De la Espriella asumió la Presidencia de Colombia y puso a Jesucristo en el centro de su primer discurso

De la Espriella
Abelardo de la Espriella pronuncia su primer discurso como presidente de Colombia durante la ceremonia de posesión, acompañado por un integrante de las Fuerzas Militares y con la bandera colombiana al fondo. Foto: Facebook presidencial

Abelardo de la Espriella asumió el 7 de agosto la Presidencia de Colombia para el período 2026-2030 y comenzó su mandato con un discurso marcado por referencias explícitas a Dios, Jesucristo, la familia y los valores que, según afirmó, deben orientar a la sociedad colombiana.

La ceremonia de posesión se realizó en la Arena USC de la Universidad Santiago de Cali. Después de la juramentación, el mandatario se trasladó al Cantón Militar Pichincha, donde pronunció su primer discurso como jefe de Estado ante integrantes de las Fuerzas Militares.

El componente religioso estuvo presente desde la ceremonia de posesión. De acuerdo con la cobertura de ACI Prensa y El País, la jornada incluyó intervenciones de representantes de distintas tradiciones religiosas, entre ellos un rabino, un pastor evangélico, un sacerdote y un obispo católico.

El País señaló que, antes de comenzar su discurso, De la Espriella cedió el atril a líderes religiosos que participaron en la ceremonia. 

"Nuestro Señor Jesucristo"

Las primeras palabras del presidente en su discurso estuvieron dirigidas a Dios.

Después de los saludos protocolarios, De la Espriella expresó su gratitud a "Nuestro Señor Jesucristo".

"Un sentimiento de profunda gratitud a nuestro Señor Jesucristo por bendecir a Colombia y por no haber apartado jamás su mirada providente de esta tierra bendita. Gracias Señor", afirmó el presidente.

Más adelante volvió a referirse directamente a la fe. "El que está de rodillas delante de Dios, jamás será vencido", expresó.

El mandatario también afirmó que su principal preocupación eran los pobres y sostuvo que Dios conocía esa preocupación. Luego pidió que Dios bendijera a los colombianos, iluminara su entendimiento y guiara las decisiones de su gobierno.

El cierre volvió a incluir una referencia explícita a Jesucristo.

"¡Firmes por la patria, que viva Cristo Rey!", afirmó De la Espriella.

Una "batalla cultural" por la familia y los valores

La defensa de la familia apareció vinculada con uno de los conceptos que De la Espriella ya había utilizado durante su campaña: la "batalla cultural".

En su discurso de posesión, el presidente afirmó que su gobierno librará esa batalla para "recuperar el valor de la familia, el mérito, la disciplina, el respeto por la ley, el amor por la patria, la creencia en Dios y la responsabilidad individual". 

El concepto no apareció por primera vez durante la posesión. Durante la campaña, De la Espriella ya había hablado de una confrontación cultural en torno a Dios, la familia, la nación y la identidad. En julio, además, anunció a Paola Holguín como ministra de Cultura y dijo que tendría el desafío de dar la "batalla cultural por la Nación"

En marzo, durante una entrevista con EFE, el entonces candidato había afirmado que admiraba la "batalla cultural" impulsada por Donald Trump contra el "wokismo" y el "globalismo", y había expresado su oposición a la denominada "ideología de género".

De esta manera, la referencia realizada durante la posesión forma parte de un concepto que el ahora presidente había incorporado previamente a su proyecto político.

Seguridad, autoridad y lucha contra el crimen

La dimensión religiosa compartió protagonismo con un discurso centrado en seguridad, autoridad y lucha contra el crimen. "Ha comenzado el tiempo de la recuperación del orden, la autoridad y la libertad", afirmó De la Espriella.

El presidente reiteró que su gobierno no negociará con grupos criminales y anunció una ofensiva contra las estructuras vinculadas con el narcotráfico, como reportó Reuters. También planteó medidas de endurecimiento frente a delitos graves y defendió un papel más fuerte de las Fuerzas Militares y de la Policía.

"Un sentimiento de profunda gratitud a nuestro Señor Jesucristo por bendecir a Colombia y por no haber apartado jamás su mirada providente de esta tierra bendita. Gracias Señor", afirmó el presidente Abelardo De la Espriella.

En materia económica, anunció el congelamiento del gasto estatal y sostuvo que su gobierno debía "poner la casa en orden" frente a la situación fiscal del país.

También planteó reducir el tamaño del Estado, fortalecer el sector privado y reactivar la producción de petróleo y gas. Reuters informó que el mandatario habló de una reducción de hasta 40 % del tamaño del Estado como parte de su programa de gobierno.

"Seré el presidente de todos"

Aunque su discurso incluyó una fuerte defensa de valores conservadores y referencias religiosas, De la Espriella también aseguró que gobernará para todos los colombianos. "Seré el presidente de todos los colombianos", afirmó.

La declaración adquiere relevancia en un país políticamente dividido y después de una campaña presidencial marcada por una fuerte confrontación entre sectores de derecha e izquierda.

El nuevo mandatario también planteó una mayor descentralización del poder y afirmó que las regiones tendrán un papel central durante su administración.

Un comienzo de gobierno desde las regiones

Las primeras 48 horas de la administración mostraron que la descentralización no quedó solamente en el discurso.

De la Espriella visitó Cali, Barranquilla y Medellín durante sus primeros días como presidente, mientras Bogotá quedó fuera de su agenda inicial. En Cali encabezó un consejo de seguridad relacionado con el narcotráfico y la situación de la región. En Barranquilla supervisó aspectos vinculados con la construcción de una sede presidencial alterna y el traslado de presos considerados peligrosos. En Medellín participó en actividades de la Feria de las Flores.

El mandatario tampoco había firmado, hasta entonces, los 70 decretos que había prometido durante la campaña. En su lugar, sus primeras actividades estuvieron marcadas por desplazamientos a distintas regiones, reuniones de seguridad y anuncios en materia de cooperación internacional.

En materia de seguridad internacional, el nuevo gobierno también anunció su participación en el "Escudo de las Américas", una iniciativa de cooperación impulsada por Estados Unidos. Reuters informó que De la Espriella vinculó esta estrategia con su política contra el narcotráfico y los grupos armados.

La fe como parte del inicio del nuevo gobierno

Las referencias religiosas de De la Espriella no quedaron limitadas a una expresión aislada durante la ceremonia de posesión. El mandatario comenzó su primer discurso presidencial agradeciendo a Jesucristo, afirmó que Dios debe estar presente en las decisiones de gobierno y cerró su intervención con la expresión "¡que viva Cristo Rey!".

La presencia de líderes religiosos durante la posesión y la utilización de referencias cristianas en el discurso también muestran que la relación entre religión y política tendrá un lugar relevante en el comienzo de esta administración.

"Ha comenzado el tiempo de la recuperación del orden, la autoridad y la libertad", afirmó De la Espriella

Distintos sectores religiosos, especialmente iglesias evangélicas y sectores católicos conservadores, tuvieron un papel importante en el respaldo político que recibió De la Espriella durante la campaña. Algunos de esos sectores esperan que el nuevo gobierno impulse una agenda vinculada con la familia y otros valores conservadores.

Por ahora, el dato comprobable es que el nuevo presidente comenzó su mandato con referencias explícitas a Jesucristo, Dios, la familia y la responsabilidad individual, al mismo tiempo que presentó una agenda centrada en seguridad, autoridad, austeridad fiscal y descentralización.

El desarrollo de su administración permitirá observar cómo esas definiciones expresadas durante la campaña y la posesión se traducen en políticas concretas para Colombia.


Autora: Lizzie Sotola es corresponsal en Latinoamérica para Diario Cristiano Internacional. Es licenciada en Periodismo y en Comunicación Social graduada en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, Argentina. Cuenta con una trayectoria de más de 25 años como profesional. Tiene una vasta experiencia en medios de comunicación, organizaciones educativas y religiosas como también editoriales cristianas. Ha trabajado para Editorial Vida, Sociedad Bíblica Internacional, Alianza Evangélica Latina y la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de Argentina (ACIERA). Además ejerce como periodista freelance para los festivales de la Asociación Luis Palau en Iberoamérica y dirige una agencia de difusión llamada Noti-Prensa.

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