
Después de haberse registrado un sismo de magnitud 7.4 en la escala Richter este viernes en el sur de México con epicentro en la Ciudad Hidalgo, Chiapas, cerca de la frontera con Guatemala, se reaviva una pregunta frecuente entre muchos creyentes: ¿son estas señales del fin de los tiempos anunciadas en la Biblia?
Diversos pastores y líderes cristianos coinciden en que los movimientos sísmicos recuerdan las palabras de Jesús en el Evangelio de Mateo 24, donde mencionó que habría "terremotos en diferentes lugares" como parte de las señales que precederían a su regreso. Sin embargo, muchos enfatizan que estas señales no deben interpretarse como una prueba de que el fin ocurrirá de manera inmediata.
Las señales de alarma se encienden también por los recientes acontecimientos en Venezuela, donde la cifra de fallecidos por el doble terremoto de magnitud 7,2 y 7,5 del pasado 24 de junio, principalmente a La Guaira y Caracas, aumentó a al menos 4.561, informó el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez.
Para numerosos ministros evangélicos, los terremotos forman parte del llamado "principio de dolores", una expresión utilizada por Jesús para describir una serie de acontecimientos que marcarían el tiempo previo a su segunda venida. En ese contexto, invitan a los creyentes a fortalecer su fe, perseverar en la oración y vivir conforme a las enseñanzas de Cristo.
El pastor Israel Reyes, director de Pan de Vida, ha enseñado en diversas ocasiones que las guerras, pandemias, terremotos y otras crisis encajan dentro de las señales mencionadas por Jesucristo. Sin embargo, ha subrayado que estos eventos no deben provocar pánico, sino fortalecer la esperanza del creyente en el regreso de Cristo.
“Estos temblores, como el que se ha sentido en Chiapas, son algo fuera de lo ordinario, tanto en frecuencia, en los lugares que se presentan y la intensidad con que se registran, la iglesia debe de tomar en serio este tipo de manifestaciones”, apuntó Israel Reyes.
El pastor sostiene que los cristianos deben "mirar hacia arriba" con expectativa, porque estas son claras señales del regreso de Jesús, pero que no se debe intentar establecer fechas para el cumplimiento de las profecías.
Por su parte, el pastor y maestro David Rodríguez, fundador de Roca Eterna, suele interpretar las crisis globales como oportunidades para que la Iglesia manifieste el amor de Cristo. En sus mensajes ha exhortado a los creyentes a responder a los desastres naturales con oración, ayuda humanitaria y proclamación del evangelio, recordando que la misión de la Iglesia permanece vigente independientemente de las circunstancias mundiales.
“Lo ocurrido en Chiapas, en Venezuela y en otras partes del mundo es para nosotros los cristianos un recordatorio de Dios para que estemos velando, orando y proclamando el mensaje del evangelio en todo momento, debemos dar a conocer la palabra a todo el mundo”, indicó Rodríguez.
Otros pastores recuerdan que los terremotos también son fenómenos naturales que han ocurrido a lo largo de la historia. Señalan que el mensaje central de las Escrituras no es generar temor, sino mantener una actitud de vigilancia, esperanza y confianza en Dios.
El reconocido pastor Armando Alducin, fundador de la Iglesia Vida Nueva para el Mundo, enseña que los terremotos actuales son una señal profética de "principio de dolores" descrita en Mateo 24. Sostiene que estos eventos preparan al mundo para los juicios apocalípticos, los cuales ocurrirán durante la Gran Tribulación, una vez que la iglesia haya sido arrebatada.
“No nos extrañe que el planeta se vuelva contra nosotros, porque la Biblia lo establece claramente, violamos las leyes de Dios. Antes de la segunda venida de Jesucristo habrá catástrofes”, apuntó Alducin.
Más que especular sobre el significado de cada terremoto, Alducin enfatiza en sus mensajes a reconciliarse con Dios, vivir en santidad y mantener una esperanza firme en Jesucristo.
Asimismo, líderes cristianos han exhortado a evitar las especulaciones que suelen surgir en redes sociales cada vez que ocurre un desastre natural. En lugar de difundir afirmaciones sin fundamento, animan a la iglesia a responder con compasión, oración y apoyo a las personas afectadas.
Para los especialistas en temas bíblicos, aunque el libro de Apocalipsis describe grandes terremotos asociados con los acontecimientos finales, las interpretaciones sobre el significado de esos pasajes varían entre las distintas tradiciones cristianas. Lo que sí existe como punto de encuentro es el llamado a permanecer preparados espiritualmente, recordando las palabras de Jesús de que nadie conoce el día ni la hora de su regreso.
Más allá de las distintas interpretaciones proféticas, el consenso entre muchos líderes cristianos es que cada terremoto representa una oportunidad para reflexionar sobre la fragilidad de la vida, renovar la esperanza en Cristo y servir al prójimo con amor y solidaridad.
A pesar de sus diferencias de énfasis, estos líderes coinciden en un punto fundamental: los terremotos recuerdan la necesidad de permanecer espiritualmente preparados. Más que alimentar el temor o las predicciones sensacionalistas, llaman a los creyentes a vivir con esperanza, fidelidad y compromiso con el evangelio mientras esperan el regreso de Jesucristo.
Autor: Ommar Ayala es un periodista que ha dedicado más de 20 años de su vida a investigar y revelar historias ocultas, analizar contextos complejos y dar voz a quienes no son escuchados, con rigor, ética y pasión por la verdad. En su trayectoria profesional en medios de comunicación ha sido reportero en México del periódico Criterio, la revista Contralínea y Newsweek en español. Fue coordinador académico de la licenciatura en Radio y Televisión Ministerial por parte de Latin University Theology (LUT) de California y catedrático de periodismo digital en la Universidad Mexicana del Evangelio de Cristo (UMEC). Es fundador y editor del medio de comunicación INFORMA y director de la Alianza de Comunicadores Cristianos de México (ACC MX).





