
Baleares cuenta con 121 lugares de culto evangélicos registrados, según los datos del Directorio de Lugares de Culto del Observatorio del Pluralismo Religioso recogidos por Menorca - Es Diari. El dato permite observar una presencia territorial evangélica cada vez más visible, aunque no mide el número de congregaciones, fieles o asistentes.
Los 121 lugares de culto evangélicos representan el 62% de las 195 parroquias católicas de Baleares. La comparación debe leerse con cautela: una parroquia y un lugar de culto evangélico no son necesariamente estructuras equivalentes en organización, cobertura territorial o tamaño.
La imagen cambia al incorporar los 86 centros pastorales católicos. Junto con las parroquias, estos centros elevan a 281 los espacios vinculados a la Iglesia católica en las islas. En ese escenario, los lugares de culto evangélicos representan alrededor del 43 % de la red católica. Los directorios de las diócesis, como el de Mallorca, muestran además una implantación católica extensa y distribuida en todo el territorio.
Por número de lugares de culto registrados, el cristianismo evangélico es la confesión minoritaria con mayor presencia en Baleares. Le siguen el islam, con 63 mezquitas; los Testigos de Jehová, con 11 salones; y el budismo, con diez centros. Esta clasificación describe la distribución de espacios de culto, no la cantidad de personas que pertenecen a cada comunidad.
Palma concentra 62 de los 121 lugares evangélicos registrados. Eivissa suma 18; Manacor, ocho; y Maó y Sant Antoni de Portmany, cinco cada una. La presencia en Palma, municipios turísticos y localidades de tamaño medio indica que el fenómeno trasciende un único distrito o isla.
La inmigración procedente de América Latina aparece en las coberturas periodísticas como uno de los factores que acompañan esta expansión. Las congregaciones pueden funcionar también como espacios de acogida y apoyo comunitario para personas recién llegadas.
Sin embargo, el directorio no identifica la nacionalidad, el origen migratorio ni la afiliación de las personas que acuden a cada lugar de culto. La relación entre migración y crecimiento evangélico requiere, por tanto, investigación adicional antes de establecer una causalidad.
El dato más sólido no es una competencia numérica entre confesiones, sino la transformación del paisaje religioso balear. El registro muestra una red evangélica territorialmente relevante dentro de un escenario religioso plural, aunque todavía no permite determinar cuántas personas participan de estas comunidades ni cuánto ha crecido su base social.





