
La guerra en Medio Oriente ha puesto en una situación de vulnerabilidad extrema a los sectores más frágiles de la sociedad. Entre ellos, los niños con discapacidades severas enfrentan retos inimaginables para sobrevivir.
Jorge Zimmerman, director ejecutivo de la organización Chimes Israel, relató en una entrevista para Diario Cristiano Internacional la compleja realidad que viven tanto el personal como los pacientes en sus instalaciones de Ashkelon, una de las zonas más afectadas por el conflicto.
La institución liderada por Zimmerman atiende a más de 1.400 personas, desde lactantes hasta adultos mayores, brindando servicios de rehabilitación sin hacer distinción de religión o nacionalidad.
"El sudamericano por lo general ve a la persona y no ve de dónde venís y quién eres o qué política tiene", afirmó el director, destacando un enfoque de amor al prójimo donde conviven en paz judíos, cristianos y musulmanes.
La operatividad de los centros cambió drásticamente tras los ataques del 7 de octubre de 2023, que marcaron un antes y un después en la seguridad de la región.
En Ashkelon, las sirenas de alerta dejan apenas entre 15 y 30 segundos para buscar refugio. Evacuar a niños con autismo o parálisis cerebral en ese tiempo es una tarea que requiere una coordinación casi milagrosa por parte de los terapeutas y cuidadores.
Sobre esta dificultad logística, Zimmerman explicó de forma contundente la realidad de las evacuaciones: "No podemos tomar dos al mismo tiempo, ya solo llegar uno solo al refugio que está dentro de la casa, es difícil".
Debido a que muchos centros operan en viviendas rentadas no adaptadas, la organización está gestionando fondos para construir infraestructuras seguras que garanticen la protección de todos los menores bajo su cuidado.
Ante el cierre temporal de sedes por la intensidad de los ataques, la entidad implementó el programa "Families in Growth" para llevar la atención directamente a los hogares. Los especialistas se desplazan incluso a pie por zonas de riesgo para no interrumpir los tratamientos vitales.
"Empezamos a entrar a las casas fisioterapistas junto con gente de la guardia infantil... y ver cómo podemos darles y explicarles cómo podemos seguir el tratamiento", detalló el directivo.
Este esfuerzo de fe y servicio busca evitar el retroceso en el desarrollo de los niños y brindar soporte emocional a las familias en crisis.
Actualmente, el programa asiste a 72 familias en estado crítico, con la meta de expandirse a 300 hogares. Mientras la incertidumbre de la guerra persiste, Chimes Israel se mantiene como un faro de asistencia humanitaria y testimonio de unidad en medio de la adversidad.





