¿Candidato o estrategia? El impacto de Dante Gebel en el escenario evangélico y político argentino

Gebel Novaresio
La noche del miércoles 22 de abril, el popular predicador Dante Gebel tuvo una charla de una hora con el periodista Luis Novaresio, de la señal A24, de Argentina donde todavía no definió si es candidato o no a la presidencia de su país natal. Foto: Redes Sociales Dante Gebel

¿Qué dice el mundo evangélico argentino ante las primeras señales de Dante Gebel sobre su posible candidatura presidencial? Luego de la entrevista con el periodista Luis Novaresio, el empresario, comunicador, conferencista y autodenominado “no pastor” argentino dejó dudas y certezas. Y no tardó mucho para que las redes sociales ardieran con comentarios. ¿Estrategia pura o testeo?

Opinan referentes del ámbito evangélico: Alberto Savazzini, Walter Ghione, Alejandro Rodríguez, Alejandro Murúa y Néstor Golluscio.

La figura de Dante Gebel, a esta altura, no pasa inadvertida para nadie en el mundo evangélico, ya no solo de la Argentina, sino de América Latina. A partir de su creciente popularidad por la labor en River Arena, la congregación que pastorea en Los Ángeles, y el trabajo solidario que lo catapultó durante la pandemia, el nombre de Dante está en boca de todos.

Es sabido, cuando una personalidad llama la atención de multitudes, los partidos políticos paran sus antenas y van a la captura de la preciada presa. Y eso sucedió con Gebel, que fue tentado por un espacio político en formación en la Argentina, que lo viene impulsando como candidato presidencial para 2027 y cuyo fin más visible es el de restarle votos al gobierno que encabeza Javier Milei. 

Hace algunas semanas dábamos cuenta en Diario Cristiano Internacional sobre esta fantasmal aparición de un candidato que durante meses decía no serlo aunque su imagen inundaba las redes, presumiblemente, con su autorización. Esta incongruencia hizo que muchos en el ambiente evangélico comenzaran a “exigir” una pronunciación respecto a la eventual candidatura. La tensa espera que producía el silencio de Gebel aún sigue vigente, a pesar de que en su última visita a la Argentina, comenzó a dar señales de sus pretensiones políticas.

La noche del miércoles 22 de abril, el popular predicador tuvo una charla de una hora con el periodista Luis Novaresio, de la señal televisiva A24, que en horas de la medianoche puso a Dante en pantalla a través de una entrevista sin repreguntas -algo raro en Novaresio- en la que quedaron sembradas algunas certezas, pero también dudas. Y, como era de sospechar, las redes explotaron casi al instante de haber terminado el programa en el que Gebel dejó, como es habitual, muchos títulos. Entre los más polémicos, “No soy pastor” o “Me dicen pastor para bajarme el precio”, lo que motivó el enojo de la pastoral, que consideró que su rol y llamado fue vituperado por Dante, más allá de que inmediatamente dijera “Yo respeto mucho a los pastores”. Pero, sin dudas, no haber tenido una pronunciación más categórica en temas sensibles como el aborto, el matrimonio igualitario [Nota de redacción: significa entre personas del mismo sexo] o la figura de la familia tradicional y bíblica, fue lo que enardeció, mayormente, al sector provida, que esperaba alguna respuesta rotunda en contra de la aberración del aborto, por ejemplo. 

En lo que respecta a lo meramente político, tampoco dejó definiciones claras sobre el rumbo que, según él, debiera tomar la Argentina para una “consolidación” (tal el nombre de la coalición política que está detrás de su armado): Consolidadión Argentina.

Este escenario motivó a que Diario Cristiano consulte, para este informe, a algunos líderes evangélicos del país y conocer sus reacciones luego de las declaraciones de Dante. Los ejes principales que pudieron apreciarse en las respuestas a la consulta fueron, por un lado, la expectativa lógica generada por un referente cristiano como Gebel, que ostenta, a futuro, la posibilidad de ser candidato a Presidente. Por el otro, la preocupación por una serie de indefiniciones o definiciones poco claras sobre temas cruciales. Pero todos, más allá de posturas condescendientes o críticas, coinciden en la necesidad de tener cristianos en posiciones relevantes de la vida política del país.

Primeras reacciones

“Mi primera reacción fue de alegría, expectativa y mucho respeto. Creo que la aparición pública de Dante Gebel hablando de una eventual candidatura presidencial marca, sin dudas, un hecho histórico para la comunidad evangélica en la Argentina”, dijo el Diputado Provincial de Santa Fe por el Partido UNO, Walter Ghione.

También se expidió el pastor Alberto Savazzini, de la iglesia IDEA, en la Ciudad, de Buenos Aires, férreo defensor de la vida y uno de los militantes que más activos estuvo en la lucha contra el aborto. Sostuvo, en principio, que “no sería correcto defenestrar a Dante Gebel, quien en otro tiempo ha sido de bendición para muchos y aún hoy conserva una plataforma de influencia significativa”. Hecha la aclaración, Savazzini se mostró preocupado por no haber escuchado de parte de Gebel una definición categórica en contra del aborto. “Para un tema que demanda claridad, la respuesta es indefinición”, sintetizó luego de una breve exposición sobre tres andariveles sobre los cuales habría que medir las palabras de Dante. “El problema se concentra en tres acciones concretas que no solo debilitan su discurso, sino que ya están generando división. La primera expone una preocupante crisis de identidad ministerial. El segundo punto es aún más sensible: su posicionamiento respecto de la familia y el matrimonio homosexual. Aquí ya no hablamos de formas, sino de contenido. Y el contenido fue claro: validación de modelos familiares disfuncionales y una postura de no oposición al matrimonio homosexual. Y el tercer aspecto —su postura frente al aborto, definida como ‘ni a favor ni en contra’— confirma un patrón”.

Alejandro Murúa es pastor, docente en la UTN (Universidad Tecnológica Nacional) y se manifiesta en sus redes sociales como parte del armado político de Gebel. Se mostró muy expectante con este nuevo escenario y valoró que “alguien de los nuestros” aspire a la presidencia. No obstante, mantuvo la línea discursiva “oficial” al decir que “Dante no confirmó ni negó una eventual candidatura, pero eso bastó para desatar una ola de críticas, burlas y difamaciones”. 

En el mismo tenor que Savazzini se expresó el pastor y escritor Néstor Golluscio, Apóstol de la Red Pueblo Nuevo, quien ha compartido tareas editoriales con Gebel, de quien guarda un profundo “amor y respeto por su trayectoria y ministerio”. Sin embargo, deslizó un dejo de preocupación por las imprecisiones de Gebel en temas puntuales que hacen a la vida del Reino. “Esto, de ninguna manera amerita un juicio de valor sobre Dante y su ministerio. Pero no deja de preocuparme, fundamentalmente, su indefinición con respecto a ciertas preguntas muy puntuales que le hizo el periodista y que tienen que ver con los valores del Reino de Dios, como, por ejemplo, declarar que no está a favor ni en contra del aborto”, puntualizó Golluscio.

¿Improvisado o planeado?

Hay quienes sostienen que este discurso, quizás, ambiguo sobre temas sensibles fueron estudiados y hasta hecho adrede para generar ruido, en los medios y en las redes sociales, algo que Dante sabe manejar con eficacia. Por eso, siempre quedará flotando si sus dichos tienen que ver con sus valores y convicciones o como una forma de entrar en el ojo de la tormenta.

Según Ghione, “Dante es un comunicador extraordinario, con una capacidad enorme para conectar con públicos muy diversos”. Esto pareciera convalidar la estrategia de Gebel, de irrumpir con una frase polémica. Pero Ghione, de gran conocimiento del paño político, afirma también que “una eventual candidatura presidencial también requerirá equipos, programa, conocimiento del Estado, temple institucional y una propuesta seria para gobernar un país complejo como la Argentina”.

Esto último es algo en lo que también se puso el foco, dado que en la entrevista con Novaresio -que tuvo su continuidad en los programas de Eduardo Feinmann, Pedro Rosemblat y Andy Kusnetzoff, entre otros- Gebel pareció evadir la postura de candidato. Por eso no habló de medidas concretas sobre economía, por ejemplo, pero cabe aclarar que él mismo sostuvo que para entrar en un terreno electoral en serio, tiene que haber equipo y rodearse de personas que sean idóneas en cada área. Esta dualidad de criterios fue observada por Savazzini, quien sostuvo que “esta corrección política (en las respuestas de Gebel) abre un interrogante adicional: si no es candidato, ¿por qué responde como si lo fuera? ¿Por qué insiste en separar sus convicciones personales de una eventual toma de decisiones?”

Por su parte, Murúa arremetió contra quienes sólo ven en la figura de Dante un blanco para arrojar dardos: “¿En serio vamos a seguir cuestionando a uno de los nuestros que, con aciertos y errores, ha sostenido un camino coherente durante décadas? ¿Qué más tiene que hacer Dante para darnos cuenta de que tiene el favor de Dios sobre su vida?”, endilgó, y se permitió utilizar una alegoría bíblica ante el cuestionamiento de que Gebel no vive en la Argentina hace dos décadas: “La historia bíblica ofrece un espejo incómodo. Nehemías estaba lejos de su tierra, pero cuando supo del dolor de su pueblo, se quebró, oró y actuó. Y Dios respondió desde los cielos. Nadie frenó a Nehemías, ni siquiera Sambalat 2.0 que, junto a sus secuaces, y desde las redes sociales, intentó frenar la obra con burlas y desprecio”, sostuvo 

El valor de los procesos

El pastor Alejandro Rodríguez, director de JuCUM, le bajó el tenor y el telón a la polémica y, lejos de dar sus impresiones de manera inmediata, optó por el sabio consejo. Rodríguez hace varios años que se dedica al pastoreo y mentoreo de cristianos con vocación política. Su voz es por demás autorizada y casi en tono de cátedra, habló de los procesos de la política dejando en claro que los conceptos vertidos son impersonales y que son consejos que da a quienes se lo preguntan. “Los procesos son muy importantes para construir equipos y eso no se hace de la noche a la mañana ni de un mes para otro. Hay un elemento clave que se llama confianza. Está muy bien que un outsider pueda postularse, pero es necesario tener elementos de preparación y de funcionamiento previo. Por eso, sostengo que cualquier persona que desee ser presidente, que no saltee los procesos, para que pueda tener la gimnasia de lo que significa estar en territorio. No valorar o no tener en cuenta los procesos, puede arruinar aun lo más genuino”.

El humor social dentro del pueblo evangélico de la Argentina bien puede reflejarse en las declaraciones de los consultados, quienes sintetizaron, con sus palabras, parte de las sensaciones inmediatas que dejó esta aparición de Dante Gebel en los medios nacionales de cara a una posible candidatura presidencial. Pero más allá de los debates, si hay algo que converge en la opinión pública del sector cristiano, es el anhelo de que alguien con valores y principios bien asentados ocupe el puesto más importante de la gestión pública.

“Mi sensación final es de entusiasmo responsable”, dice Ghione. “Entusiasmo, porque la posibilidad de que una figura como Dante Gebel ingrese al debate presidencial puede significar un antes y un después para la comunidad evangélica y para muchos argentinos que buscan una alternativa distinta. Y responsabilidad, porque toda expectativa debe traducirse en ideas, propuestas, equipos y un verdadero proyecto de país”. 

Conceptualmente igual, pero en un tono más crítico, Savazzini consideró que “justamente por esa influencia que tiene Dante, el nivel de responsabilidad es mayor. Y cuando se trata de verdades que no admiten grises, el silencio o la ambigüedad dejan de ser una opción válida”. Murúa, en cambio, dejó un postulado por demás elocuente: “Un pueblo puede elegir a quien quiera. Pero también puede equivocarse al descartar a quien necesita”.

El país precisa liderazgos con valores, sensibilidad espiritual, capacidad de gestión y vocación de servicio. Si esta conversación ayuda a elevar el nivel del debate público y a animar a más cristianos a involucrarse con seriedad en la construcción del país, entonces la Argentina podría estar frente a un acontecimiento muy significativo.

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