posterior. El panorama que describió era de destrucción total.
“Todo totalmente colapsado”, dijo. “Y todas las columnas encima, todo, hermano, todo, todo”.
Por un momento pensó que su suegra había muerto. Pero poco después alguien advirtió que había una persona atrapada.
“Hay alguien allá abajo”, recordó.
Los rescatistas lograron encontrarla y sacarla con vida.
“Está viva, hermano, está bien”, afirmó Patiño. Para él, el rescate fue un milagro y una respuesta a las oraciones que había realizado durante la emergencia.
El perro de la familia también quedó atrapado entre dos columnas. Patiño contó que Tommy permaneció con vida hasta aproximadamente las cuatro de la tarde, pero que finalmente murió sin que pudieran liberarlo.
El testigo destacó además la intervención de un grupo de rescatistas que identificó como “los topitos venezolanos”. Según su relato, varios de ellos ingresaron a la zona para ayudar a las personas atrapadas. También mencionó a los bomberos y explicó que, a su juicio, los equipos de emergencia enfrentaban una situación de enorme magnitud.
La presencia de equipos de rescate procedentes de otros países también aparece en la cobertura de la emergencia. El País reportó sobre la llegada de un grupo internacional de rescatistas a Cali y las dificultades que enfrentaron para localizar sobrevivientes entre los escombros.
“Yo no estoy para juzgar a nadie, ni criticar a nadie, pero la verdad, la verdad, la cosa fue muy dura, muy pesada”, afirmó Patiño al describir la magnitud de la emergencia.
El terremoto que provocó la emergencia tuvo una magnitud de 7,4 y golpeó el occidente de Colombia el 10 de agosto. Según la agencia Reuters el sismo provocó una destrucción generalizada en el occidente colombiano y que Cali estuvo entre las ciudades más afectadas.
Tres días después del terremoto, las labores de rescate continuaban en Cali y otras ciudades afectadas. Associated Press informó el 13 de agosto que los equipos de emergencia mantenían la búsqueda de sobrevivientes entre los escombros, aunque la ventana de tiempo para encontrarlos con vida se reducía.
El balance de víctimas también aumentó durante las horas posteriores al desastre. Reuters reportó este jueves que al menos 265 personas habían muerto y que unas 500 permanecían desaparecidas, mientras las operaciones de rescate comenzaban a concentrarse en la remoción de escombros.
En ese contexto, el relato de Patiño aporta una dimensión personal a la tragedia. Su testimonio describe una secuencia de segundos en los que una familia quedó atrapada bajo los escombros, encontró una vía de salida y luego participó en la búsqueda de una mujer de 94 años que, contra lo que inicialmente temieron sus familiares, fue rescatada con vida.
La fe en Jesucristo atraviesa todo el relato. Patiño contó que él y su familia oraron mientras permanecían atrapados y atribuyó su supervivencia y la de su suegra a la intervención de Dios. Se trata de su interpretación personal de lo ocurrido y así debe ser presentada periodísticamente.
Al finalizar el registro, Rafael Poveda calificó el relato como “un testimonio increíble” y señaló que los equipos de ayuda ya llegaban al lugar.
El testimonio completo fue difundido por Poveda en Instagram.
Autora: Lizzie Sotola es corresponsal en Latinoamérica para Diario Cristiano Internacional. Es licenciada en Periodismo y en Comunicación Social graduada en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, Argentina. Cuenta con una trayectoria de más de 25 años como profesional. Tiene una vasta experiencia en medios de comunicación, organizaciones educativas y religiosas como también editoriales cristianas. Ha trabajado para Editorial Vida, Sociedad Bíblica Internacional, Alianza Evangélica Latina y la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de Argentina (ACIERA). Además ejerce como periodista freelance para los festivales de la Asociación Luis Palau en Iberoamérica y dirige una agencia de difusión llamada Noti-Prensa.





