
El Senado paraguayo inició el tratamiento de un proyecto de ley que propone establecer el 31 de octubre como el Día Nacional de la Iglesia Evangélica, una fecha vinculada históricamente con la Reforma Protestante de 1517.
La iniciativa busca reconocer el aporte social, espiritual y comunitario de las iglesias evangélicas en Paraguay. Sin embargo, el debate también abrió lecturas políticas en un país donde la fe, la representación pública de las iglesias y las alianzas partidarias tienen un peso creciente.
El valor simbólico para las iglesias evangélicas
El proyecto respondió a una demanda valorada por sectores del liderazgo cristiano paraguayo. De acuerdo con reportes de la Red Chaqueña de Comunicaciones, medio con arraigo en comunidades de trasfondo protestante y menonita, la elección del 31 de octubre remite a la Reforma Protestante, iniciada simbólicamente en 1517 con las 95 tesis de Martín Lutero.
Los impulsores del proyecto argumentaron que las iglesias evangélicas cumplen un rol relevante en la rehabilitación de personas con adicciones, la asistencia en cárceles, el acompañamiento a familias, la educación en zonas vulnerables y el trabajo social en comunidades marginadas.
El pastor Adolfo Aguero Esgaib, vicepresidente de Asuntos Internacionales de la Asociación de Iglesias Evangélicas del Paraguay (ASIEP), afirmó en diálogo con Diario Cristiano Internacional que la iniciativa "no se trata solamente de establecer una fecha en el calendario, sino de valorar su contribución espiritual, social y comunitaria a lo largo de los años". El referente evangélico agregó que el reconocimiento "reafirma la libertad religiosa y la igualdad de todos los ciudadanos ante el Estado, en un marco de respeto y convivencia".
Un precedente regional: el caso de Chile
De aprobarse, Paraguay se unirá a un selecto grupo de naciones que reconocen institucionalmente a sus comunidades evangélicas. El caso más emblemático de la región es Chile. En 2008, durante el primer gobierno de la presidenta Michelle Bachelet, se promulgó una legislación que estableció el 31 de octubre no como una simple fecha conmemorativa, sino como feriado nacional —día festivo y no laborable— en honor a las iglesias evangélicas y protestantes. Ese precedente histórico marcó un antes y un después en el reconocimiento del protestantismo latinoamericano. Para las iglesias evangélicas paraguayas, alcanzar un hito similar representaría el mayor reconocimiento institucional en su historia.
El contexto político del proyecto
Para comprender el escenario paraguayo actual, resulta clave considerar el peso del cartismo, el movimiento Honor Colorado liderado por el expresidente Horacio Cartes dentro del Partido Colorado. Este sector mantiene una fuerte influencia en el Congreso y respalda al presidente Santiago Peña.
Según un análisis publicado por el portal regional La Política Online, el impulso de sectores oficialistas al proyecto ocurrió después de una reunión del presidente Peña con obispos de la Iglesia Católica. En esa lectura, el reconocimiento a la Iglesia Evangélica también funcionó como una señal hacia comunidades protestantes que ganaron mayor visibilidad social y política en los últimos años.
En un país de tradición mayoritariamente cristiana y conservadora, el tratamiento legislativo del proyecto expuso la importancia creciente de las iglesias evangélicas como actores de incidencia pública.
El proyecto bajo la lupa de los medios
La cobertura del proyecto también reflejó la polarización del ecosistema mediático paraguayo.
El diario Hoy, vinculado al grupo empresarial de Horacio Cartes, presentó la iniciativa en términos favorables y destacó el trabajo de los legisladores que acompañaron el documento.
En contraste, ABC Color, medio tradicionalmente crítico del cartismo, publicó una cobertura cuestionadora sobre el senador Gustavo Leite, uno de los principales impulsores de la propuesta. El medio señaló que el debate sobre el Día Nacional de la Iglesia Evangélica podía funcionar como una maniobra para desplazar otras discusiones legislativas, entre ellas el tratamiento de recortes de gastos y privilegios en el Senado.
La diferencia de enfoques mostró cómo un proyecto de reconocimiento religioso también quedó atravesado por la disputa entre oficialismo, oposición y medios de comunicación.
Para el liderazgo evangélico paraguayo, sin embargo, el debate trasciende la coyuntura política. "Lo evaluamos como un reconocimiento genuino y sincero del Estado a la trayectoria y al aporte de la Iglesia Evangélica Protestante en el Paraguay", afirmó Aguero Esgaib. "Más allá de cualquier coyuntura política, esta iniciativa reconoce una presencia histórica que ha contribuido y contribuye de manera significativa a la vida espiritual, social y comunitaria del país", aseveró.
El pastor Marcos Vergara, directivo de ASIEP, consultado también por Diario Cristiano Internacional, resumió el sentir de su comunidad: "Sabemos que la Iglesia Evangélica ha dado mucho al país, sigue y seguirá dando, y eso, el Estado también lo sabe. Este reconocimiento lo vemos como una respuesta genuina por todo el aporte que se viene dando en tantas áreas de la sociedad paraguaya; en la mayoría de las veces, desde el silencio. Creemos que este es el resultado de un largo proceso, lejos de verlo como un mero gesto político".
Autora: Lizzie Sotola es corresponsal en Latinoamérica para Diario Cristiano Internacional. Es licenciada en Periodismo y en Comunicación Social graduada en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, Argentina. Cuenta con una trayectoria de más de 25 años como profesional. Tiene una vasta experiencia en medios de comunicación, organizaciones educativas y religiosas como también editoriales cristianas. Ha trabajado para Editorial Vida, Sociedad Bíblica Internacional, Alianza Evangélica Latina y la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de Argentina (ACIERA). Además ejerce como periodista freelance para los festivales de la Asociación Luis Palau en Iberoamérica y dirige una agencia de difusión llamada Noti-Prensa.





