
La organización cristiana World Vision advirtió sobre la persistencia de la desnutrición infantil en Ecuador, a partir de un estudio reciente que evidencia el impacto estructural del hambre en la niñez y sus consecuencias en el desarrollo integral.
Según los resultados difundidos por la entidad, la desnutrición crónica afecta a uno de cada cinco niños menores de dos años en ese país sudamericano, con una prevalencia cercana al 19,3%, lo que ubica al país entre los más afectados de la región.
El informe, presentado en el marco de la campaña “Suficiente”, también muestra brechas profundas: en zonas rurales y comunidades indígenas, la incidencia puede alcanzar hasta el 37,9%.
Además, otros datos asociados indican que uno de cada tres niños entre 7 y 10 años presenta algún tipo de malnutrición, en un contexto marcado por pobreza e inseguridad alimentaria.
“El hambre impacta física, cognitiva y emocionalmente a la niñez”, advierte el reporte, señalando efectos como cansancio, bajo rendimiento escolar y afectaciones en la salud mental.
La desnutrición crónica afecta a uno de cada cinco niños menores de dos años en Ecuador - World Vision
En esa línea, el especialista de incidencia de World Vision Ecuador, Juan Francisco Oña, afirmó que “Latinoamérica y el Caribe producen 1 de cada 3 toneladas de alimentos en el mundo, pero millones de niños sufren hambre”.
El estudio también identifica factores estructurales detrás del problema. Entre ellos, la falta de acceso a agua segura —solo uno de cada seis hogares con niños pequeños cuenta con este servicio— y la baja tasa de lactancia materna exclusiva, que afecta a la mitad de los bebés de seis meses.
A nivel global, organismos como UNICEF advierten que la desnutrición infantil ocurre cuando los niños no reciben nutrientes esenciales, lo que compromete su crecimiento, aprendizaje y resistencia a enfermedades.
El problema no solo es sanitario, sino también social y económico. La Organización Mundial de la Salud sostiene que la desnutrición está vinculada a la pobreza y puede perpetuar ciclos de desigualdad, afectando el desarrollo de los países.
Frente a este escenario, World Vision impulsa programas centrados en los primeros mil días de vida, educación alimentaria y acompañamiento comunitario. La organización también promueve políticas públicas que garanticen el derecho a la alimentación, especialmente en poblaciones vulnerables.

El ámbito escolar se presenta como un espacio determinante para el desarrollo integral de los niños, ya que permanecen entre seis y siete horas diarias en las instituciones educativas. El estudio muestra que existe una marcada desigualdad en el acceso a una alimentación adecuada. Mientras algunos alumnos llevan comida preparada desde sus hogares, otros dependen de bares escolares donde predominan opciones con bajo valor nutricional. Esta situación reduce el potencial de la escuela como entorno de contención y recuperación en una etapa clave del crecimiento.
En este contexto, mejorar la alimentación escolar no solo responde a una necesidad nutricional, sino que constituye una estrategia central para fortalecer el aprendizaje, la salud y el desarrollo. El informe advierte que una nutrición deficiente se vincula con dificultades en la concentración, bajo rendimiento académico y limitaciones en el desarrollo cognitivo, factores que inciden directamente en las oportunidades futuras de la niñez.
El informe concluye con un llamado a la acción conjunta entre gobiernos, iglesias, sociedad civil y sector privado, con el objetivo de revertir una problemática que, según advierten, no puede seguir siendo normalizada.
Autora: Lizzie Sotola es corresponsal en Latinoamérica para Diario Cristiano Internacional. Es licenciada en Periodismo y en Comunicación Social graduada en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, Argentina. Cuenta con una trayectoria de más de 25 años como profesional. Tiene una vasta experiencia en medios de comunicación, organizaciones educativas y religiosas como también editoriales cristianas. Ha trabajado para Editorial Vida, Sociedad Bíblica Internacional, Alianza Evangélica Latina y la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de Argentina (ACIERA). Además ejerce como periodista freelance para los festivales de la Asociación Evangelística Palau en Iberoamérica y dirige una agencia de difusión llamada Noti-Prensa.





