
La fase de emergencia inmediata tras los terremotos del pasado 24 de junio en Venezuela comienza a dar paso a un proceso de recuperación que será largo y complejo. Así lo trasladaron representantes de World Vision España y Latinoamérica durante una reunión celebrada en Madrid con Diaconía, plataforma española de acción social de identidad protestante.
El encuentro permitió conocer de primera mano la evolución de la respuesta humanitaria y las principales necesidades de las comunidades afectadas. Diaconía mantiene un convenio de colaboración con World Vision, una alianza que ha facilitado el trabajo coordinado ante la emergencia.
Aunque se han atendido las necesidades más urgentes, las consecuencias del desastre siguen presentes en las zonas más afectadas. Familias que han perdido sus hogares, escuelas dañadas e infraestructuras destruidas forman parte de una realidad que exigirá acompañamiento durante los próximos años.
“La recuperación no ha hecho más que empezar”, fue uno de los principales mensajes trasladados durante la reunión. La reconstrucción no se limita a reparar edificios: implica restablecer la seguridad, la educación, el bienestar emocional y las oportunidades económicas de miles de personas.
Seguir aprendiendo, incluso cuando falta la escuela
Uno de los retos inmediatos será garantizar el regreso a las aulas. El inicio del curso está previsto para el 19 de septiembre, pero más de 400 escuelas resultaron afectadas por los terremotos. Por ello, será necesario habilitar y sostener espacios temporales seguros para que niños puedan continuar aprendiendo mientras reciben protección y acompañamiento.
La atención psicosocial será también una prioridad. El impacto de un terremoto continúa mucho después de que cesen los temblores. El trauma, la ansiedad y el miedo pueden persistir, especialmente entre niños y adolescentes. La respuesta contempla apoyo tanto para las personas afectadas como para los equipos que llevan semanas trabajando sobre el terreno.

La recuperación de los medios de vida completa los principales ejes de intervención. Muchas familias han perdido su empleo, sus pequeños negocios o las fuentes con las que obtenían ingresos. Recuperar una actividad económica les permitirá avanzar hacia la autonomía y reducir los riesgos asociados a una situación prolongada de vulnerabilidad.
Entre esos riesgos se encuentran la explotación, la trata de personas, la violencia y el reclutamiento, que pueden aumentar cuando las familias pierden sus redes de protección, sus ingresos y sus viviendas.
Diaconía, creada en 1997 para impulsar y coordinar la acción social de entidades protestantes en España, trabaja con personas en situación de vulnerabilidad en ámbitos como la protección internacional, las migraciones, la urgencia social y la lucha contra la trata. La entidad agradeció el apoyo recibido de personas, iglesias y empresas que respondieron a su llamamiento de emergencia.
“La transparencia no termina cuando se realiza una donación; también significa contar qué ocurre después”, señaló en un comunicado Diaconía. La entidad continuará en contacto con World Vision y compartirá la evolución de la respuesta en Venezuela.
La emergencia inmediata ha pasado, pero para las comunidades afectadas todavía queda mucho por reconstruir.
Autora: Lizzie Sotola es corresponsal en Latinoamérica para Diario Cristiano Internacional. Es licenciada en Periodismo y en Comunicación Social graduada en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, Argentina. Cuenta con una trayectoria de más de 25 años como profesional. Tiene una vasta experiencia en medios de comunicación, organizaciones educativas y religiosas como también editoriales cristianas. Ha trabajado para Editorial Vida, Sociedad Bíblica Internacional, Alianza Evangélica Latina y la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de Argentina (ACIERA). Además ejerce como periodista freelance para los festivales de la Asociación Luis Palau en Iberoamérica y dirige una agencia de difusión llamada Noti-Prensa.





