Trump confirma captura de Maduro en operación militar precisa, la fe renace en Venezuela

Donald Trump
PALM BEACH, FLORIDA - 3 DE ENERO: (De izquierda a derecha) El director de la CIA, John Ratcliffe, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, y el secretario de Guerra de EE. UU., Pete Hegseth, escuchan al presidente de EE. UU., Donald Trump, mientras se dirige a los medios de comunicación durante una rueda de prensa en su club Mar-a-Lago el 3 de enero de 2026, en Palm Beach, Florida. El presidente Trump confirmó que el ejército estadounidense llevó a cabo un ataque a gran escala en Caracas durante la noche, que resultó en la captura del líder venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Foto de Joe Raedle/Getty Images

El panorama político y espiritual de Venezuela ha dado un giro trascendental tras el anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien confirmó éste sábado desde su residencia de Mar-a-Lago en Florida, el éxito de una operación militar precisa.

El operativo, descrito como un asalto de precisión quirúrgica en el corazón de Caracas, culminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, poniendo fin a décadas de un régimen socialista que sumió a la nación en una profunda crisis humanitaria y moral.

El mandatario estadounidense, con un tono solemne, informó que el líder chavista fue extraído de una fortaleza militar y será trasladado al Distrito Sur de Nueva York. Allí enfrentará cargos severos por narcoterrorismo y su vinculación con el Cártel de los Soles.

Trump calificó a Maduro como un "dictador fuera de la ley", enfatizando que la justicia terrenal finalmente ha alcanzado a quienes han oprimido a su pueblo e inundado de drogas a la nación norteamericana.

Para la comunidad cristiana, este acontecimiento trasciende la geopolítica; es visto como el fruto de años de clamor incesante. Líderes de la oposición y figuras de fe han reiterado que este proceso de liberación va de la mano de Dios.

El éxito de la misión, en la cual no hubo bajas estadounidenses, fue resaltado por el presidente, quien aseguró una hoja de ruta clara para la reconstrucción: "Vamos a dirigir el país hasta el momento en que podamos hacer una transición segura, adecuada y juiciosa".

El plan incluye la restauración de la infraestructura energética y el retorno del orden democrático, encendiendo una luz de esperanza donde antes reinaba la oscuridad.

Mientras se gesta esta nueva etapa, la iglesia global se mantiene vigilante, orando para que la transición traiga no solo prosperidad económica, sino una verdadera libertad y renovación espiritual para Venezuela.

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