"Yiye Ávila era más admirable en su vida privada que en su vida pública" afirma Luis Ángel Díaz-Pabón

Dr. Luis Angel Díaz-Pabón
El Dr. Luis Angel Díaz-Pabón en conversación exclusiva con Diario Cristiano Internacional hablando sobre su nuevo libro "El Yiye que yo conocí: Lecciones de vida". Diario Cristiano Internacional

En una conversación exclusiva concedida a Diario Cristiano Internacional, el Dr. Luis Ángel Díaz-Pabón abordó las facetas menos conocidas de uno de los evangelistas más influyentes en el mundo hispanohablante durante el siglo XX: José Joaquín Ávila Portalatín, universalmente recordado como Yiye Ávila.

Con motivo de la publicación de su obra biográfica El Yiye que yo conocí: lecciones de vida, el teólogo y conferencista ofreció un testimonio documentado que despoja al predicador del mito mediático para examinar su comportamiento detrás de los reflectores.

El Dr. Díaz-Pabón es un reconocido pastor y evangelista puertorriqueño, conocido por su labor al frente del Ministerio de Evangelismo Internacional y como editor general de la popular Biblia de estudio del Pescador.

Díaz-Pabón, quien conoció a Yiye Ávila desde comienzos de la década de 1970 y realizó más de 150 entrevistas a allegados, médicos y colaboradores directos, explicó que el propósito de su investigación no fue ensalzar una leyenda, sino registrar la realidad de un hombre cuya devoción íntima superaba el impacto masivo de sus campañas.

Dimensión íntima frente al mito del personaje público

Durante el diálogo con Diario Cristiano Internacional, Díaz-Pabón señaló que el contexto de la Iglesia latinoamericana suele situar a los líderes de masas en pedestales distantes, perdiendo de vista su condición humana. No obstante, precisó que durante su proceso de investigación histórica y testimonial no experimentó conflictos éticos al confrontar la vida privada de Ávila con su investidura ministerial.

Como muestra de la trascendencia del evangelista fuera de los círculos evangélicos, el autor relató un episodio vivido durante una entrevista radiofónica: "El sacerdote comentó al aire, ¡al aire!, en una emisora de mucho alcance en ese país, dijo al aire: 'Si Yiye Ávila hubiese sido católico, ya lo hubiésemos canonizado'".

Díaz-Pabón acotó el peso de dicha afirmación: "Lo estaba diciendo un católico a un predicador que en su mensaje era fuerte contra la idolatría y contra muchas prácticas del catolicismo; así es que realmente que un sacerdote estuviera diciendo eso, a mi juicio fue impresionante".

Yiye Ávila
El reconocido evangelista, Yiye Ávila, falleció el 28 de junio de 2013 a la edad de 87 años consecuencia de un infarto en su residencia de Camuy, mumicipio de la costa norte de Puerto Rico.  El Universo

El testimonio familiar y la perspectiva de los que se quedaron

Al adentrarse en la dinámica familiar, el autor consultó de primera mano a Carmen Delia Rivera, conocida cariñosamente como la hermana Yeya, esposa del evangelista durante décadas. Díaz-Pabón contrastó la admiración popular con el sacrificio silencioso del hogar.

"Ella me expresó sus quejas: 'Yeya, ¿de qué te quejas?'. Dijo: 'Pues me quejo de que a menudo cuando los niños cumplían años, él no estaba porque andaba en campañas. Me quejo de que se le olvidaba la fecha del aniversario de bodas y agarraba una campaña y llegaba un mes después del aniversario. Me quejo de muchas cosas'. Luego hizo una pausa... me miró y dijo: 'Pero era un santo'".

El investigador subrayó que ninguna de las quejas familiares aludía a faltas morales ni a deficiencias éticas. "Lo que descubrí fue que el hombre era más admirable en su vida privada que en su vida pública, que me gustaba más lo que oía de él en lo íntimo que lo que escuchaba de él en lo público. Que el Yiye que yo había conocido desde las campañas, el Yiye que yo había conocido en los altares no era nada al compararlo con aquel que vivía en el hogar".

El verdadero origen del ayuno de 41 días

Uno de los hitos más emblemáticos en la narrativa del ministerio de Ávila fue su prolongado período de intercesión en el que se abstuvo de alimentos durante 41 días. Contrario a la creencia popular de que dicha vigilia respondió a la búsqueda de renombre o de una unción extraordinaria para campañas multitudinarias, Díaz-Pabón aclaró su trasfondo doméstico.

"El famoso ayuno de 41 días de Yiye Ávila no se inicia porque él tuviese una gran cruzada evangelística o porque estuviese buscando una unción especial, sino porque estaba enfrentando problemas con las hijas, estaba enfrentando problemas en el ambiente familiar y decidió apartarse y le dijo a Dios: 'No salgo de aquí hasta que me digas que has resuelto el problema, que te has hecho cargo del problema'", detalló.

Asimismo, sintetizó la esencia del predicador: "Yiye Ávila, más que un evangelista, en ese proceso yo descubrí que era un hombre de oración; más que un predicador, más que un orador, más que un ministro de sanidades y milagros, era un hombre de oración. Su característica más notable era el tiempo que pasaba en la presencia del Señor".

Millones para la misión sin enriquecimiento personal

La entrevista también profundizó en la gestión administrativa y el estilo de vida del evangelista en Puerto Rico, estableciendo un paralelismo con las corrientes de prosperidad material que permean ciertos sectores del protestantismo actual.

"A pesar de todos los millones este hombre a él no se le ocurrió comprarse una casa nueva o mandársela a construir, y podía construirla con todos los lujos que quisiera" - Dr. Díaz-Pabón

Díaz-Pabón explicó que el ministerio Cristo Viene movilizó presupuestos monumentales, canalizados en su totalidad a la infraestructura misionera y la ayuda social. "Posiblemente como evangelista latinoamericano fue el predicador de mayor presupuesto... Su presupuesto fue de múltiples millones anuales. Ese ministerio necesitaba más de uno o dos millones al mes para poder existir, para poder desarrollar lo que estaba haciendo, sin hablar de la inversión que hizo en orfanatos, ancianatos en varios lugares en África y en otros lugares del mundo".

Sin embargo, el contraste residía en su economía doméstica. Pese a administrar sumas millonarias levantadas entre la feligresía hispana, Ávila mantuvo la misma vivienda en Camuy- "A pesar de todos los millones este hombre a él no se le ocurrió comprarse una casa nueva o mandársela a construir, y podía construirla con todos los lujos que quisiera. Pero eso nunca estuvo en el corazón de este hombre. Fue humilde, fue dulce. Dormía en una cama sencilla y no gustaba de los hoteles". En el marco de sus giras, recuerda el autor, prefería hospedarse en casas pastorales o de miembros locales "para no gastar dinero en hotel".

El llamado pastoral y la realidad bivocacional en la región

En este contexto, Díaz-Pabón contrapone los testimonios de enriquecimiento de ciertas figuras mediáticas con la situación económica de la pastoral en el continente.

"La inmensa mayoría de los pastores en toda Latinoamérica son bivocacionales. Tienen que trabajar secularmente para sostenerse. Y esas historias que escuchamos de pastores con carros de lujos y casas de lujos son experiencia exclusiva de unos muy pocos y no de la mayoría. La mayoría de los pastores son hombres humildes... que aman tanto a la obra que aún de su pecunio personal comprometen, gastan y utilizan y se gastan a sí mismos por predicar el evangelio".

El autor recordó además que la vocación espiritual de Ávila no se gestó en la ruina, sino en la plenitud atlética, tras haber obtenido títulos en el fisicoculturismo profesional como Míster Puerto Rico (1952) y Míster Norteamérica (1954), así como su desempeño en la tercera base del equipo de béisbol Camuy Arenas.

Al experimentar la sanidad divina, Ávila retomó el entrenamiento físico antes de su consagración religiosa. "Dios lo llama a él no en la enfermedad, Dios lo llama a él cuando está recuperado, cuando está musculoso, cuando ya comenzaba a competir nuevamente, Dios lo llama y él lo abandona todo, y abandona el fisiculturismo para dedicarse a predicar".

La escatología bíblica y el motor de la proclamación del evangelio

Un eje distintivo en las predicaciones de Ávila fue la reiteración de la segunda venida de Jesucristo, sintetizada en el lema "¡Cristo viene!". Ante los cuestionamientos contemporáneos sobre la conveniencia de enfatizar un mensaje de inminencia que aún no se consuma históricamente, Díaz-Pabón fundamentó la postura del evangelista en los textos del Nuevo Testamento.

Al evaluar las críticas que tildan de errada dicha fijación temporal, el entrevistado argumentó la consonancia entre Ávila y el apóstol Pablo: "Nadie que sea un lector responsable de las Sagradas Escrituras va a dudar en lo más mínimo que la venida del Señor Jesucristo es un tema de suma importancia y que está en la pluma del apóstol Pablo, en el corazón de los apóstoles. Esa perspectiva bíblica es tan real que cuando alguien me pregunta, por ejemplo, ¿por qué Yiye creía que Cristo iba a venir en su época? mi respuesta siempre es la misma: por lo mismo que lo creía el apóstol Pablo".

Añadió que el apóstol a los gentiles redactó sus epístolas incluyéndose entre quienes verían el retorno del Mesías: "Quien denuncia a Yiye como que estaba errado en ese enfoque, debe denunciar primero al apóstol Pablo, que también lo creía. Y parece que la iglesia primitiva toda entendía que ese inminente retorno de Jesucristo estaba a las puertas".

Para Díaz-Pabón, mantener latente dicha expectativa no constituía un error teológico perjudicial, sino un catalizador indispensable para la pureza y la evangelización. "Vivir con la esperanza, con el deseo, con el enfoque de que en cualquier momento Él viene o me lleva a Su presencia... eso no nos hace daño, nos hace mejores cristianos".

Enfatizó además que este sentido de urgencia caracterizó a los grandes evangelistas de la historia moderna. "Es un mandato bíblico y es un llamado agresivo a que urge la predicación del evangelio. La idea de que podemos tomar tiempo para predicar sin prisa no parece haber estado en el corazón del doctor Billy Graham, de Luis Palau; no estuvo en el corazón de Oral Roberts. Más bien en esos corazones hubo un deseo apremiante de conducir tantas vidas como pudiésemos a los pies de Jesucristo. Eso para Yiye Ávila fue comida diaria".

Una obra estructurada como manual ético y ministerial

Hacia el cierre de la entrevista, el Dr. Díaz-Pabón expuso el diseño pedagógico de El Yiye que yo conocí: lecciones de vida, estructurado en dos secciones principales para orientar a pastores y creyentes de las nuevas generaciones.

La primera sección del volumen compila crónicas de campañas históricas, respaldadas por registros nominativos de nuevos creyentes. "Allí cuento cómo 57.000 personas se convirtieron en la campaña de Bolivia, 51.000 o 52.000 se convirtieron en la campaña del Perú. No que asistieron, que se convirtieron: nombre, dirección, teléfono, gente registrada porque entregó su vida a Jesucristo".

Asimismo, el libro incluye el testimonio del médico forense que certificó la muerte del predicador en 2013, quien relató al autor "el último milagro que Dios hizo a través de las manos de Yiye" poco antes de su fallecimiento.

La segunda sección examina la teología aplicada de Ávila respecto al ayuno, la sanidad divina, la perseverancia y la escatología. Díaz-Pabón concluyó que la trayectoria del evangelista enseña que el fruto externo fue el resultado, y no el objetivo, de una rigurosa disciplina espiritual.

"Yiye Ávila como cristiano fue más discipulado, fue más dedicado, fue más estudioso, fue más esforzado, fue más trabajado que el Yiye atleta. Él se dedicó a su relación con Dios, y los milagros y las campañas fueron el producto de aquella relación con Dios. No ocurrió al revés; él no quería ser famoso y grande y entonces decidió ayunar y orar para lograrlo. Fue lo contrario".

El libro, según concluyó el autor, aspira a constituirse en un referente de consulta e inspiración para la iglesia contemporánea, recuperando el valor del compromiso personal y la austeridad en el servicio cristiano.


Autor: Javier Bolaños es un periodista con más 30 años de experiencia en radio, televisión y prensa escrita. Posee un amplio conocimiento de la realidad latinoamericana, habiendo viajado a prácticamente todos los países de la región. Es actualmente director de Diario Cristiano Internacional y de Christian Post español. Ha sido Productor Regional para América Latina de Global News Alliance (GNA), agencia de noticias que actualmente es socio de Diario Cristiano Internacional.

Fue Productor General del noticiero Mundo Cristiano de CBN News durante 10 años y también se desempeñó como director de Evangélico Digital, una publicación online enfocada en América Latina vinculada a la Alianza Evangélica Española. Ha sido corresponsal internacional para diversos medios de comunicación cubriendo elecciones presidenciales, catástrofes naturales y grandes eventos deportivos como las Olimpiadas y Mundiales de Fútbol.

Puede contactarlo al email: javier.b@christiandaily.com

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