
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció una nueva orientación de la política cultural de su Gobierno, con énfasis en la identidad nacional, los valores tradicionales y la conservación del patrimonio religioso. Durante una visita al Ministerio de Cultura, el 15 de octubre, el mandatario planteó una "contrarrevolución cultural" y expresó su rechazo al denominado wokismo y al lenguaje inclusivo, tal como informaron medios locales como El Colombiano.
El anuncio incluye la intención de cambiar el nombre del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes por Ministerio de Cultura y Patrimonio. Según la comunicación oficial de la Presidencia, el objetivo es modificar la orientación del sector y fortalecer el reconocimiento de las expresiones culturales del país. El comunicado presenta esa denominación como una propuesta del Ejecutivo.
En su intervención, De la Espriella defendió una mayor protección de iglesias, conventos, archivos eclesiásticos, arte sacro y manifestaciones de religiosidad popular. También cuestionó las interpretaciones de la historia promovidas durante la administración de Gustavo Petro y sostuvo que las instituciones culturales deben preservar el patrimonio nacional.
Aunque el mandatario anunció una confrontación con el lenguaje inclusivo, las fuentes consultadas no permiten afirmar que exista una prohibición general vigente para todo el país. La información disponible documenta un posicionamiento político y una agenda de cambios institucionales, cuyo alcance debe distinguirse de la aprobación de medidas concretas.
La controversia pasó del discurso a las salas del Museo Nacional. Según un reportaje de El Colombiano, al menos treinta piezas fueron retiradas de exposiciones, entre ellas afiches de las campañas presidenciales de Carlos Pizarro y Bernardo Jaramillo Ossa, ambos asesinados en 1990, además de materiales relacionados con el feminismo y la comunidad LGBTIQ+. La ministra de Cultura, Paola Holguín, defendió que la institución no debe funcionar como instrumento de adoctrinamiento político.
Especialistas consultadas por ese diario cuestionaron la decisión. La curadora Sol Astrid Giraldo describió el escenario como una "guerra de símbolos", mientras que la consultora cultural Jimena Puyo advirtió que seleccionar las piezas según la visión del Gobierno puede reducir la pluralidad de relatos que corresponde albergar a un museo público.
El debate también abarca las prioridades de la administración. En entrevistas con Blu Radio, el columnista Luis Guillermo Vélez sostuvo que la confrontación cultural no debería desplazar problemas como la seguridad, el empleo y la salud. Por su parte, el profesor identificado por la emisora como Bastián defendió la necesidad de mantener abiertas las conversaciones sobre discriminación y derechos de las minorías.
Autora: Lizzie Sotola es corresponsal en Latinoamérica para Diario Cristiano Internacional. Es licenciada en Periodismo y en Comunicación Social graduada en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, Argentina. Cuenta con una trayectoria de más de 25 años como profesional.
Tiene una vasta experiencia en medios de comunicación, organizaciones educativas y religiosas como también editoriales cristianas. Ha trabajado para Editorial Vida, Sociedad Bíblica Internacional, Alianza Evangélica Latina (AEL) y la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de Argentina (ACIERA).
Además ejerce como periodista freelance para los festivales de la Asociación Luis Palau en Iberoamérica y dirige una agencia de difusión llamada Noti-Prensa.





