
Con el fervor que caracteriza a la fe que los mueve, cientos de hermanos evangélicos iniciaron la madrugada de este 3 de agosto una travesía sin precedentes. Desde el corazón del Parque Central de Tuxtla Gutiérrez de la capital chiapaneca al sur de México, una caravana de 120 vehículos, tres autobuses y un motociclista partió a las 4:00 a.m., llevando consigo la misión de transformar a México a través del evangelio.
A bordo viajan aproximadamente 200 personas, todas originarias del estado de Chiapas, quienes han respondido al llamado de llevar las buenas nuevas de salvación a los 32 estados de la República. No se trata de un viaje turístico ni de un evento más: es el arranque oficial de "México, Tierra de Bendición", un proyecto de evangelismo masivo e "invasivo" que busca impactar cada rincón del territorio nacional.
El pastor Josué Pérez Pardo, de la iglesia Jesús es el Camino en Tuxtla Gutiérrez, es el líder y visionario detrás de esta iniciativa. Durante una entrevista exclusiva, narró cómo en los últimos meses de 2025 comenzó a sentir una inquietud profunda al ver las noticias que "ensombrecen la felicidad y los planes perfectos de Dios para nuestro país".
¿Cómo nació la visión de "México, Tierra de Bendición"?
Esa inquietud se intensificó al iniciar el año 2026, hasta que una frase resonó con fuerza en su mente y espíritu: "México no es más tierra de sangre, sino tierra de bendición en tiempo de misericordia". Aunque confesó que al principio sintió resistencia por la magnitud del proyecto —entendiendo perfectamente que se trataba de una cruzada nacional—, el 22 de marzo decidió presentar la visión a su congregación.
"Les recordé que somos como un barco de velas. Por cuarenta y cinco años que tiene la congregación, basta levantar nuestras velas de disponibilidad y dejar que el viento del Espíritu sople para ser direccionados a los proyectos del corazón de Dios", compartió.
La confirmación llegó horas después, cuando un predicador invitado proveniente de Chicomucelo subió al púlpito y compartió una visión que dejó sin aliento a los presentes. "Vi al pastor como el tamaño de un árbol, con camisa blanca, los brazos extendidos y entre sus brazos tenía el país de México". La voz de Dios, según el invitado, fue contundente: "Dile a mi siervo Josué que le he entregado el país de México, que predique a tiempo y fuera de tiempo".
"Los que conocemos el tema espiritual sabemos que eso me voló la cabeza", admitió Pérez Pardo, quien desde ese momento supo que el proyecto no era opcional.
Lo que comenzó como un sueño compartido con 16 pastores se ha multiplicado exponencialmente. Hoy, más de 1.400 pastores en todo el país han abrazado esta visión, y la red de evangelizadores entrenados asciende a 6.500 personas, superando ampliamente la meta inicial de 3.200.
Alcance y meta nacional
La estrategia es clara y ambiciosa: visitar 30.000 hogares por cada estado. Multiplicado por 32 entidades federativas, el objetivo es alcanzar 1 millón de familias en tan solo 10 días, del 3 al 14 de agosto. Pero el proyecto no termina ahí; las jornadas de oración y evangelización se extenderán con proyección hasta finales de año.
Para lograrlo, los equipos recorrerán ciudades, pueblos y comunidades rurales, llevando un mensaje de reconciliación y esperanza. En cada puerta que toquen, entregarán ejemplares de la Biblia y material bíblico diseñado para sembrar paz en los corazones.
Uno de los estados que ha respondido con mayor entusiasmo es Hidalgo. El pastor Pérez Pardo se convirtió en el primer enlace en ese estado, y junto con una red de pastores locales, se ha propuesto cubrir los 84 municipios que conforman el territorio hidalguense.
"Cuando escuchamos la visión, supimos que era para nosotros. No podíamos quedarnos de brazos cruzados", declaró Pérez Pardo, quien junto a su equipo coordinará la logística en esa región.
La iniciativa también cuenta con el respaldo de líderes como Fran Solís y David Castillo, quienes han organizado jornadas de oración y evangelización en distintas zonas del país. La Iglesia Cristiana Independiente Pentecostés (ICIPAR), una de las denominaciones con mayor presencia en México, ha dado su apoyo oficial al proyecto, integrando no solo eventos masivos sino una estructura de intercesión por las autoridades y la sociedad civil.
A pesar de que la falta de recursos financieros era el "gigante" más temido por los organizadores, la fe y el compromiso de los hermanos han suplido cada necesidad. En los dos meses de preparación previos al lanzamiento, ya se han distribuido más de 4 millones de folletos a nivel nacional.
Para esta etapa de evangelización masiva, los organizadores tienen listos más de 1 millón de ejemplares entre Biblias y literatura espiritual, que serán entregados durante las visitas domiciliarias. "La provisión de Dios ha sido asombrosa. Cada vez que necesitábamos algo, el Señor movía el corazón de alguien para suplirlo", testificó el pastor Pérez Pardo.
Esperanza para las familias
La identidad visual del proyecto —un mapa de México con los colores patrios bajo una nube blanca— simboliza la lluvia de bendición que los creyentes anhelan derramar sobre el país. "No venimos a señalar, venimos a bendecir. No venimos a condenar, venimos a restaurar", enfatizó el líder espiritual.
El pastor, visiblemente emocionado, declaró antes de la partida: "Somos como el burrito aquel que cargó a Jesús para entrar a Jerusalén. Yo solamente soy el instrumento; toda la gloria siempre será para Dios". Y agregó: "México no es más tierra de sangre, sino tierra de bendición en tiempo de misericordia. Eso es lo que venimos a declarar".
Con las primeras luces del alba, los 120 vehículos —entre camionetas, automóviles y los tres autobuses llenos de creyentes— comenzaron a dispersarse en distintas rutas. El motociclista que encabezaba la caravana se perdió en el horizonte como símbolo de la velocidad con la que el mensaje debe llegar a cada rincón.
Los destinos son todos: desde las grandes metrópolis hasta los pueblos más remotos. En cada estado, los equipos se coordinarán con pastores locales que ya han sido capacitados para recibirlos y continuar la labor.
La movilización se extenderá oficialmente hasta el 16 de agosto, aunque la visión permanecerá activa durante el resto del año. La meta final es clara: que cada mexicano, sin importar su credo o condición, escuche el mensaje de amor y esperanza que, según los organizadores, puede transformar la realidad del país.
Mientras la caravana se alejaba del Parque Central de Tuxtla Gutiérrez, los presentes elevaron una oración final: "Que el Espíritu Santo guíe cada paso, que cada hogar sea tocado, que cada vida sea transformada".
La iglesia evangélica mexicana ha respondido al llamado. Desde Chiapas, cuna de esta iniciativa, el eco se extiende como una ola que busca alcanzar las costas de todo el territorio nacional. "México, Tierra de Bendición" ya está en marcha.





