
Una respuesta concreta a una necesidad invisible. En muchos pueblos del interior argentino, acceder a un control oftalmológico básico puede ser un lujo. En ese contexto nace “Ver para Creer”, una organización con enfoque evangelístico que lleva atención visual a personas que no tienen acceso a este tipo de servicios.
“Es un programa de asistencia primaria oftalmológica para personas que no tienen acceso a la especialidad en lugares donde es muy difícil que llegue”, explicó su fundador, Daniel Domínguez, a Diario Cristiano Internacional en entrevista exclusiva.
El diagnóstico es claro, hay regiones donde directamente no hay especialistas. “Hay muchos lugares de la Argentina donde no hay posibilidad de que la gente tenga un control oftalmológico, por lo menos primario”, señaló Domínguez.
Frente a esa realidad, el equipo decide invertir la lógica: no esperan al paciente, lo van a buscar. “Nosotros vamos a los lugares y atendemos a la gente. Se la diagnostica, se la prescribe y en la mayoría de los casos tratamos de proveerles el anteojo”, afirmó.
El costo de ver, una barrera real
El acceso a la salud visual no solo está condicionado por la distancia, sino también por los costos. Domínguez lo describe con cifras concretas: “Una consulta oftalmológica está entre los 50 y los 80 mil pesos (entre 40 y 70 dólares estadounidenses sólo para la atención médica)... más el viaje, hospedaje y comida. Todo eso es mucha plata para la gente que no tiene acceso”.
Por eso, el programa apunta directamente a quienes quedan fuera del sistema. “Nosotros vamos en busca de ese paciente”, resumió con un sentido de responsabilidad y la esperanza de ser un puente de dos vías.
Evangelismo en cada etapa del proceso
Pero la propuesta no se limita a lo sanitario. La identidad del proyecto es explícitamente cristiana y especialmente evangelística. “En todo el proceso… se les comparte del amor de Dios, del evangelio y del mensaje de Jesucristo”, sostuvo Domínguez.
Las campañas se articulan con iglesias locales, que no solo facilitan espacios, sino que también continúan el acompañamiento espiritual de las personas. “Es una campaña de salud visual y de evangelismo, porque es netamente evangelista”, afirmó.
El funcionamiento es sencillo, se instalan consultorios móviles en escuelas, parroquias o centros comunitarios. Allí se realizan controles, diagnósticos y, en muchos casos, se entregan anteojos en el momento.
También asisten a personas privadas de su libertad en centros penitenciarios, allí llegan con instrumentación, anteojos y la Palabra de Dios, junto a materiales bíblicos de evangelización y crecimiento espiritual.
Una puerta de entrada al Evangelio
La iniciativa también tiene una lógica estratégica en términos misioneros. Domínguez lo plantea sin rodeos. “Yo siempre le digo a los pastores que estas son campañas evangelísticas aseguradas”, sostuvo el oftalmólogo.
A diferencia de otros eventos, donde la asistencia es incierta, aquí la necesidad convoca. “La gente viene sola… hace cola. Entonces vos tenés de 100 a 200 personas por día, a las cuales les evangelizás tres o cuatro veces”, explicó.
Ese contacto directo abre la puerta a un seguimiento posterior por parte de las iglesias. “Se asegura que le llegue el mensaje del evangelio”, enfatizó.
Un proyecto con visión federal
El programa comenzó alrededor de 2010 y hoy busca expandirse a todo el país. Actualmente, el equipo está conformado por entre ocho y nueve personas, pero el objetivo es mucho más ambicioso.
“Mi sueño sería que cada provincia pueda tener un equipo de Ver para Creer”, expresó Domínguez, con la mirada puesta en llegar “a los lugares más recónditos del país”.
Con próximas campañas previstas —como una realizada recientemente en Fuerte Apache, un barrio carenciado de Buenos Aires— la organización avanza con una agenda que combina asistencia concreta y anuncio del Evangelio, en territorios donde muchas veces ambas cosas escasean.
Autora: Lizzie Sotola es corresponsal en Latinoamérica para Diario Cristiano Internacional. Es licenciada en Periodismo y en Comunicación Social graduada en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, Argentina. Cuenta con una trayectoria de más de 25 años como profesional. Tiene una vasta experiencia en medios de comunicación, organizaciones educativas y religiosas como también editoriales cristianas. Ha trabajado para Editorial Vida, Sociedad Bíblica Internacional, Alianza Evangélica Latina y la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de Argentina (ACIERA). Además ejerce como periodista freelance para los festivales de la Asociación Evangelística Palau en Iberoamérica y dirige una agencia de difusión llamada Noti-Prensa.





