
En una época donde la iglesia enfrenta desafíos globales sin precedentes, el liderazgo cristiano se encuentra en una encrucijada. En el episodio más reciente del podcast "Escuela de Pescadores", el reconocido evangelista Luis Ángel Díaz-Pabón sostuvo una conversación profunda y reveladora con el obispo Ángel Marcial, líder de la Iglesia de Dios para Latinoamérica. El diálogo, titulado "Alerta al Liderazgo de la Iglesia", no solo expuso las fracturas del modelo pastoral contemporáneo, sino que ofreció una hoja de ruta para la sanidad y la efectividad ministerial.
El obispo Marcial, quien supervisa la obra en 19 países y más de 16,000 iglesias, comenzó advirtiendo sobre una realidad ineludible: existe un vacío de liderazgo a nivel global. "Se gastan miles de millones de dólares en crear generaciones de liderazgo y no se está cumpliendo", señaló Marcial, enfatizando que la iglesia no está exenta de esta crisis. Muchas congregaciones invierten en recursos, pero olvidan cultivar a los líderes, lo que resulta en ministerios estériles o de "mantenimiento" en lugar de ministerios de fruto y multiplicación.
El mito del "Líder Orquesta" y la delegación bíblica
Uno de los puntos álgidos de la conversación fue la redefinición del concepto de delegar. Díaz-Pabón y Marcial coincidieron en que el modelo del "hombre orquesta" —el pastor que lo hace todo— es una receta para el desastre. Utilizando el ejemplo bíblico de Moisés y Jetro, el obispo Marcial explicó que la verdadera delegación no es simplemente asignar tareas, sino transferir el ADN del ministerio.
"Dios tomó del espíritu que estaba en Moisés y lo puso en ellos", recordó Marcial, aludiendo a los ancianos que ayudaron al libertador de Israel. Para el líder latinoamericano, delegar requiere primero moldear el carácter de los colaboradores y compartir la visión, para que cuando llegue el momento de soltar las responsabilidades, el "espíritu" de la visión permanezca intacto.
"El diablo no toma vacaciones": Desmantelando una teología tóxica
Quizás el momento más personal y contundente de la entrevista surgió al abordar el tema del agotamiento pastoral, conocido como el burnout. Díaz-Pabón mencionó cómo muchos pastores confiesan sentirse como "carbones quemados". Ante esto, el obispo Marcial compartió una anécdota personal sobre la resistencia cultural al descanso en el ministerio.
Recordó cómo, años atrás, un líder le reprendió por tomar vacaciones argumentando que "el diablo no toma vacaciones". La respuesta de Marcial fue lapidaria y teológicamente rica: "Yo no imito al diablo; yo quiero parecerme a Dios. Y Dios, al séptimo día, descansó".
Marcial identificó cinco señales de alarma que indican que un líder está a punto de "quemarse":
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El deseo de orar disminuye.
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El servicio a Dios se vuelve una carga pesada.
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Se pierde la paciencia y se siente que nadie entiende.
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No hay espacio para la diversidad de opiniones (se quiere tener siempre la razón).
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Se pierde el deseo genuino de bendecir al prójimo.
"Cuando sientes que estás protestándole al Señor... enciende las luces de alerta", aconsejó el obispo, instando a los ministros a buscar refugio en su familia, en el descanso y en la ayuda profesional o pastoral antes de que sea demasiado tarde.
Fortalezas, debilidades y el "cubo de gasolina"
El diálogo también tocó la gestión de las debilidades personales. En lugar de obsesionarse con corregir cada defecto, lo que puede llevar toda una vida sin resultados, Marcial sugirió un enfoque de equipo: "Donde yo soy débil, voy a buscar a alguien que sea mejor que yo". Esto permite que el líder se enfoque en sus fortalezas mientras el equipo cubre las áreas vulnerables.
Asimismo, se discutieron los estilos de liderazgo (sistemático, dictatorial, motivador y espiritual), y la necesidad de ser versátiles. Marcial utilizó una metáfora brillante: todo líder debe llevar en sus manos un cubo de agua y un cubo de gasolina. La sabiduría radica en saber cuál usar. "Si ante una discordia entre hermanos echas la gasolina, será una tragedia", advirtió. El líder maduro sabe cuándo motivar (fuego) y cuándo pacificar (agua).
Un llamado a la autenticidad
Hacia el final del encuentro, Díaz-Pabón preguntó sobre la transformación personal del obispo a lo largo de las décadas. Marcial confesó que con los años se ha vuelto menos prejuiciado y más abierto a entender que no todos deben pensar igual para servir a Dios. "Hay que saber llorar... es el idioma más especial del Reino", concluyó Marcial, reivindicando la vulnerabilidad y la capacidad de pedir perdón como rasgos esenciales de un liderazgo sano.
Este episodio de Escuela de Pescadores queda como un recurso indispensable para pastores y líderes que buscan no solo sobrevivir, sino florecer en medio de las demandas del ministerio moderno, recordando que el cuidado pastoral mutuo no es un lujo, sino una necesidad urgente para la iglesia de hoy.
Para ver la entrevista completa, puede visitar el canal de Youtube de Luis Ángel Díaz-Pabón.





