Iglesias presbiterianas y reformadas llaman a la paz y a la defensa de la soberanía en medio de la crisis venezolana

Venezuela - AIPRAL
La Alianza de Iglesias Presbiterianas y Reformadas de América Latina difundió un comunicado en el que rechazó toda forma de intervención externa contra Venezuela, expresó su solidaridad con el pueblo venezolano y llamó a las iglesias de la región a afirmar la paz, la justicia y el derecho a la autodeterminación de los pueblos. Imagen: DCI

La Alianza de Iglesias Presbiterianas y Reformadas de América Latina (AIPRAL) emitió una declaración pública en la que condena toda forma de violencia, intervención militar y política externa que atente contra la soberanía de Venezuela u otros países, elevando además un llamado a la solidaridad y la oración por el pueblo venezolano en medio de la actual crisis internacional.

La declaración, difundida el 3 de enero de 2026, cita el pasaje bíblico “Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz entre los seres humanos de buena voluntad” (Lucas 2:14) como fundamento espiritual para su postura y enfatiza que la Navidad debe llevar a la comunidad cristiana a comprometerse con la paz y la justicia. En el texto, la AIPRAL afirma que se opone a “toda acción violenta, todo injerencismo militar y político, todo atentado contra la soberanía de Venezuela y cualquier intervención que viole el derecho a la autodeterminación de los pueblos”.

La organización regional, que agrupa a 22 iglesias y movimientos presbiterianos y reformados presentes en 16 países de América Latina y el Caribe, destacó su solidaridad con la Iglesia Presbiteriana de Venezuela y con el pueblo venezolano, y llamó a las comunidades de fe a levantar su voz profética en favor de la paz, la vida y la justicia.

El pronunciamiento llega en un contexto de alta tensión internacional por Venezuela. En la primera semana de enero de 2026, Estados Unidos realizó una operación militar en territorio venezolano que, según medios internacionales, culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, y generó una rápida y amplia reacción global. Informes de AP y Reuters señalan que la acción fue vista como una violación de la soberanía venezolana y despertó tanto apoyo como críticas en distintas capitales del mundo.

Países como Brasil, México, Alemania y miembros de la Unión Europea condenaron la operación y pidieron una solución pacífica y política, mientras que otros gobiernos expresaron su respaldo parcial o evaluaron los hechos como una respuesta al autoritarismo.

En su declaración, la AIPRAL advierte que cualquier intervención externa reduce la posibilidad de resolución pacífica de los conflictos y pone en riesgo la autodeterminación de los pueblos. El texto hace un llamado explícito a los cristianos de América Latina a orar “por la paz y el derecho de cada país a su independencia”, especialmente por aquellos que atraviesan momentos de incertidumbre política y social.

Además de su llamado a la oración, los presbiterianos y reformados latinoamericanos subrayaron la importancia de acompañar a quienes sufren las consecuencias de la violencia y la inestabilidad, haciendo sentir su solidaridad “en esta difícil hora de su historia”.

La postura de la AIPRAL refleja preocupaciones amplias en la región sobre el respeto al derecho internacional, la soberanía nacional y la búsqueda de soluciones pacíficas ante crisis humanitarias y políticas, y se suma a otros llamados de líderes religiosos que abogan por el diálogo y el respeto mutuo frente a tensiones internacionales recientes.

Expresiones de la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas

Por su parte, la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas (WCRC por sus siglas en inglés) emitió también una declaración en la que condena lo que describió como un acto de agresión militar de Estados Unidos contra Venezuela y expresa profunda preocupación por las crecientes presiones políticas, económicas y sociales que enfrenta ese país. La WCRC, una organización que representa a cerca de 80 millones de cristianos reformados en más de 100 países, instó al cese inmediato de las intervenciones militares y pidió que se respete el derecho internacional, citando la Carta de las Naciones Unidas como base para la paz y la justicia.

En su pronunciamiento, la WCRC remarcó que la crisis venezolana no puede comprenderse solo como un asunto interno, sino como parte de un contexto más amplio de militarización y lucha por recursos estratégicos. El texto destacó que acciones que buscan la ocupación o el control de recursos, lejos de resolver los conflictos, dañan la dignidad humana y desafían la justicia que promueve el evangelio. Además, líderes de la Iglesia Presbiteriana de Venezuela describieron la vida cotidiana bajo miedo y confusión, señalando que el acompañamiento pastoral y la solidaridad internacional fortalecen la esperanza entre las comunidades afectadas.

La WCRC llamó a los gobiernos y actores internacionales a rechazar estrategias coercitivas y a buscar soluciones por diálogo y respeto al derecho internacional. La organización también urgió a las iglesias y comunidades de fe de todo el mundo a contrarrestar la desinformación, amplificar las voces de los más afectados y comprometerse con la solidaridad, la oración y acciones concretas para apoyar a las personas que sufren miedo, desplazamiento e incertidumbre en Venezuela.

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