"Maravilla" Martínez el jugador de Racing que ahora es pastor

Ordenacion al pastorado Maravilla Martinez
La historia de Adrián “Maravilla” Martínez trasciende el fútbol profesional. El goleador de Racing Club, que atravesó pobreza, un accidente grave y una injusta detención, hoy vive una nueva etapa marcada por la fe cristiana: fue ordenado al pastorado. Foto: Captura de Youtube

Adrián “Maravilla” Martínez es casi una leyenda en el Racing Club de Avellaneda, en Buenos Aires, Argentina. Un jugador prodigio, con una historia de superación y transformación que impacta dentro y fuera de la cancha.

Durante su juventud, alternó su pasión por el fútbol con trabajos de albañilería, recolección de basura y reparto en una distribuidora. Un accidente en moto casi le cuesta la movilidad de una mano y, además, atravesó una de las experiencias más difíciles de su vida: estuvo preso injustamente durante siete meses, hasta que se demostró su inocencia. Fue en la cárcel donde conoció a Jesucristo, lo que marcó un antes y un después en su vida, tal como informó oportunamente Diario Cristiano.

El pasado domingo 25 de enero, Adrián, junto a un colaborador, fue encomendado al pastorado por Juan Carlos Chevriau, quien lo bautizó durante su tiempo en prisión y con quien, años más tarde, construyó una relación de amistad y compañerismo.
Diario Cristiano dialogó con Chevriau, quien señaló que “Adrián no quiso nada especial” en relación con su ordenación al pastorado.

“Pidió que tengamos la reunión normal y al final que oremos por él, por su familia y por la familia que lo acompaña en el liderazgo”, explicó el pastor de Comunidad Cristiana de Campana.

La historia comenzó en los días en que el jugador se encontraba privado de su libertad. Allí se encontró con Jesús, decidió seguirlo y fue bautizado. Al recuperar la libertad, no olvidó esa experiencia; por el contrario, la compartió cada vez que tuvo oportunidad.

Chevriau relató cómo era la situación carcelaria en aquel tiempo. “Estábamos en plena pandemia y nos costaba visitar las cárceles. Y mientras estuvieron cerradas casi por dos años, nos dejaban entrar”, explicó, en referencia al ministerio carcelario que desarrolla.

“En ese momento casi todo era vía internet. Un hermano, Pepi Zanabria, que estaba a cargo del área de deportes en varias unidades, me llamó y me preguntó si me había podido conectar con Adrián Martínez —relató—. ‘¿Quién es Adrián Martínez?’, le pregunté”. Su interlocutor le explicó que se trataba de un jugador de fútbol que en ese momento jugaba en Paraguay. “¿Y yo qué tengo que ver con él?”, respondió Chevriau. A lo que Zanabria le dijo: “En el año 2015 él recibió a Cristo con usted y lo bautizó”.

Fue así que, en plena pandemia, ambos comenzaron a conectarse vía Zoom. De ese modo se consolidó una relación pastoral que se inició con la confesión de Martínez a Chevriau: “Quiero construir un salón para hacer una iglesia y quiero servir al Señor”. El pensamiento del pastor fue inmediato: “Qué bueno, porque no todos los que salen de la unidad [carcelaria] piensan en esto”.

Chevriau le aconsejó comenzar con un espacio deportivo para mantener a la gente ocupada a través del deporte y alejarla de la calle. “Con el tiempo, el Señor le permitió tener el salón y abrir una iglesia”, relató. “Vi un deseo en Adrián de servir desinteresadamente”, agregó.

El pasado 8 de diciembre se realizó un encuentro del consejo de pastores local en el espacio que Martínez destinó al ministerio evangelístico a través del deporte. Allí, Chevriau lo presentó y pidió oración por él, ya que “tiene previsto levantar su obra y su iglesia en este lugar, donde ya está teniendo reuniones semanales con varios que lo están siguiendo”.

“Oramos, pero yo no sabía que esto se iba a desatar de esta manera”, reconoció el pastor. Adrián se encontraba en plena pretemporada y desde allí le pidió a Chevriau cobertura pastoral para iniciar formalmente la obra. Luego de varios encuentros, hacia el cierre de 2025 y el inicio de 2026, definieron lo que finalmente ocurrió este domingo.

Varios pastores presentes, algunos de otras congregaciones, oraron y encomendaron a Adrián Martínez y a Marcelo Falcón al pastorado. La ceremonia fue sencilla, pero marcada por un fuerte espíritu de redención y entrega. Ambos se arrodillaron y recibieron la imposición de manos. Luego, junto a sus esposas e hijos, fueron dedicados al ministerio de manera familiar.

El flamante pastor Martinez agradeció a través de sus redes sociales: "Bueno primero agradecer a Dios porque uno no elige el llamado sino que Él nos escogió desde el vientre de nuestra madre!".

"Agradecer a todos los Pastores testigos que estuvieron ahí y nos bendijeron, se alegraron de este llamado y todos los que fueron a estar ahí para apoyarnos! Gracias a todos los que oran por nuestras vidas porque la oraciones de justos tiene poder. Si tan solo alcanzamos una vida ya valió la pena nuestro llamado y el cielo estará de fiesta", concluyó.

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