
La provincia de Alberta, Canadá, ha aprobado una legislación que añade salvaguardias a la asistencia médica para morir (MAiD por sus siglas en inglés), en una medida elogiada por líderes evangélicos.
La Fraternindad Evangelica de Canadá (EFC) felicitó a los responsables políticos por la aprobación del Proyecto de Ley 18, la Ley de Salvaguardias para la Terminación de la Vida como Último Recurso, el pasado 22 de abril.
Bajo las nuevas reglas, el MAiD se permite únicamente para adultos cuya muerte se prevea en un plazo de 12 meses. La ley también limita el acceso en casos donde la enfermedad mental sea la única condición médica presente.
Un ejemplo de protección para las provincias canadienses
Julia Beazley, directora del Centro de Fe y Vida Pública de la EFC, declaró a Christian Daily International que esta medida establece un ejemplo para otras provincias canadienses.
"Nos alienta ver que Alberta aprueba esta legislación que añade límites y salvaguardias tan necesarios a la prestación de asistencia médica para morir (MAiD) en su provincia", afirmó Beazley.
“La legislación de Alberta no cambia la ley federal, que permite el MAiD como una excepción bajo las leyes de homicidio en ciertas circunstancias. Las provincias regulan cómo prestan la atención sanitaria, y este es un ejemplo para otras provincias sobre formas de proteger a los canadienses en circunstancias vulnerables”.
Beazley, en representación de la EFC, envió una carta de elogio el 27 de abril a Mickey Amery, ministro de Justicia y fiscal general del Gobierno de Alberta, apoyando firmemente el proyecto de ley. En la misiva, Beazley señaló que la ley ayuda a promover cuidados que afirman la vida y establece salvaguardias para proteger a los habitantes de Alberta en situaciones de vulnerabilidad.
Beazley destacó la importancia de la ley al complementar las recomendaciones del Comité de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CRPD) para derogar la "Vía 2" del MAiD, que asiste en la muerte a personas cuya única condición médica subyacente es una enfermedad mental. Asimismo, hizo una observación similar sobre las recomendaciones de la ONU contra el MAiD para menores maduros.
“Creemos firmemente que, para proteger a las personas de sentirse presionadas a solicitar una muerte acelerada en momentos de vulnerabilidad y para evitar la influencia indebida de los profesionales médicos, es esencial que las conversaciones sobre la asistencia médica para morir sean iniciadas por el paciente”, escribió Beazley.
Autonomía del paciente y espacios libres de asistencia médica para morir
“Muchas instituciones religiosas ofrecen cuidados para personas mayores, cuidados prolongados y hospicios. La atención que brindan es una expresión de las creencias profundamente arraigadas de las comunidades que proporcionan esos cuidados. Agradecemos que estas instituciones no se vean obligadas a facilitar o permitir la muerte asistida en sus instalaciones. Es esencial mantener espacios libres de MAiD donde no se ofrezca esta opción a los pacientes ni se sientan presionados a buscarla, y donde los profesionales médicos que se oponen al MAiD no estén obligados a participar en él. Estos espacios son una protección tanto para los pacientes como para el personal”.
La medida de Alberta sigue a restricciones similares en Quebec y se produce antes de la expansión federal de la elegibilidad del MAiD por enfermedad mental, programada para marzo de 2027. Sin embargo, Alberta es la primera provincia en restringir el MAiD para pacientes que no están en fase terminal.
Derek Ross, director ejecutivo de Christian Legal Fellowship, en un artículo del 23 de marzo para The Globe and Mail, señaló que unos 76,000 canadienses han muerto por MAiD desde que se legalizó en 2016.
Indicó que el 5% de todas las muertes en Canadá en 2024 ocurrieron a través del MAiD, mencionando razones como "el aislamiento, la soledad o el ser percibido como una carga para los demás" entre muchos de los que eligieron la muerte asistida.
“Algunos pueden sentir que no tienen otra opción para escapar de su angustia socioeconómica”, añadió Ross.
El debate sobre la atención sanitaria y la prevención del suicidio
Ross señaló además, que la ley federal solo despenalizó el MAiD en ciertas circunstancias. “El Código Penal no añade automáticamente el MAiD a los sistemas de salud provinciales, ni podría hacerlo, ya que eso es una cuestión de jurisdicción provincial”, escribió Ross. “La esencia de la legislación de Alberta es excluir ciertas formas de MAiD de la atención sanitaria en la provincia”.
Ross añadió que el hecho de que el Código Penal no prohíba un acto no significa que una provincia deba realizarlo, facilitarlo o financiarlo.
“Mientras que el gobierno federal determina qué se considera un delito, cada provincia determina qué se considera atención sanitaria, y pueden elegir —como ha hecho Alberta— priorizar los cuidados que afirman la vida de los pacientes”, dijo.
Ross cuestionó cómo Canadá puede estar comprometido con la prevención del suicidio y el apoyo a personas con problemas de salud mental al mismo tiempo que les "ofrece una muerte patrocinada por el Estado".
Añadió que cualquier idea de que el MAiD ofrece “salvaguardias duraderas y libres de errores” es ilusoria. Se refirió a 428 casos de MAiD solo en Ontario entre 2018 y 2023 donde la muerte asistida pudo haberse proporcionado ilegalmente. “Ignoramos estos informes bajo nuestro propio riesgo”, agregó.
El experto legal afirmó que la Carta Canadiense de Derechos y Libertades no exige que las provincias ofrezcan el MAiD dentro de los sistemas de salud para enfermedades mentales o para pacientes que no están muriendo.
“Dada la forma en que se ha desarrollado el MAiD en Canadá, es cada vez más difícil argumentar que las provincias deban ofrecerlo alguna vez como atención sanitaria”, escribió. “Alberta es la primera provincia que desafía robustamente esta idea. Esperamos que no sea la última”.
Autor: Chris Eyte es corresponsal internacional de Christian Daily International (versión en inglés de Diario Cristiano Internacional) y cubre Europa, Estados Unidos y Canadá, el Caribe y Oceanía. Lleva 18 años trabajando en periodismo y redacción publicitaria, principalmente para publicaciones cristianas en el Reino Unido, Estados Unidos y Australia. Es licenciado en Filología Inglesa por la Universidad de St Andrews, en Escocia, donde fue presidente de la Sociedad Literaria de St Andrews. En su tiempo libre, a Chris le gusta escribir devocionales y tiene su propio blog (hislovefrees.life). Chris ha viajado mucho, ha vivido brevemente en Sudáfrica y Bélgica, y ahora reside en el sur de Gales, en el Reino Unido, con su esposa e hijos.





