
Al conmemorar en uno de los salones del Senado de la República el 165 aniversario de la promulgación de la “Ley sobre Libertad de Cultos”, pastores y líderes evangélicos expresaron su preocupación por el respeto al Estado laico en México.
Aarón Lara Sánchez, presidente de la organización Iniciativa Ciudadana por la Vida y por la Familia expresó la importancia de celebrar la ley promulgada por Benito Juárez el 4 de diciembre de 1860. Lara aclaró que el término laico no es sinónimo de ateísmo.
“El laicismo es la doctrina política por la cual el estado a través de sus representantes no favorece, pero tampoco atentan contra religión alguna, debe ser absolutamente neutral”, señaló.
Para Lara, un funcionario público puede practicar la fe que su conciencia le dicte y ejercerla con entera libertad, pero lo que no puede hacer es crear leyes que favorezcan a su “identidad confesional” en detrimento de cualquier otra y como representantes del estado su parcialidad debe ser absoluta.
“Quienes no tengan confesión religiosa alguna, que sean ateos, pero con cargo de funcionarios públicos de igual forma deben de mantener una imparcialidad absoluta, porque el ejercicio de gobierno no es para imponer una forma de pensar a los demás”, subrayó Lara.
Durante su exposición, explicó que un legislador puede “atentar” contra el Estado laico si celebra un acto religioso teniendo como marco un evento público en instalaciones oficiales.
“Traer a un sacerdote, chamán, pastor o ministro de culto que sea registrado o no ante la Secretaría de Gobernación para llevar a cabo un ritual religioso en una instalación oficial en tiempos oficiales y tratándose de actos oficiales, eso es quebrantar el Estado laico y lo hemos visto, lamentablemente”, aseveró Lara.
En septiembre pasado, el Senado de la República se llenó de incienso y rezos para limpiar el alma y para atraer “buenas vibras” por parte de una chamán tzotzil proveniente de San Juan Chamula.
En esa ocasión la presidente de la Cámara Alta, Laura Itzel Castillo, estuvo presente en la ceremonia indígena y recibió una “limpia” con incienso.
En abril de 2024, el senador del partido MORENA, Adolfo Gómez, organizó un ritual en el que, bajo el argumento de usos y costumbres indígenas, se degolló a una gallina por el “Día de la Lluvia”.
Durante el evento de celebración de la Ley sobre Libertad de Cultos, Aarón Cortés Hernández, dirigente de la Iglesia Cristiana Interdenominacional (ICIAR), habló de los compromisos incumplidos del estado mexicano en materia de libertad religiosa. Un tema delicado, pues ha costado muchas vidas a lo largo de la historia del país.
En la óptica de Cortés, el laicismo ha sido una cuestión “difícil” de administrar, pues son muchos los casos de intolerancia religiosa documentados que se han presentado en México. Recordó las expulsiones de evangélicos en Chiapas en los años 80, en los que la marginación y discriminación han sido hasta la fecha una constante.
Durante su ponencia, Cortés Hernández, hizo mención a los ataques por motivos religiosos contra evangélicos afiliados de su denominación el 20 de noviembre de 2023, en la comunidad de San Isidro El Arenal, en San Juan Lalana, Oaxaca.
Es sabido que por ese hecho inmediatamente se encendieron las alarmas de la ICIAR, porque cuatro de sus congregantes fueron encarcelados, destituidos de sus cargos en su comunidad y sus hijos expulsados de la escuela.

Según Cortés, tras varias juntas que se tuvieron con las autoridades y los pobladores para que las familias evangélicas pudieran regresar a sus comunidades, siguieron las hostilidades. El resultado que obtuvieron fue que les quemaron su templo en marzo de 2024, sus animales fueron robados, y finalmente les expulsaron de la comunidad.
“Ante el fracaso de la Secretaría de Gobernación, ¿por qué un individuo debe de pedir permiso para practicar su fe? ¿Por qué se les humilla y se amenaza para someterles a juntas aparentemente de negociaciones? Si de todas formas lo que determina el destino de familias enteras es la violencia y el abuso de la autoridad. Esto no es libertad”, cuestionó en su intervención Cortés Hernández.
El ministro destacó en su mensaje que incluso la organización Amnistía Internacional, movimiento global que trabaja por la promoción y defensa de los derechos humanos, ha documentado los casos de intolerancia religiosa que han afectado a la ICIAR.
Para el dirigente de la ICIAR, el Estado no puede conceder la libertad, sino simplemente reconocerla, y garantizarla, ya que todos los aparatos del gobierno no están para privilegiar o atacar una religión, sino para proteger el culto que libremente adopten los ciudadanos.
Por su parte, el pastor del Centro Cristiano Calacoaya, Gilberto Rocha Margáin, expuso el tema de las adopciones y llamó la atención a las cifras que maneja el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de las Familias (DIF).
“De acuerdo con los datos del DIF, 38.720 niños se encuentran en albergues de todo el país. Hago un llamado a los legisladores, porque necesitamos un cambio en la ley de nuestro país, pues solamente el 12 por ciento de los niños mayores de 3 años son adoptados anualmente”, puntualizó Rocha.
El pastor levantó la voz para hacer un llamado a los senadores de México, porque de acuerdo a los datos públicos, la niñez y juventud mexicana está siendo reclutada por el crimen organizado al no encontrar oportunidades de empleo y seguridad en la sociedad.
“Solo el 12 por ciento logra un empleo formal al momento de cumplir la mayoría de edad al salir de los centros asistenciales. Hay muchos obstáculos legales para la adopción en México, las leyes en ese sentido son lentas”, apuntó Rocha Margáin.
También destacó el papel que han tenido las iglesias evangélicas en la pacificación del país. “Los creyentes tenemos un mandato divino, procurar la paz de la ciudad y rogar por ella”, refirió.
En su intervención, Rocha, explicó que las iglesias cristianas cuentan con programas de servicio social al servicio de las comunidades más vulnerables. “La Biblia nos enseña que hagamos bien a todos. Nosotros contamos con comedores, clínicas médicas gratuitas, programas de alfabetización, programas para personas con problemas de drogadicción y situación de violencia”.
Para el pastor del Centro Cristiano Calacoaya, la iglesia evangélica cree que la paz verdadera viene cuando hay un cambio en el corazón, “debemos vivir en paz con todos”.





