
El pastor Teo Hayashi, uno de los organizadores de The Send Brazil, afirmó que la Iglesia evangélica en Brasil atraviesa una etapa de expansión que aún no logra consolidarse en madurez. En una entrevista con el diario brasileño Folha de S.Paulo, el líder de Zion Church comparó al movimiento con “un adolescente que no controla su fuerza”, en referencia a su crecimiento acelerado y su influencia creciente en la sociedad.
En la versión ampliada publicada en portugués por el mismo medio, Hayashi profundiza su diagnóstico y explica que el problema no radica en el crecimiento en sí, sino en la falta de preparación para administrar ese poder. Según plantea, el movimiento evangélico brasileño —que acumula más de un siglo de historia desde el inicio del pentecostalismo— creció de manera acelerada, pero sin desarrollar estructuras sólidas en la misma proporción.
El pastor también dirige su crítica hacia el interior de las iglesias. Asegura que los principales obstáculos no provienen de la sociedad o de la política, sino de las propias contradicciones internas.
“Los mayores enemigos son los escándalos”, advierte, al señalar problemas de coherencia y conductas que afectan la credibilidad del movimiento evangélico.
En ese sentido, cuestiona la hipocresía dentro de algunos sectores y plantea que la Iglesia necesita una revisión profunda de sus prácticas. Para Hayashi, el desafío actual no es ganar más espacio, sino aprender a sostener con integridad la influencia que ya posee.
Otro de los aspectos que aborda es el vínculo entre fe y política en Brasil. Aunque reconoce que el sector evangélico ha ganado visibilidad en el debate público, advierte que ese protagonismo también expone debilidades internas cuando no existe una base sólida de valores y liderazgo.
"La iglesia evangélica en Brasil es un adolescente que no controla su fuerza", habría señalado el pastor Hayashi. La comparación con un adolescente no apunta a descalificar el crecimiento, sino a describir una etapa.
En su análisis, el movimiento evangélico brasileño se encuentra en un proceso de transición, donde la fuerza adquirida necesita ser acompañada por madurez, responsabilidad y coherencia para evitar crisis que puedan debilitar su testimonio en la sociedad.
Autora: Lizzie Sotola es corresponsal en Latinoamérica para Diario Cristiano Internacional. Es licenciada en Periodismo y en Comunicación Social graduada en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, Argentina. Cuenta con una trayectoria de más de 25 años como profesional. Tiene una vasta experiencia en medios de comunicación, organizaciones educativas y religiosas como también editoriales cristianas. Ha trabajado para Editorial Vida, Sociedad Bíblica Internacional, Alianza Evangélica Latina y la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de Argentina (ACIERA). Además ejerce como periodista freelance para los festivales de la Asociación Evangelística Palau en Iberoamérica y dirige una agencia de difusión llamada Noti-Prensa.





