
Nota del editor: Lo que leerá a continuación no es un artículo de opinión convencional, sino el resultado de un valioso ejercicio de aprendizaje práctico y empatía cristiana. Josué David Cortes, profesor de geopolítica en Colombia, guió a dos de sus estudiantes de secundaria, Mariana y Simón López, en una investigación profunda sobre la realidad latinoamericana. La dinámica consistió en entrevistar directamente a un pastor cubano —cuya identidad y ubicación exacta se reservan por motivos de seguridad — para conocer, sin filtros, la severa crisis que atraviesa el país y la situación actual de las iglesias. Dada la riqueza, extensión y profundidad de este análisis con enfoque cristiano, hemos decidido publicar este reportaje especial en dos entregas. En esta primera parte, los autores exploran el duro contexto humano de escasez y los inmensos desafíos institucionales que enfrenta la iglesia local para responder a la necesidad.
JC: Mientras usted empieza a leer este reportaje especial de Diario Cristiano Internacional, la situación en Cuba se muestra crítica. Hacen falta energía, alimentos, medicamentos y combustible; pero, sobre todo, faltan garantías de derechos humanos. Por el contrario, sobra un régimen de izquierda, corrupto y fracasado.
Existen muchas formas de aprender. En este caso, como maestro de geopolítica de undécimo grado, tomé la decisión de introducir a dos de mis estudiantes en un aprendizaje práctico. Nuestro tema del trimestre es la Historia Latinoamericana del siglo XX, con un enfoque especial en estudiar a la izquierda y sus movimientos en nuestra región del continente. Para ello, ¿qué mejor ejemplo que Cuba? Allí tuvieron todo el poder e hicieron lo que quisieron. Cuba es, entonces, el reflejo de lo que la izquierda puede llegar a hacer.
La lección, por tanto, no consistía en sentarse a escucharme y escribir, sino en entrevistar a un pastor cubano y preguntarle sobre la realidad de su país y de las iglesias. No puedo atribuirme este trabajo en gran medida, pues de mi parte solo recibieron lineamientos generales, complementos al texto y la disposición para guiar todo el proceso.
Lo que los lectores de Diario Cristiano Internacional leerán a continuación es una denuncia sobre la realidad cubana, con un análisis geopolítico de enfoque cristiano realizado por dos estudiantes de secundaria: Mariana y Simón López. Mariana es una joven con una capacidad intelectual destacada y el deseo de estudiar derecho; Simón es todo un académico que, además, escribe poesía y está considerando estudiar periodismo. Por el bien de la sociedad, espero que ambos respondan a ese llamado vocacional.
Este ejercicio lo realicé en compañía de mis estudiantes, siendo solo un humilde y desconocido maestro de Sociales, Filosofía y Geopolítica de un pequeño municipio de Cundinamarca, Colombia. Nuestro objetivo no es otro que dar al lector herramientas para comprender la situación, orar por ella y, si le es posible, actuar.
BLOQUE 1: CRISIS HUMANA Y CONTEXTO PASTORAL
Análisis de la realidad cotidiana de escasez, migración y vulnerabilidad.
SL: Empecemos por lo primordial: el contexto base de la vida en Cuba. Es imposible ignorar que, en este país, se han vulnerado los derechos fundamentales. La dignidad parece, en muchos casos, haber sido confiscada. Y sí, las cifras son bastante frías, más cuando aterrizamos en la idea de que detrás de ellas hay historias reales: personas que carecen de libertad y que, en muchos casos, conviven diariamente con la escasez y el hambre.
Como se mencionará más adelante, esta realidad también será presentada desde la voz de un pastor cubano, quien evidencia lo riesgoso que puede ser expresar la verdad. En Cuba, manifestar inconformidad o emitir críticas al gobierno puede tener consecuencias graves, como la privación de la libertad. Sí, cárcel por informar, por el "delito" de opinar o levantar la voz en forma de protesta.
De acuerdo con la organización Prisoners Defenders, actualmente hay más de 1.000 personas privadas de la libertad por razones políticas, muchas de ellas por el simple hecho de exigir derechos básicos. Esta cifra refleja una realidad preocupante: la libertad no hace presencia en Cuba. A evidencia: según el informe de Reporteros Sin Fronteras, Cuba ocupa el puesto 158 de 180 países en el índice mundial de libertad de prensa, lo que vuelve visibles las limitaciones en el acceso a la información y la libertad de expresión.
Sin embargo, este análisis no puede quedarse únicamente en los números. No se trata solo de estadísticas, sino de vidas humanas. Como estudiante, mi propósito al escribir es sensibilizar sobre la realidad de quienes la viven. Detrás de cada informe hay familias que luchan por sobrevivir en condiciones adversas. Muchas personas enfrentan diariamente la falta de acceso a derechos básicos como la alimentación y la salud. La escasez es tan profunda que no se limita a la falta de recursos económicos; en muchos casos, simplemente no hay productos disponibles para comprar. En Cuba, cada ciudadano tiene derecho a una libreta de abastecimiento, un sistema que regula la compra de alimentos, pero que resulta insuficiente frente a las necesidades reales de la población. Además, los medicamentos básicos son difíciles de conseguir, el transporte puede convertirse en un privilegio y el acceso a la electricidad, en algunas zonas, se vive como un alivio temporal más que como un servicio garantizado.
A continuación, presentamos la entrevista realizada al pastor (cuyo nombre y ubicación exacta se reservan por seguridad).
Pastor, para contextualizar a nuestros lectores: ¿Cuánto tiempo lleva sirviendo en el ministerio pastoral en Cuba? ¿En qué provincia o ciudad?
(Nota editorial: Suprimimos la publicación de su respuesta completa por motivos de seguridad del pastor. Para el lector ha de ser suficiente saber que el sirve hace 15 años en el ministerio junto a su esposa e hijos).
¿Cómo describiría, en sus propias palabras, la situación que vive su familia y su congregación en este momento (enero-marzo 2026)?
"En Cuba la juventud, la inmensa mayoría de juventud tiene la perspectiva de migrar. Cuando uno le pregunta a los jóvenes su perspectiva de futuro es esa. Y hasta los niños también. Actualmente necesidad hasta de lo más mínimo, hasta de agua. Al no haber electricidad, no haber combustible, se complejiza incluso el bombeo de agua. Aquí en Bayamo estamos cerca de un río y hay veces que no tenemos agua en nuestras casas, pero hay partes del país donde las personas se pasan mucho, mucho tiempo, más de 20 días sin que llegue agua a sus casas. En muchas casas de Cuba si desayunan, no almuerzan y si almuerzan, no comen, sea así de crítica la situación con la alimentación."
¿Ha tenido que modificar la forma en que ejercen el ministerio (reuniones, discipulado, ayuda social) debido a los apagones, la escasez o las restricciones?
"Nosotros mismos esta noche tuvimos que levantarnos de madrugada a las 3 de la mañana para poder terminar un lavado que teníamos a media, poner a cargar algunas cosas, poner, hacer el almuerzo y aún así el poco tiempo de corriente, de electricidad que tuvimos no nos dio para todo lo que teníamos que hacer. A veces hermanos que se ausentan a un culto, una actividad, llegan tarde porque pastor, pusieron el agua o pusieron la corriente y tuve que ponerme a lavar, tuve que ponerme a cocer, tuve que adelantar. Entonces eso trastoca toda la vida. Sí hemos tenido que modificar la forma de ejercer el ministerio. Desde hace décadas en Cuba la iglesia tiene muchas limitaciones. En el último tiempo han aumentado los apagones y también los asaltos por eso no se puede hacer cultos de noche. Prácticamente ninguna iglesia en la zona tiene cultos de noche."
¿Cuáles son las necesidades más urgentes que observan en su comunidad: alimentación, medicinas, combustible, transporte?
"Una libra de arroz vale 250 pesos, que sería medio dólar. Un kilo de arroz viene valiendo un dólar. Pero el salario de un cubano es de aproximadamente 10 dólares mensuales... personas que tenga una chequera, un jubilado, lo que gana mensualmente mi papá, por ejemplo, que jubilado, su jubilación no llega a 3 dólares mensuales. Entonces con esa jubilación podría comprar 6 libras de arroz. En las farmacias del Estado no hay medicinas. No es que haya pocas o que esté difícil, es que no hay. Es que los estantes están vacíos. Con el combustible, prácticamente no hay combustible en el país. Ayer se desconectó completo el sistema Electroenergético nacional y en gran parte porque no hay combustible. Al no haber combustible no hay comunicación entre provincias. En un país donde muchas cosas son importadas y tienen que venir de La Habana para acá, esto es bien grave."
¿Cómo afecta la falta de electricidad y combustible a la vida diaria de las familias de su iglesia? (ejemplo: conservación de alimentos, acceso a agua, cuidado de adultos mayores)
"Llevo prácticamente... más de 30 horas sin electricidad. Entonces eso, no hay manera que un refrigerador aguante eso. Y se echan a perder los pocos alimentos que uno puede conseguir. Porque en Cuba encontrar los alimentos ya es un reto. Para cocinar con leña, imagínate en una ciudad tienen que ir al campo, ir al monte a buscar palos, inventar, porque en la ciudad que las casas están muy juntas, a inventar para poder cocinar con leña, para encender esa leña no hay combustible, así que las personas andan por ahí recogiendo nylon, bolsas de nylon para quemarlas, para ayudar a prender la leña, para poder cocinar algo bien, bien fuerte. Cuando se va, se cae el sistema eléctrico nacional, pues también los hospitales se quedan sin energía... esto trastoca toda la vida diaria. No hay gas hace mucho tiempo, entonces las personas tienen que verse obligadas a cocinar con leña."
¿Han registrado casos de hermanos en la fe que hayan tenido que emigrar recientemente? ¿Qué impacto pastoral y emocional tiene esto en la congregación?
"Tenemos hermanos que se han ido hacia EEUU, tenemos hermanos que se han ido hacia Surinam, tenemos hermanos que se han ido hacia Brasil, tenemos un hermano que emigró hasta Chile, fue atravesando todo el continente americano, tenemos hermanos que se han ido hacia México. La migración produce muchas veces es el hombre de la familia que se va y deja la familia detrás. Eso a veces produce rupturas, veces se va el matrimonio y dejan los hijos detrás. Y eso está generando una generación de adolescentes que se está criando sin sus padres, que están llegando a la adolescencia sin tener figuras paternas y maternas al lado. Jóvenes que se están criando con abuelos, pero abuelos que ya están cansados, que están envejecidos, que no tienen a veces para darle el orden que la vida estos jóvenes necesitan. Ha aumentado el consumo de droga y una serie de cosas que antes en Cuba no existían. Indirectamente eso está influido por el fenómeno migratorio. Hay un alza inmensa de divorcio y de este tipo de problemas que han estado dados por estos problemas migratorios. Tenemos por ejemplo, madres en crisis... mujeres que su crisis está dada porque el hombre se fue, está emigrando... no quiere hacerse cargo del bebé... y hemos tenido en el último tiempo varios casos similares. Así que eso está bien fuerte, eso está fracturando completamente la nación, todo el tejido."
BLOQUE 2: RESPUESTA ECLESIAL Y DESAFÍOS INSTITUCIONALES
La organización de la iglesia, los límites que enfrenta y el apoyo internacional.
SL: A partir de esto surge una pregunta clave: ¿realmente se respeta la libertad de expresión en este país? Si consideramos los derechos internacionales, especialmente los derechos políticos, estos establecen que los ciudadanos deben poder elegir entre múltiples partidos, participar en elecciones libres y expresar sus ideas sin temor. Sin embargo, la realidad cubana parece alejarse de estos principios. Hechos como las Protestas del 11 de julio de 2021 en Cuba evidenciaron restricciones a los medios, censura en internet y detenciones de periodistas, artistas y ciudadanos. En este contexto, surge otra pregunta inevitable: ¿debería un pastor hablar de forma anónima para protegerse?
Esto nos lleva a una reflexión más profunda: ¿hasta qué punto puede llegar un Estado para proteger sus propios intereses? La situación actual en Cuba no puede entenderse solo como una crisis económica. Es una crisis integral: material, social y también existencial. No se trata únicamente de la falta de recursos, sino de algo más profundo: la pérdida de la esperanza. Hoy, muchos jóvenes no sueñan con construir su futuro en su propio país, sino con abandonarlo. Han crecido viendo a sus padres emigrar, a sus familias fragmentarse y a su entorno deteriorarse. Esto genera una ruptura: las personas dejan de ver su país como hogar. Y cuando una nación deja de ser vista como hogar, el problema ya no es solo político o económico, sino profundamente humano.
Desde su perspectiva, ¿qué diferencia hay entre la crisis actual y el "Período Especial" de los años 90?
"El Período Especial fue muy fuerte, pero Cuba venía de una prosperidad en los años 60... en el Periodo Especial, en los años 90, no había dinero, todo estaba muy caro, pero había las cosas, había cosas, lo que era difícil. Actualmente el dólar pasó de 500 pesos aproximadamente 510 pesos está costando un dólar americano. Y una libra de arroz cuesta aproximadamente 250 o 300 pesos cubano... el precio del dólar es prácticamente cuatro veces el precio más alto que tuvo en el periodo Especial. Desde el mismo Estado actualmente se ha dolarizado completamente la economía. Cosas muy básicas como los alimentos, como el aseo, es que hasta la conexión Internet se paga en dólares. En el período Especial la libreta de abastecimiento... funcionaba, las personas la pasamos muy, muy difícil. Pero digamos que no se morían completamente de hambre, porque aunque sea tenían 5 libras de arroz al mes y un poquito de aceite y un poquito de algunas cosas. Actualmente las personas no tienen ni siquiera eso. Antes no se veían prácticamente mendigos en Cuba... Actualmente en Cuba hay una proliferación de la mendicidad inmensa. Uno ve personas comiendo de la basura. Antes eso no se veía. Por todos esos aspectos... sí ahora está peor. Ahora está peor en muchísimo."
JC: Los conocedores de la historia sabrán que el Periodo Especial en Cuba fue una crisis económica extrema desatada a principios de la década de 1990, tras la disolución de la Unión Soviética, su principal aliado y fuente de subsidios. La isla perdió abruptamente el 80% de su comercio exterior, lo que provocó escasez de alimentos, combustible y medicinas, colapsos energéticos generalizados y un deterioro acelerado del nivel de vida. Fue una etapa de resistencia, marcada por el ingenio popular y la austeridad forzada, pero también por la cohesión de una sociedad que, aunque empobrecida, mantenía cierta estructura estatal de distribución y apoyo.
Sin embargo, aun en comparación con dicho momento histórico, la situación actual en Cuba presenta matices que la hacen, en muchos aspectos, más compleja y desesperanzadora. Hoy, la crisis no responde únicamente a un shock externo, sino a un agotamiento estructural del modelo económico, agravado por sanciones internacionales, una gestión ineficiente y una dependencia energética crítica. Mientras en los años 90 existía un "piso" de solidaridad colectiva y expectativas de recuperación, hoy predomina el desgaste social, la migración masiva —más del 10% de la población ha emigrado desde 2022— y una sensación de estancamiento sin horizonte claro. La contracción del PIB acumulada supera ya el 23% desde 2019, y los apagones de más de 15 horas diarias paralizan no solo la economía, sino la vida cotidiana de millones.
Desde la geopolítica, el contexto también ha cambiado: entonces, Cuba contaba con el respaldo de un bloque socialista; hoy, aunque mantiene alianzas con Rusia, China y Venezuela, estas no logran compensar el aislamiento financiero ni el bloqueo energético impuesto por Estados Unidos. Económicamente, la falta de inversión, la obsolescencia de la infraestructura y la fuga de talentos han creado un círculo vicioso difícil de romper. No obstante, más allá de los análisis, son las personas —y en este caso, el pastor— quienes viven esta realidad cada día. Ellos no solo "saben" de la crisis; la sienten en el hambre que aprieta, en la oscuridad que extiende las noches, en la incertidumbre que pesa sobre el mañana. Su testimonio es un clamor humano que interpela nuestra conciencia y nos recuerda que, detrás de cada dato geopolítico, hay rostros que esperan, con fe, un amanecer diferente.
¿De qué maneras la iglesia local se ha organizado para responder a la crisis? (ollas comunes, redes de apoyo, acompañamiento emocional, etc.)
"Siempre a veces tenemos hermanos que nos han donado... apoyamos a mujeres en crisis de embarazo, con ropitas para los bebés, con cosita, con alimento. Cuando pasó el huracán Melissa, mucha gente lo perdió todo. Y ayudamos a personas, por ejemplo, con arroz, con algunas cosas, alimentación. Se le ayudó incluso a personas que perdieron sus casas se les ayudó a reconstruir sus casas, tratando de ayudarles no solamente espiritualmente, sino también materialmente. En el ministerio provida en Cuba antes a las embarazadas se les daba siempre las vitaminas prenatales... Ya las prenatales en Cuba no existen. Entonces tratamos siempre de las madres con las que tenemos contacto en el ministerio de ayudarlas con prenatales, por ejemplo, hasta los seis meses después que el bebé nace y durante el embarazo. Con ropitas, con arroz, con arroz vitaminado. Cuando pasó el huracán Melissa, estuvimos en los centros de evacuación predicándoles y llevando alguna ayuda a las personas que habían perdido sus cosas con el huracán."
¿Han enfrentado restricciones o presiones por parte de autoridades para ejercer la ayuda humanitaria o la predicación del Evangelio?
"Con el activismo provida es específicamente sí yo he recibido persecución fuertemente. Incluso tuvimos una persona que nos robaba y se metía en la casa y nos dimos cuenta que era una persona que era enviada por la Seguridad del Estado. Yo tuve reuniones donde me citó la Seguridad del Estado básicamente para hablar del activismo provida. El gobierno de Cuba ha tomado muy fuertemente la agenda LGBT. Entonces si restricciones, nosotros tenemos un centro embarazo, pero no podemos, por ejemplo, como se hace en otros países, que la gente lo publicita o algo así, o pone un cartel, no podemos hacer eso, debemos tratar de llegar a la mujer en crisis, que lo traiga alguien de una iglesia o algo así, pero no podemos nosotros publicitarlo. En algunos momentos del año vamos, hemos ido a orar en el hospital por el fin del aborto... y eso ha generado a veces conversaciones incómodas con las autoridades. La persecución en Cuba no es como los años 60, donde los pastores los metieron en campos de concentración, pero si es a través de presiones, presiones como tales, como citarte a reuniones o que te llamen desde un número de teléfono y te digan sus datos, como diciéndote yo sé dónde estás, yo te controlo, o que llamen a personas que están visitando la iglesia y le digamos mira no vayas a la iglesia por tal cosa. Recientemente encerraron un pastor en Tuna y ahora otro en el centro del país, entonces meten preso a uno, pero eso es una manera de, sirve como advertencia, como decir bueno te puedo meter preso a ti también."
JC: Parecería un anacronismo hablar de persecución religiosa en el siglo XXI, pero está más viva que nunca. La izquierda, como materialización de un pensamiento profundamente ateo, ha emprendido desde su llegada al poder una persecución inmisericorde contra la Iglesia en Cuba. Esto comenzó, en su momento, con campos de concentración y cárceles, hasta llegar a las prácticas modernas de hostigamiento y censura. Al ver cómo son tratados allí, me pregunto cómo algunos de mis hermanos en la fe pueden arrodillarse ante Marx, Engels, Stalin y Lenin como si fueran una extensión de Cristo, sabiendo que sus ideas han sido espada contra nuestro pueblo, que lleva 2000 años resistiendo la persecución.
Conozco de cerca el ministerio provida que el pastor desarrolla; en su momento, aporté académicamente para ello sin imaginar en lo que se convertiría. Realizan un trabajo increíble con pocos recursos, lo cual es muy valioso. Siempre que tengo la oportunidad, testifico sobre ellos como un ejemplo. Más ahora, luego de escuchar que han recibido persecución directa del gobierno, mi admiración hacia su labor se profundiza. Y aquí me pregunto: mientras ellos arriesgan su vida para defender la de otros, ¿qué estamos haciendo los cristianos de los países libres? Aquí todavía tenemos cristianos de la secreta (Nadie sabe que son cristianos, ni ellos mismos) que no han definido su postura frente al aborto porque es un tema polémico. ¡Insensatez! La sangre inocente que fue derramada y que pudimos evitar nos será demandada por un Dios vivo. Mientras algunos se esconden cobardemente, otros ejercen toda la valentía.
Genera indignación también pensar en aquellas iglesias que, por agradar, callan. En Cuba, definitivamente, y con el ejemplo del pastor, sabemos que el Evangelio no se negocia y que el silencio cómplice no es una opción para el cristiano. Su testimonio nos interpela, nos juzga y nos llama a dejar la tibieza para defender la vida sin excusas.
¿Qué tipo de apoyo recibe actualmente la iglesia cubana de hermanos en el exterior? ¿Es suficiente? ¿Llega de manera efectiva?
"Hay muchos hermanos en otros lugares que están orando por la nación... cuando la iglesia en Cuba muchas veces está ayudando a alguien, es porque alguien desde el exterior le envió eso. A veces hay algunos hermanos que han emigrado hacia el exterior, que a veces apoyan algunas iniciativas en las iglesias locales, y a veces hay iglesias, ministerios desde el exterior que apoyan. Eso depende de eso, cambia de iglesia en iglesia. Es bueno, toda ayuda que pueda desde el exterior, iglesias, hermanos en la fe, viene bien a la iglesia cubana, que a veces las cosas a veces más simples aquí no las hay."
¿Qué recomendaciones prácticas le daría a iglesias u organizaciones cristianas que desean ayudar sin causar dependencia ni poner en riesgo a los beneficiarios?
"Lo que es importante que las iglesias hermanos en otras naciones entiendan es que para hacer ese tipo de ayuda hay que buscar la manera de hacerlo de manera directa a la iglesia, no a través de las instituciones. A veces hay maneras de que envían ayudas humanitarias institucionalmente y a veces eso va al Estado y a veces esas ayudas terminan siendo vendidas, terminan siendo, terminan en otros lugares. Buscar la manera de ayudar una iglesia hermana o ministerios hermanos en Cuba de forma tal que puedan mandarle el recurso a ese ministerio, ya sea que le envíen cosas o que le envíen una finanza y que ese ministerio a su vez pues les reporta, ya sean fotos o algo así, pero tratar de que sea lo más directo posible. Tratar de hacerlo lo más directo posible y tratar de no politizarlo necesariamente... en Cuba cualquier cosa que uno dice sí puede generar un problema."
¿Cómo percibe el papel de los medios cristianos internacionales (como Diario Cristiano Internacional) en la visibilización de esta crisis?
"Yo a veces lo que percibo, ha habido medios que han hecho eco de la crisis en Cuba, pero a veces le cuesta trabajo entender el tamaño de la crisis, porque desde hace más de 50 años está hablando que en Cuba hay una crisis, entonces es a veces complicado. Estamos hablando de que Cuba es una nación donde hace algunos años, pocos años, había necesidades, pero había seguridad, no había droga, actualmente estamos hablando de que en Cuba ha aumentado la prostitución, los asaltos, las noches son oscuras, no se puede andar de noche porque roban, matan personas, aumenta la prostitución, aumenta la droga, drogas que nunca habían existido. Es ese tamaño de crisis y a veces es lo que sé, que a veces es difícil entenderlo, una crisis tal que no haya ni siquiera féretros para cuando las personas mueren, personas que mueren y las entierran en cajas de cartón, en cajas que fueron, cajas de pollo. Lamentablemente Cuba está en la lista de persecución. Es un país que está aquí mismo en América Latina y a diferencia de otros países América Latina que aparece en esa lista, en Cuba la persecución no viene de bandas armadas o algo así, sino que viene del mismo estado y eso lo hace que sea más grave".
Nota del editor: Este análisis sobre la realidad cubana, escrito por el profesor Josué David Cortes y sus estudiantes Mariana y Simón López, continuará en una segunda entrega. En la próxima publicación, los autores abordarán la respuesta espiritual de la iglesia frente al sufrimiento y el papel decisivo de la juventud en el futuro de la isla. Lea la segunda parte aquí, mañana martes 25 de marzo.
Autores:
Josué David Cortes, licenciado en educación y ciencias religiosas con estudios en Ciencia Política y cosmovisión. Actualmente se desempeña como Maestro de Educación religiosa y ética valores en Bogotá Colombia, liderando una transformación educativa desde la apologética y la batalla cultural. Activista en defensa de la vida, la familia y la libertad. Escritor de verdad en tiempos de relativismo.
Simón Santiago López es un joven guiado por la convicción de que la vida cobra sentido mediante un propósito divino. Su misión consiste en hablar la verdad y analizar críticamente su entorno social y político a través de la palabra. En proceso de formación, busca utilizar su voz como herramienta para generar conciencia y transformar la realidad. Simón es estudiante de secundaria del Colegio Cristiano Integral en Funza, Cundinamarca, Colombia.
Mariana López Garay, joven seguidora de Cristo. Se congrega en la iglesia El Reino de Dios y su Justicia en Bogotá Colombia. Su pasión es hablar sobre temas que afectan la sociedad, busca comprender y compartir la realidad de lo que pasa en el mundo sin abandonar su integridad cristiana. Mariana es estudiante de secundaria del Colegio Cristiano Integral en Funza, Cundinamarca, Colombia.





