
Para Fayra Castro, el debate sobre la inteligencia artificial ya no pasa por decidir si los medios cristianos deben utilizarla o no, sino por la manera en que incorporarán esa tecnología a su trabajo cotidiano. La comunicadora considera que estas herramientas ofrecen nuevas oportunidades para producir y distribuir contenidos, aunque advierte que nunca podrán reemplazar el discernimiento, la ética ni la sensibilidad humana.
Castro, cofundadora de la Asociación Glocal y del Media Music Marketing Summit, conversó con Diario Cristiano Internacional en la antesala de la cuarta edición del encuentro, que reunirá en septiembre a periodistas, comunicadores y creadores de contenido de Iberoamérica en Miami. Durante la entrevista reflexionó sobre el impacto de la inteligencia artificial y el futuro de la comunicación cristiana.
"La inteligencia artificial está transformando profundamente la manera en que investigamos, producimos, distribuimos y consumimos contenidos. Puede ayudarnos a analizar información, organizar ideas, optimizar procesos, adaptar mensajes a diferentes formatos y llegar de manera más eficiente a distintas audiencias", explicó. A su juicio, esta tecnología representa una oportunidad especialmente valiosa para medios y organizaciones cristianas que trabajan con equipos reducidos y necesitan optimizar recursos.
IA sí, pero con principios
Aunque reconoce el potencial de estas herramientas, Castro sostiene que su implementación debe ir acompañada de criterios éticos y profesionales.
"La rapidez no puede reemplazar el criterio, la verificación ni la responsabilidad", afirmó. Explicó que la misma tecnología que facilita la creación de contenidos también puede multiplicar la desinformación, los errores y la difusión de materiales manipulados, por lo que resulta indispensable mantener procesos rigurosos de verificación.
En ese contexto, considera que los medios cristianos no deberían rechazar la inteligencia artificial, pero tampoco adoptarla sin discernimiento. A su entender, será necesario capacitar a los equipos de trabajo, establecer principios claros para su utilización y actuar con transparencia cuando estas herramientas intervengan de manera significativa en la producción de contenidos.
Para Castro, el mayor diferencial de la comunicación cristiana seguirá siendo aquello que ninguna plataforma tecnológica puede reproducir.
"La inteligencia artificial puede ayudarnos a comunicar mejor, pero no puede sustituir la sensibilidad humana, la experiencia, la integridad ni la capacidad de comprender lo que una comunidad necesita", aseguró. "En un entorno saturado de contenido automatizado, la credibilidad, la autenticidad y la conexión humana tendrán todavía más valor".
El desafío de preservar la credibilidad
Más allá del desarrollo tecnológico, Castro considera que el principal reto para los comunicadores cristianos durante los próximos años será conservar la credibilidad en un escenario donde cada vez resulta más difícil distinguir entre contenidos auténticos y materiales generados artificialmente.
A su juicio, producir más información dejará de ser el objetivo principal. El desafío consistirá en comunicar con mayor intención, calidad, responsabilidad y un conocimiento profundo de las audiencias, sin perder la esencia del mensaje cristiano ni adaptar su contenido únicamente para seguir tendencias digitales.
La comunicadora también llamó la atención sobre otro aspecto que considera fundamental: la sostenibilidad de los proyectos periodísticos y de comunicación. Señaló que muchos comunicadores desarrollan un trabajo de gran calidad, pero aún necesitan fortalecer áreas como la administración, la innovación, la monetización y el crecimiento estratégico para asegurar la continuidad de sus iniciativas.
Tecnología al servicio del mensaje
Para Castro, la comunicación cristiana no puede quedar al margen de los avances tecnológicos, pero tampoco debe permitir que la innovación desplace los principios que sustentan su labor.
En su opinión, el futuro pertenecerá a quienes sean capaces de integrar la tecnología con la formación profesional, la excelencia y una auténtica vocación de servicio.
"El futuro pertenecerá a quienes sepan combinar convicción con preparación, tecnología con humanidad y alcance global con una conexión genuina con sus comunidades", concluyó. "La gran pregunta no será solamente cuántas personas reciben nuestro contenido, sino qué impacto estamos generando en sus vidas".
Autora: Lizzie Sotola es corresponsal en Latinoamérica para Diario Cristiano Internacional. Es licenciada en Periodismo y en Comunicación Social graduada en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, Argentina. Cuenta con una trayectoria de más de 25 años como profesional. Tiene una vasta experiencia en medios de comunicación, organizaciones educativas y religiosas como también editoriales cristianas. Ha trabajado para Editorial Vida, Sociedad Bíblica Internacional, Alianza Evangélica Latina y la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de Argentina (ACIERA). Además ejerce como periodista freelance para los festivales de la Asociación Luis Palau en Iberoamérica y dirige una agencia de difusión llamada Noti-Prensa.





