
En el marco de la Asamblea General de la Alianza Evangélica Latina (AEL), que se desarrolló en San José, Costa Rica, Evelyn Ayarza, directora general para Iberoamérica de la Fundación Grace & Mercy, planteó una invitación al liderazgo pastoral: dedicar tiempo a escuchar la Biblia y dejarse transformar por ella antes de enseñarla a los demás.
En una entrevista con Diario Cristiano Internacional durante un entrenamiento a pastores organizado por la fundación, Ayarza explicó cómo la práctica de Lectura Pública de la Biblia busca ayudar a las personas a sostener su lectura bíblica. Su propuesta comienza por el compromiso de quienes conducen iglesias y organizaciones cristianas.
Uno de los primeros cambios consiste en hablar en primera persona. Durante los encuentros, los participantes son alentados a expresar lo que el texto les provoca a ellos mismos, en lugar de formular observaciones generales sobre lo que deberían hacer los demás.
La intención, explicó, es asumir la responsabilidad por la propia opinión y respetar que otras personas puedan tener una lectura diferente. Para el liderazgo pastoral, esa práctica también implica revisar la distancia entre lo que se enseña y lo que se vive.
"Yo voy a liderar con el ejemplo antes que mandar a los demás a hacer algo que tal vez yo no estoy haciendo", afirmó Ayarza.
La escucha ocupa un lugar central en esa propuesta. Ayarza se incluyó entre quienes han recibido muchas veces la indicación de leer la Biblia, pero no siempre han sabido por dónde comenzar ni cómo sostener el hábito. La lectura compartida ofrece, en su explicación, una forma concreta de reunirse y dedicar tiempo a recibir el texto.
"La misión es ayudarle a la gente a ser exitosa en su lectura bíblica", Evelyn Ayarza.
Al describir su experiencia con los cultos dominicales, cuestionó que en ocasiones se reserve poco tiempo para la lectura bíblica frente al espacio destinado al sermón. Su preocupación es que la congregación recuerde las palabras del pastor sin haber tenido suficiente oportunidad de escuchar la Escritura.
"Vamos a la casa de Dios, pero a escuchar a Dios hablar", expresó al describir el cambio de hábito que propone.
Para Ayarza, esa disposición requiere atención, respeto y reverencia. También representa una forma de alimentar espiritualmente a quienes después tendrán la responsabilidad de acompañar y enseñar a otras personas.
La preocupación por facilitar el encuentro con el texto bíblico aparece también en los clubes de lectura "Just Show Up" [Simplemente ven]. Su dinámica elimina la lectura previa obligatoria: los participantes llegan, leen y escuchan juntos durante la reunión, y luego comparten aquello que les llamó la atención.
"Los clubes de lectura mayormente fallan porque la gente no tiene el tiempo. No es por pereza", explicó. Ayarza agregó que, cuando un club exige avanzar con un libro antes de cada encuentro, la conversación puede quedar concentrada en las pocas personas que lograron hacerlo.
La propuesta de "Just Show Up" busca que todos tengan acceso al contenido durante la reunión y puedan participar a partir de esa experiencia compartida.
Los comentarios también se realizan en primera persona. Cada participante puede expresar qué le produjo la lectura, incluso cuando no está de acuerdo con el autor. Ayarza destacó el valor de escuchar lo que otros encontraron en el mismo texto y alentó a tomar notas, subrayar y marcar los pasajes que resulten significativos.
Al referirse al trabajo de la fundación con iglesias y organizaciones, explicó que existe disposición a acompañar a ministerios, congregaciones y personas interesadas en formarse en Lectura Pública de la Biblia. En esas colaboraciones, destacó especialmente la participación de quienes conducen las instituciones: el compromiso del liderazgo es parte del cambio que buscan impulsar. La misión, expresó, es "ayudarle a la gente a ser exitosa en su lectura bíblica".





