La fe abre espacio a los niños neurodivergentes en Puerto Rico

Eli Hernandez PR
El pastor Elí Hernández, de Comunidad Aliento, impulsa espacios adaptados para que los niños neurodivergentes y sus familias puedan participar de la vida congregacional. Foto: Comunidad Aliento - PR

En Bayamón, Puerto Rico, una iglesia comenzó a responder con cambios en su espacio. Comunidad Aliento habilitó un salón para niños neurodivergentes y sus padres, con iluminación y sonido regulables, control individual de temperatura y un frente de cristales que permite seguir las prédicas.

El pastor Elí Hernández explicó que algunas familias participaban únicamente por internet porque sus hijos carecían de un ambiente adecuado en la congregación. "Debemos hacer espacio para esta población", declaró en la entrevista publicada por Buenas Nuevas.

La experiencia tiene resonancias fuera de Puerto Rico. Krysia Waldock, investigadora autista que estudia la pertenencia en comunidades religiosas, relató en 2023 que no podía sentarse en la parte principal de la iglesia a la que asistían sus padres durante el culto. El volumen, los ecos del techo y la combinación de varios instrumentos le resultaban difíciles de soportar. Su relato, publicado por la Organization for Autism Research, sitúa la barrera en una experiencia concreta: querer participar y encontrar un entorno que dificulta hacerlo.

Waldock propone escuchar a las personas autistas y revisar las expectativas de la comunidad sobre su comportamiento. La inclusión, sostiene, involucra a quienes organizan las reuniones y también a quienes comparten los bancos, los saludos y las conversaciones.

La investigación académica aporta evidencia a esa discusión. Katy Unwin y Armand Léon van Ommen publicaron en 2024 un estudio con 299 cristianos adultos del Reino Unido, Australia y Singapur. La muestra incluía personas autistas con diagnóstico, personas que se identificaban como autistas sin diagnóstico formal y participantes no autistas. Los grupos autistas informaron más barreras sensoriales durante los servicios religiosos y mayor necesidad de adaptaciones.

El estudio también encontró una asociación entre sentir control sobre los aspectos sensoriales y sociales del culto y una mayor conexión religiosa entre los participantes autistas. Algunos estímulos, además, podían resultar agradables para todos los grupos. Estos resultados proceden de adultos y de un cuestionario nuevo. No permiten medir lo que sucede con los niños de Bayamón, pero ayudan a comprender por qué ofrecer opciones puede importar.

Las recomendaciones de accesibilidad apuntan en esa dirección. La National Autistic Society explica que las diferencias sensoriales pueden incluir mayor o menor sensibilidad a la luz, el sonido y otros estímulos. Recomienda ajustar la iluminación, reducir el ruido y disponer de un espacio tranquilo. También recuerda que cada persona tiene necesidades y preferencias propias.

Conviene conservar esa distinción, el proyecto de Comunidad Aliento habla de niños neurodivergentes. Buena parte de la evidencia consultada se refiere específicamente al autismo. Sus conclusiones no describen por igual a todos los posibles usuarios del salón.

En Puerto Rico, el tema tiene una dimensión documentada. Un informe del Departamento de Salud, publicado en junio de 2025 a partir de expedientes de salud y educación especial de los 78 municipios, identificó autismo en aproximadamente uno de cada 39 niños de ocho años durante 2022. La cifra corresponde a ese grupo de edad y período; no representa toda la neurodivergencia ni toda la población infantil actual. 

Las adaptaciones sensoriales también llegaron a otros espacios de encuentro. El 2 de abril de 2025, La Fortaleza anunció la apertura de salas en el Coliseo José Miguel Agrelot y el Centro de Convenciones, disponibles gratuitamente durante los eventos. El comunicado describió capacitación del personal y ambientes controlados para personas con distintas necesidades sensoriales. Es un antecedente local, aunque no constituye una evaluación de sus resultados.

En su sitio institucional, Comunidad Aliento se presenta como "Un lugar para todos". El salón da una expresión concreta a esa aspiración. La información pública revisada, sin embargo, no permite establecer cuántas familias lo utilizan ni cómo evalúan su experiencia.

Hernández anunció que proyecta extender el modelo a las once comunidades de la iglesia en Puerto Rico. También ofreció gratuitamente a otras congregaciones el apoyo de los profesionales que diseñaron el espacio, según lq información de Buenas Nuevas.

El siguiente capítulo deberá contarse también desde quienes lo habitan. Los niños, sus familias y las personas neurodivergentes de la congregación. Sus experiencias permitirán conocer cómo ese espacio se traduce en participación, vínculos y pertenencia. Una vez más la iglesia poniendo la mirada en la necesidad de las peronas para que todos sean partícipes de el mensaje de esperanza proveniente de la cruz de Jesús, y la iglesia siga siendo "un lugar para todos".


Autora: Lizzie Sotola es corresponsal en Latinoamérica para Diario Cristiano Internacional. Es licenciada en Periodismo y en Comunicación Social graduada en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, Argentina. Cuenta con una trayectoria de más de 25 años como profesional.

Tiene una vasta experiencia en medios de comunicación, organizaciones educativas y religiosas como también editoriales cristianas. Ha trabajado para Editorial Vida, Sociedad Bíblica Internacional, Alianza Evangélica Latina (AEL) y la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de Argentina (ACIERA). 

Además ejerce como periodista freelance para los festivales de la Asociación Luis Palau en Iberoamérica y dirige una agencia de difusión llamada Noti-Prensa.

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