CEDECOL respalda al pastor Eduardo Cañas y cuestiona la tutela por la oración en la posesión presidencial

Ap. Eduardo Cañas
El pastor Eduardo Cañas durante su participación en la ceremonia de posesión presidencial de Abelardo de la Espriella, el 7 de agosto, en Cali. Captura de la transmisión oficial.

La Confederación Evangélica de Colombia (CEDECOL) expresó su “respaldo absoluto” al pastor Eduardo Cañas Estrada tras la controversia generada por su oración durante la ceremonia de posesión del presidente Abelardo de la Espriella, realizada el pasado 7 de agosto en la Arena USC de Cali.

En un comunicado oficial fechado el 1 de septiembre y firmado por su presidenta, la pastora Lyda Elena Arias, la entidad rechazó lo que describió como una acción judicial dirigida contra el pastor por su participación en el acto protocolario. CEDECOL calificó el caso como un intento de “censura y estigmatización contra la fe en el ámbito público”.

“La participación protocolaria [de Cañas] fue una legítima invocación de paz y bendición para la nación”, señaló la Confederación, al tiempo que rechazó cualquier forma de estigmatización o persecución judicial relacionada con el ejercicio público de la fe.

El pronunciamiento se conoce luego de que una tutela cuestionara la inclusión de expresiones religiosas dentro de la ceremonia oficial de transmisión de mando. Como informó previamente Diario Cristiano Internacional, el Juzgado Quinto Laboral del Circuito de Bogotá falló en primera instancia a favor del accionante al considerar que el acto vulneró el deber de neutralidad religiosa del Estado.

No obstante, el fallo no sancionó al pastor Cañas ni le prohibió orar. El líder de la Iglesia Manantial de Vida Eterna fue desvinculado de la acción, junto con otros representantes religiosos que participaron en la ceremonia. Las órdenes judiciales recayeron sobre las autoridades estatales responsables de organizar el acto.

En concreto, el juzgado ordenó a De la Espriella ofrecer disculpas públicas al pueblo colombiano mediante una alocución transmitida por radio y televisión el 30 de septiembre, a las 7:00 p. m. Durante esa intervención deberá manifestar que se abstendrá de incurrir en conductas que impliquen una inclinación hacia la Iglesia católica o cualquier otro credo particular. También deberá expedir una directiva para que los servidores públicos respeten y hagan respetar la neutralidad religiosa del Estado en los actos oficiales.

El 30 de agosto, antes de la difusión del comunicado de CEDECOL, De la Espriella ofreció excusas públicas por lo ocurrido y afirmó que respeta la separación entre Iglesia y Estado. La Presidencia sostiene que ese pronunciamiento cumple la orden judicial, aunque el fallo de primera instancia había fijado para el 30 de septiembre una alocución por radio y televisión.

CEDECOL argumentó que la presencia de representantes espirituales en acontecimientos de relevancia nacional debe entenderse como una manifestación de pluralismo y no como una vulneración de la neutralidad estatal. La entidad citó el artículo 19 de la Constitución colombiana, que garantiza la libertad de cultos y el derecho de toda persona a profesar y difundir su religión individual o colectivamente.

El comunicado también apeló al artículo 192 de la Constitución, que contempla el juramento presidencial “a Dios” y ante el pueblo, para sostener que una invocación espiritual durante la posesión no resulta ajena a la tradición constitucional del país.

A la vez, el documento cuestionó la idea de un Estado laico entendido como la exclusión de Dios o de las expresiones religiosas del espacio público. Según CEDECOL, la Constitución define a Colombia como un Estado pluralista, llamado a reconocer y respetar la diversidad de creencias de su población.

La controversia vuelve a poner en el centro una discusión que trasciende la intervención particular del pastor Cañas: cómo armonizar la libertad religiosa y la expresión pública de la fe con el deber de las instituciones estatales de no favorecer oficialmente a una confesión determinada.

Mientras el debate continúa, CEDECOL afirmó que las iglesias evangélicas seguirán orando por las autoridades y por Colombia, reivindicando lo que considera un derecho inalienable de los creyentes.


Autora: Lizzie Sotola es corresponsal en Latinoamérica para Diario Cristiano Internacional. Es licenciada en Periodismo y en Comunicación Social graduada en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, Argentina. Cuenta con una trayectoria de más de 25 años como profesional. Tiene una vasta experiencia en medios de comunicación, organizaciones educativas y religiosas como también editoriales cristianas. Ha trabajado para Editorial Vida, Sociedad Bíblica Internacional, Alianza Evangélica Latina y la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de Argentina (ACIERA). Además ejerce como periodista freelance para los festivales de la Asociación Luis Palau en Iberoamérica y dirige una agencia de difusión llamada Noti-Prensa.

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