La comunidad evangélica se movilizó con ayuda y oración tras el terremoto en Venezuela

Caracas
Fachada de un edificio en Caracas luego de los sismos registrados el 24 de junio por la tarde. Foto: X

La comunidad evangélica internacional respondió con una amplia movilización de solidaridad luego de los terremotos que golpearon el norte de Venezuela y dejaron centenares de muertos, casi un millar de heridos y graves daños materiales en varias regiones del país.

Como informó previamente Diario Cristiano, los movimientos sísmicos afectaron principalmente los estados de La Guaira, Yaracuy, Miranda, Aragua, Carabobo y Falcón, provocando el colapso de edificios y una intensa operación de rescate. 

Las primeras respuestas incluyeron el despliegue de ayuda humanitaria por parte de organizaciones cristianas internacionales. Samaritan's Purse, presidida por Franklin Graham, anunció el envío de equipos para brindar atención médica, agua potable, servicios de saneamiento e higiene, además de otras formas de asistencia. Graham también convocó a los creyentes a orar por las víctimas y por los voluntarios que servirán en Venezuela "en el nombre de Jesús".

A esta respuesta se sumó World Vision, como informó Actualidad Evangélica, donde asegura que la entidad intermacional activó sus equipos de emergencia para evaluar las necesidades más urgentes de la población afectada y coordinar una intervención humanitaria. La organización informó que su labor se enfocará inicialmente en la evaluación de daños, el acceso a agua potable, refugio temporal, la protección de niños y adolescentes y el apoyo psicosocial para las familias damnificadas, en coordinación con iglesias locales, autoridades y organismos especializados.

Dentro del país, el Consejo Evangélico de Venezuela (CEV) emitió un mensaje de esperanza y orientación dirigido a las familias afectadas y a las iglesias venezolanas. La entidad expresó sus condolencias a quienes perdieron seres queridos, manifestó su cercanía con los heridos y con las personas que sufrieron pérdidas materiales, y aseguró que sus necesidades estarán en el centro de la atención pastoral y logística de la organización.

El CEV informó además que, junto con aliados internacionales y ministerios hermanos, gestiona el envío de insumos, atención médica de emergencia y apoyo técnico para las zonas afectadas. Asimismo, exhortó a que toda ayuda se canalice de manera organizada a través de centros de acopio acreditados y entidades competentes, con el propósito de facilitar las labores de rescate y asistencia.

La organización también llamó a la población a perseverar en la oración por las víctimas, los rescatistas y las autoridades, mantener la calma y evitar la difusión de rumores que puedan incrementar la incertidumbre en medio de la emergencia.

También desde el país se pronunció la Convención Nacional Bautista de Venezuela, que convocó a las iglesias a unirse en un "clamor nacional" a través de su plan de oración 6-3-9. La entidad pidió interceder por las familias afectadas, los equipos de rescate, los damnificados, el sistema de salud y las congregaciones locales, para que estas se conviertan en centros de acopio, refugio espiritual y canales de servicio para las comunidades golpeadas por el terremoto. El llamado concluyó con la cita de Jeremías 33:3: "Clama a mí, y yo te responderé...".

La solidaridad se extendió rápidamente por América Latina. La Alianza Evangélica Latina (AEL) emitió un comunicado oficial invitando a iglesias, ministerios, líderes y creyentes de todo el continente a unirse en oración e intercesión por Venezuela. La organización alentó a las congregaciones a dedicar tiempos especiales de oración por la protección de los afectados, la sabiduría de las autoridades y la pronta recuperación de las comunidades golpeadas por el desastre.

Por su parte, la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (ACIERA) expresó sus condolencias al pueblo venezolano y convocó a las iglesias a orar por las familias de las víctimas, la recuperación de los heridos, los rescatistas, brigadistas, voluntarios, autoridades y las iglesias que sirven en las zonas afectadas.

De igual manera la Confederación Evangélica de Colombia (CEDECOL) manifestó su respaldo al pueblo venezolano y al Consejo Evangélico de Venezuela, al tiempo que convocó a la oración por las familias afectadas, el personal médico, los equipos de rescate, las iglesias y las organizaciones que participan en las labores de asistencia.

La movilización alcanzó también a Europa. La Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (FEREDE) expresó su solidaridad con el pueblo venezolano, manifestó su cercanía con las familias que perdieron seres queridos o vieron destruidas sus viviendas y elevó oraciones por quienes permanecen atrapados, por las autoridades y por los equipos de rescate, protección civil, personal sanitario y fuerzas de seguridad que participan en la emergencia. Asimismo, trasladó su respaldo al Consejo Evangélico de Venezuela y a las iglesias evangélicas del país, reconociendo la labor que desarrollan junto a las comunidades afectadas.

También se pronunció el Congreso Iberoamericano por la Vida y la Familia. Su presidente, Aarón Lara, informó a través de un grupo de whatsapp, que la coordinadora nacional de la organización en Venezuela, la pastora Linda Aguirre de Márquez, resultó ilesa, aunque el edificio donde reside sufrió daños, por lo que ella y su familia permanecen refugiadas. Lara pidió oración para que cesen los movimientos sísmicos, por la paz de la población, por la llegada de ayuda internacional, por la búsqueda de sobrevivientes y por la restauración del país.

La cadena de solidaridad incluyó además a la Unión Bautista Latinoamericana (UBLA), que expresó su cercanía con el pueblo venezolano y anunció que, a través de su iniciativa Touch Peace, brindará acompañamiento a las personas afectadas, además de convocar a la oración por las víctimas y los equipos de ayuda humanitaria.

También se sumaron la Spanish Evangelical Publishers Association (SEPA), que invitó a las iglesias a interceder por las familias afectadas, las congregaciones venezolanas, los rescatistas y quienes sirven en medio de la emergencia.

Un elemento común en varios de los pronunciamientos fue la cita del Salmo 46:1 —"Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones"—, utilizada como mensaje de esperanza y aliento para las víctimas y para quienes participan en las labores de rescate. Más allá de las distintas iniciativas impulsadas por cada organización, la respuesta del mundo evangélico reflejó una movilización internacional que combinó ayuda humanitaria, acompañamiento pastoral y oración en favor del pueblo venezolano.


Autora: Lizzie Sotola es corresponsal en Latinoamérica para Diario Cristiano Internacional. Es licenciada en Periodismo y en Comunicación Social graduada en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, Argentina. Cuenta con una trayectoria de más de 25 años como profesional. Tiene una vasta experiencia en medios de comunicación, organizaciones educativas y religiosas como también editoriales cristianas. Ha trabajado para Editorial Vida, Sociedad Bíblica Internacional, Alianza Evangélica Latina y la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de Argentina (ACIERA). Además ejerce como periodista freelance para los festivales de la Asociación Luis Palau en Iberoamérica y dirige una agencia de difusión llamada Noti-Prensa.

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