
A pocas semanas de la 56ª Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), prevista para celebrarse en Panamá, organizaciones de la sociedad civil expresaron preocupación por cambios en los mecanismos de participación, acreditación y diálogo con los Estados miembros, mientras que la OEA sostiene oficialmente que mantiene abiertos los espacios de intervención para las entidades registradas.
Según el calendario oficial de la Asamblea General publicado por la OEA, el Diálogo con la Sociedad Civil continúa formando parte de las actividades programadas para el encuentro hemisférico.
La controversia se intensificó luego de que representantes del Congreso Iberoamericano por la Vida y la Familia denunciaran modificaciones de último momento en el calendario, los procedimientos de inscripción y el formato de participación para el tradicional Diálogo con la Sociedad Civil, una instancia que forma parte de las actividades oficiales de la Asamblea General.
¿Qué denuncias existen sobre las nuevas reglas?
Aarón Lara, presidente del Congreso Iberoamericano por la Vida y la Familia y participante habitual en las asambleas de la OEA desde 2017, afirmó que durante los últimos años las organizaciones provida y profamilia enfrentaron distintos obstáculos para participar en los debates del sistema interamericano.
"Se han cambiado las fechas del evento, los horarios, los formato y las reglas de participación, creando una enorme confusión que han llevado al límite, impidiendo la planificación de viaje de todos quienes acudimos desde diferentes puntos del continente", señaló Lara en una comunicación dirigida a una red de comunicadores cristianos.
"Se han cambiado fechas del evento, horarios, formatos y reglas de participación, creando una confusión que han llevado al límite, impidiendo la planificación de viaje de quienes acudimos desde diferentes puntos del continente" - Aarón Lara
Según el dirigente, hasta fines de mayo persistía incertidumbre sobre la admisión de organizaciones de la sociedad civil, ya que aún no se habían emitido algunas invitaciones necesarias para participar en la Asamblea.
Lara sostuvo además que los cambios recientes constituyen una nueva etapa dentro de un proceso que, según su interpretación, busca limitar la capacidad de incidencia de organizaciones que defienden la vida, la familia y las libertades fundamentales dentro de los espacios multilaterales.
En otra comunicación, el dirigente anunció la realización de una concentración pública paralela a la Asamblea General para denunciar lo que considera una vulneración de los principios contenidos en los instrumentos fundacionales del sistema interamericano.
Sin embargo, posteriormente informó que el Consejo Permanente de la OEA acordó permitir la participación de las organizaciones de la sociedad civil en el diálogo programado para el 22 de junio.
"Finalmente se acordó 'en consenso' permitir su acceso sin restricción alguna así como su participación", expresó Lara tras la sesión del organismo.
No obstante, manifestó reservas respecto del nuevo formato aprobado. Entre los cambios mencionó la reducción del tiempo de intervención de los voceros a dos minutos y medio y la implementación de preguntas previamente formuladas como mecanismo principal de participación.
El impacto de las organizaciones en debates regionales
"Lo más grave es que no se podrá exponer la postura de cada coalición, sino que ahora habremos de responder a preguntas pre formuladas", sostuvo.
Por su parte, el politólogo Marcelo Díaz, quien participó en anteriores asambleas de la OEA, en diálogo con Diario Cristiano Internacional, interpretó las modificaciones como una reacción al crecimiento de la presencia de organizaciones provida en los espacios multilaterales.
"La OEA reacciona a la casi invasión de ONGs provida de todo el continente", afirmó. Según Díaz, la participación de estos grupos alcanzó en años recientes niveles de influencia que permitieron incidir en algunos debates relacionados con niñez, familia y derechos humanos.
"La OEA reacciona a la casi invasión de ONGs provida de todo el continente" - Marcelo Díaz
Para el analista, los cambios implementados podrían responder al impacto que estas organizaciones lograron tener en determinadas discusiones dentro del sistema interamericano. Asimismo, planteó la necesidad de replantear las estrategias de incidencia futura si las nuevas reglas limitan la cantidad y extensión de las intervenciones.
La posición oficial de la OEA
La documentación oficial disponible muestra que la OEA mantiene vigente su mecanismo de participación de la sociedad civil y confirmó la realización del Diálogo con la Sociedad Civil como parte de la agenda de la Asamblea General de Panamá.
De acuerdo con la información institucional publicada por la organización, las entidades interesadas deben cumplir los procedimientos de registro y acreditación establecidos para participar en las actividades oficiales. La normativa y los mecanismos de participación continúan disponibles en el portal oficial de la Organización de los Estados Americanos.
Asimismo, la OEA continúa reconociendo formalmente la participación de organizaciones de la sociedad civil dentro de sus procesos institucionales.
Hasta el momento, no existe documentación pública que indique una exclusión formal de organizaciones provida, profamilia o de libertad religiosa de la Asamblea General de 2026. La controversia se centra principalmente en las modificaciones introducidas al proceso de participación y en el alcance que tendrán las intervenciones de la sociedad civil dentro del nuevo formato.
Diario Cristiano Internacional consultó a representantes de distintas organizaciones que participan habitualmente en las asambleas de la OEA. Bajo condición de reserva, varios manifestaron preocupación por eventuales obstáculos en los procesos de acreditación y admitieron que existe incertidumbre respecto a la aprobación definitiva de ciertas solicitudes. Algunos señalaron que prefieren no realizar declaraciones públicas hasta que concluyan los procesos de confirmación de las delegaciones participantes por "miedo a ser vetados".
El debate también plantea interrogantes sobre el papel que corresponde a la sociedad civil dentro de la Organización de los Estados Americanos. La OEA es un organismo integrado por Estados soberanos, por lo que algunos observadores consideran que la participación de organizaciones no gubernamentales debe entenderse como un mecanismo consultivo y no como un espacio equiparable al de las delegaciones oficiales. Algo que sin decirlo abiertamente Díaz quizás dijo entre líneas.
"La pregunta que cabe aquí es respecto de la necesidad de perfeccionar la estrategia de presencia ProVida en el futuro. Si ya no hay posibilidad de muchas voces, habrá que pensar en otro camino que no disminuya la influencia", indió el politólogo argentino y agregó que para él "lo cierto es que la reacción de la OEA confirma el dicho que asegura que el político le tiene miedo solo a dos cosas: el momento del voto (no tiene la seguridad total de cuál sobre se dejará en la urna) y por otro lado a las multitudes levantando banderas en voz alta. Los ProVida hicieron lo segundo y por miedo, la OEA ya no los quiere dejar hablar más", señaló.
"La pregunta que cabe aquí es respecto de la necesidad de perfeccionar la estrategia de presencia ProVida en el futuro" - Marcelo Díaz
En ese contexto, también surge la pregunta sobre la existencia de mecanismos suficientes dentro de cada país para que las organizaciones de la sociedad civil puedan presentar propuestas y debatirlas previamente con sus respectivos gobiernos antes de llegar a la Asamblea General. Una mayor articulación nacional podría permitir que muchas de esas inquietudes lleguen al ámbito regional ya discutidas dentro de los propios Estados miembros.
Por ahora, a pocos días del inicio de las actividades diplomáticas en Panamá, la controversia permanece abierta. Será el desarrollo mismo de la Asamblea General el que permitirá determinar si las modificaciones implementadas responden a una reorganización administrativa destinada a ordenar la participación o si, como denuncian algunas organizaciones, terminan produciendo restricciones que limiten efectivamente la voz de sectores de la sociedad civil dentro del sistema interamericano.
Autora: Lizzie Sotola es corresponsal en Latinoamérica para Diario Cristiano Internacional. Es licenciada en Periodismo y en Comunicación Social graduada en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, Argentina. Cuenta con una trayectoria de más de 25 años como profesional. Tiene una vasta experiencia en medios de comunicación, organizaciones educativas y religiosas como también editoriales cristianas. Ha trabajado para Editorial Vida, Sociedad Bíblica Internacional, Alianza Evangélica Latina y la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de Argentina (ACIERA). Además ejerce como periodista freelance para los festivales de la Asociación Evangelística Palau en Iberoamérica y dirige una agencia de difusión llamada Noti-Prensa.





