
Un grupo de cristianos evangélicos de la comunidad “Cantinela”, perteneciente a la Iglesia Sinaí en Ixmiquilpan, Estado de Hidalgo, México, ha presentado una queja formal ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) tras sufrir una serie de atropellos y violaciones a sus garantías individuales.
La denuncia surge como respuesta a las presiones de autoridades locales que pretenden obligar a los creyentes a participar en cargos y festividades de la Iglesia Católica, contraviniendo el derecho constitucional a la libertad de culto en México.
La agrupación “Príncipe de Paz” entregó el documento oficial señalando que el conflicto radica en la aplicación arbitraria de los “usos y costumbres”. Según los denunciantes, las autoridades comunitarias imponen reglamentos que exigen a los evangélicos ejercer como “mayordomos” en festividades religiosas ajenas a su credo o, en su defecto, pagar multas desproporcionadas de hasta 114 mil pesos (aproximadamente 6.700 USD), una suma impagable para familias que subsisten en la economía rural del Valle del Mezquital.
El conflicto entre los usos y costumbres y la cosmovisión bíblica
Para el creyente evangélico, la participación en ritos que implican la veneración de imágenes choca frontalmente con la instrucción bíblica de exclusividad en la adoración a Dios. No obstante, en zonas como el Valle del Mezquital, la estructura social suele fusionar la identidad comunitaria con el catolicismo tradicional, dejando poco margen para el pluralismo religioso.
“Nos imponen a los evangélicos y creyentes a ejercer el cargo de ‘mayordomo’ de la iglesia católica, o de lo contrario debemos pagar una multa equivalente a 365 días de salario mínimo”, expresó Gabriel Chavarría Salvador, pastor de la iglesia Príncipe de Paz.

El ministro detalló que estas represalias no solo son económicas, sino que incluyen la interrupción de servicios vitales. “Si no pagamos la cantidad que nos imponen nos cortan el agua potable, esto lo vemos como un castigo”.
Areli Mundo, miembro de la congregación, relató las presiones específicas que enfrentan al negarse a participar en actos que contradicen sus convicciones éticas. “No es mi credo, se venera al Señor de Jalpa, un Cristo que es representativo en Ixmiquilpan y los rosarios me los cobran en 300 pesos si me niego a realizarlos Tune up”.
Desafío al Estado laico y falta de respuesta institucional
A pesar de que el Artículo 24 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos garantiza que “toda persona es libre para profesar la creencia religiosa que más le agrade”, la realidad en las zonas rurales de Hidalgo muestra una desconexión entre la ley y la práctica gubernamental. Los afectados denuncian que las instancias estatales han sido omisas o, peor aún, han justificado los abusos.
“Acudimos a la Subsecretaría de Gobernación en Pachuca y la respuesta que nos dan es que no podemos desacatar los usos y costumbres y que de lo contrario busquemos un lugar donde no se lleven a cabo”, lamentó el pastor Chavarría.
Esta postura ha sido interpretada por la comunidad cristiana como una desprotección total por parte del Estado, dejando a las minorías religiosas a merced de decisiones locales que ignoran los derechos humanos fundamentales.

La queja, ahora en manos de la CNDH y canalizada a la Secretaría de Gobernación (SEGOB), busca un precedente que detenga la escalada de violencia en la región, la cual ya cuenta con antecedentes graves.
En años anteriores, como en 2005, conflictos similares derivaron en el desalojo de más de mil personas y amenazas de linchamiento. Los evangélicos de Cantinela han reiterado su compromiso con la paz y su disposición a colaborar en faenas comunitarias, siempre y cuando no se les obligue a comprometer su fe en Cristo.
Autor: Ommar Ayala es un periodista que ha dedicado más de 20 años de su vida a investigar y revelar historias ocultas, analizar contextos complejos y dar voz a quienes no son escuchados, con rigor, ética y pasión por la verdad. En su trayectoria profesional en medios de comunicación ha sido reportero en México del periódico Criterio, la revista Contralínea y Newsweek en español. Fue coordinador académico de la licenciatura en Radio y Televisión Ministerial por parte de Latin University Theology (LUT) de California y catedrático de periodismo digital en la Universidad Mexicana del Evangelio de Cristo (UMEC). Es fundador y editor del medio de comunicación INFORMA y director de la Alianza de Comunicadores Cristianos de México (ACC MX).





