
A más de 3.000 kilómetros de Buenos Aires y en el extremo sur de América Latina, la ciudad de Ushuaia —considerada la más austral del mundo— se prepara para un acontecimiento espiritual de gran escala que ha generado expectativas entre las iglesias locales y de toda la provincia de Tierra del Fuego.
La Asociación Evangelística Billy Graham (BGEA por sus siglas en inglés) anunció la celebración del Festival Esperanza Ushuaia en febrero próximo, un evento evangelístico que reunirá predicación bíblica junto a mensajes de aliento y conciertos gratuitos. La preparación incluye el Curso de Vida y Testimonio Cristiano (CLWC), con el que los creyentes aprenden a compartir su fe y a movilizar a sus comunidades, según informó la propia BGEA.
Para los pastores de la región, el movimiento de fe que se vive ahora no es casualidad. Tras saber que el evangelista Franklin Graham visitaría Argentina recientemente, líderes como Fabián Rotenberg y Javier Campero viajaron a Buenos Aires para proponer que el festival se realizara en Ushuaia. Al confirmar la fecha y los planes de la BGEA, los líderes locales impulsaron el curso de capacitación, en el que ya han participado unas 2.000 personas.
La dinámica del curso ha superado las expectativas: edificios de iglesias se llenan, algunos asistentes se sientan en escaleras para recibir enseñanza bíblica y práctica sobre el testimonio cristiano, y grupos planean formas de invitar a sus vecinos y familiares al festival. Una de las consignas de la preparación ha sido escribir nombres de personas por las que orar y comprometerse a hacerlo diariamente.
Los pastores aseguran que esta etapa no solo ha servido para entrenar en evangelismo, sino también para fortalecer la unidad entre congregaciones. Campero afirmó que el clima de fe, diálogo y oración ha marcado no solo la preparación del festival sino la vida espiritual de muchos creyentes locales. “Vivimos días de mucha expectativa, de unidad y de confianza en Dios”, dijo.
Aunque Ushuaia cuenta con menos de 100.000 habitantes y las estimaciones locales sugieren que solo algo más del 10% de la población mantiene una relación personal con Jesucristo, la iniciativa y el entusiasmo de las iglesias han sido palpables. Pastores y líderes oran para que el festival marque un antes y un después en la región, con un impacto que vaya más allá de los días de predicación.
Organizadores y participantes ven en el evento no solo una oportunidad de evangelización, sino también un momento de encuentro y reflexión comunitaria que refuerza la esperanza, la paz interior y el sentido de pertenencia a una fe compartida, en una parte remota del país donde la vida cotidiana a menudo gira en torno al turismo, el trabajo y la vida portuaria.
El Festival Esperanza Ushuaia se perfila así como una de las iniciativas religiosas más significativas para los creyentes en el extremo sur de Sudamérica, con la expectativa de que muchos que se alejaron de la iglesia retornen y que otros experimenten un encuentro transformador con el mensaje cristiano.





