
Guatemala vivió un domingo de terror marcado por una crisis de seguridad que incluyó motines en centros penitenciarios y múltiples ataques armados contra las fuerzas del orden.
La violencia fue desatada por la pandilla del Barrio 18 —designada como grupo terrorista por Estados Unidos— como represalia tras la captura de su máximo líder, Aldo Duppie Ochoa, alias "El Lobo".
La jornada violenta incluyó la toma de tres cárceles y la retención de 37 rehenes, además de una serie de 10 ataques simultáneos contra sedes de la Policía Nacional Civil (PNC) en Ciudad de Guatemala y sus alrededores.
El saldo trágico de estos eventos fue de siete policías asesinados y varios heridos. Ante la gravedad de la situación, el Gobierno ha decretado un estado de sitio con vigencia de un mes para restablecer el orden.
Las autoridades confirmaron que, avanzada la tarde, lograron retomar el control de los centros penales y liberar a los rehenes. El ministro de Gobernación, Marco Antonio Villeda, expresó su consternación ante los hechos: “Estoy muy dolido por la muerte de agentes de la Policía Nacional Civil que han sido atacados cobardemente por estos terroristas en una respuesta a las acciones que el Estado de Guatemala está realizando en contra de ellos”.
En medio de la incertidumbre, la comunidad cristiana evangélica ha reaccionado con un llamado urgente a la intercesión espiritual por la nación.
Diversas congregaciones han utilizado sus plataformas para instar a los creyentes a no desfallecer y buscar el rostro de Dios. La Iglesia de Dios del Evangelio Completo enfatizó que la nación necesita oración hoy más que nunca, reconociendo la soberanía divina en tiempos difíciles.
Por su parte, la iglesia Casa de Dios emitió un comunicado alentando a la fe y la unidad del cuerpo de Cristo: “Creemos firmemente que Dios es nuestro amparo y fortaleza, y que en medio de la adversidad podemos acudir a Él con confianza, clamando por paz, protección, sabiduría y dirección para nuestra nación”.





