
Colombia ocupó el puesto 47 en la Lista Mundial de la Persecución 2026, elaborada por Puertas Abiertas, que identifica a los 50 países donde los cristianos enfrentan mayores niveles de persecución por causa de su fe. Aunque el país mantiene garantías constitucionales para la libertad religiosa, la organización afirmó que la violencia ejercida por grupos armados ilegales sigue afectando gravemente a iglesias y creyentes, especialmente en zonas rurales.
En su informe, Puertas Abiertas señaló que Colombia es uno de los cuatro países de América Latina incluidos en la clasificación. Según la organización, la persecución está estrechamente relacionada con la presencia de guerrillas, carteles del narcotráfico y milicias locales que ejercen control territorial y consideran que la influencia de las iglesias representa una amenaza para su autoridad.
La entidad explicó que, pese a los acuerdos de paz alcanzados en los últimos años, la estabilidad continúa siendo frágil en diversas regiones del país. En esos territorios, pastores y líderes cristianos son presionados para colaborar con actividades ilegales o guardar silencio frente a la violencia. Quienes se niegan pueden enfrentar intimidaciones, amenazas e incluso ser asesinados.
Puertas Abiertas también advirtió que muchos creyentes pertenecientes a comunidades indígenas viven una doble situación de vulnerabilidad. Además de la presión ejercida por grupos armados, quienes abandonan prácticas tradicionales para seguir a Jesucristo pueden sufrir exclusión, persecución y constantes presiones para renunciar a su fe.
La historia de Eva
Para mostrar el impacto de esta realidad, el informe recoge el testimonio de Eva —nombre ficticio por razones de seguridad—, viuda del pastor Fredy, asesinado en enero de 2025 luego de negarse a cumplir las exigencias de un grupo armado.
"Querían que hiciera cosas en contra de su voluntad y de su fe", relató Eva.
Tras el asesinato, la mujer quedó sola al cuidado de sus tres hijos. Según Puertas Abiertas, uno de ellos comenzó a sufrir problemas para dormir, otro vivía con miedo permanente y una de sus hijas, que presenció el crimen, recibió amenazas.
"No tenía paz. Pero aun así, nos aferramos a Dios", recordó.
Con el apoyo de Puertas Abiertas, la familia fue trasladada a un lugar seguro, donde recibió atención psicológica, acompañamiento espiritual y ayuda práctica para comenzar una nueva etapa.
Durante ese proceso, Eva escribió una canción en memoria de su esposo. La organización destacó que ese ejercicio se convirtió en un camino hacia el perdón y la restauración espiritual.
"Aprendí a buscar más a Dios y a enfrentar mis miedos. Mi alma quería llenarse de rabia, pero Dios me ha enseñado a perdonar", expresó.
Sin embargo, después de regresar a su ciudad para reconstruir su vida, la violencia recrudeció. Los grupos armados retomaron el control de la región y comenzaron nuevamente las amenazas. Eva recibió mensajes exigiéndole que ocupara el lugar de su esposo en actividades ilegales, por lo que debió huir otra vez junto a sus hijos.
Actualmente la familia permanece en un lugar confidencial por razones de seguridad.
Un llamado a la oración
Al presentar el caso colombiano, Puertas Abiertas recordó que los grupos armados continúan actuando como autoridades paralelas en distintas regiones del país, restringiendo las actividades de las iglesias, vigilando a los creyentes y limitando el evangelismo. La organización afirmó que esta presión constante provoca miedo, desplazamientos forzados y, en los casos más graves, la muerte de líderes cristianos.
Finalmente, Puertas Abiertas invitó a la iglesia mundial a orar por los cristianos perseguidos en Colombia, pidiendo fortaleza para quienes sufren violencia por su fe, protección para las iglesias que sirven en medio del conflicto y paz para las regiones afectadas por la presencia de grupos armados.
Autora: Lizzie Sotola es corresponsal en Latinoamérica para Diario Cristiano Internacional. Es licenciada en Periodismo y en Comunicación Social graduada en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, Argentina. Cuenta con una trayectoria de más de 25 años como profesional. Tiene una vasta experiencia en medios de comunicación, organizaciones educativas y religiosas como también editoriales cristianas. Ha trabajado para Editorial Vida, Sociedad Bíblica Internacional, Alianza Evangélica Latina y la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de Argentina (ACIERA). Además ejerce como periodista freelance para los festivales de la Asociación Luis Palau en Iberoamérica y dirige una agencia de difusión llamada Noti-Prensa.





