
El pastor Víctor Martínez, de la iglesia Nueva Generación en Minneapolis, ha manifestado que su congregación enfrenta el riesgo inminente de cerrar debido a la drástica disminución de fieles, provocada por el temor a las deportaciones masivas por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE.UU. (ICE por sus siglas en inglés).
Según un informe publicado por Christian Post español, durante una conferencia organizada por la Conferencia Nacional de Liderazgo Cristiano Hispano (NHCLC), Martínez describió el panorama actual como una situación crítica donde los templos han pasado de ser centros de adoración a parecer refugios de ayuda humanitaria y distribución de alimentos.
“Tengo 40 años, nací en California y, para mí como pastor, estoy traumatizado. De vez en cuando, me preocupo y me emociono”, expresó Martínez al detallar que la asistencia en su iglesia ha bajado un 80%.
El impacto emocional y logístico es tal que los líderes espirituales se encuentran en un estado de alerta constante por la seguridad de sus miembros.
Ante esta realidad, el pastor Samuel Rodríguez, presidente de la NHCLC, instó a la comunidad evangélica a actuar con urgencia, rechazando la apatía frente al sufrimiento de las familias inmigrantes.
La situación ha generado un intenso debate político y espiritual. La representante cristiana María Elvira Salazar (republicana por el estado de Florida) aprovechó el encuentro para promover la "Ley de Dignidad", una propuesta legislativa que busca permitir la permanencia de inmigrantes indocumentados sin antecedentes penales, aunque sin una vía directa a la ciudadanía.
Salazar advirtió sobre un sentimiento de desilusión en la comunidad hispana, señalando que “hay una gran... lamentación porque pensaron que iban a ser tratados mejor”. Mientras tanto, otros líderes presentes oraron por una solución que equilibre la seguridad nacional con la compasión cristiana hacia los más vulnerables.





