
El Senado de Puerto Rico aprobó esta semana un proyecto de ley que modifica el Código Penal para declarar como asesinato la muerte de un concebido no nacido, una iniciativa que ha generado un intenso debate público en la isla. El Proyecto del Senado 923, respaldado por la mayoría del Partido Nuevo Progresista (PNP), fue aprobado en una sesión con poca discusión pública, lo que ha avivado la controversia entre defensores de derechos reproductivos y grupos provida.
La medida se propone enmendar el Artículo 92 del Código Penal, que define el delito de asesinato, para incluir en la categoría de víctima al “concebido no nacido” en cualquier etapa de gestación. Según los promotores, el cambio busca “mantener coherencia entre las disposiciones civiles y penales” tras la aprobación de leyes recientes que reconocen la persona humana desde la concepción.
El proyecto se produce en el contexto de leyes recientes en Puerto Rico que han avanzado en el reconocimiento legal del no nacido. A fines de diciembre de 2025, la gobernadora Jenniffer González firmó la Ley 183-2025, que reconoce al feto como persona natural desde el momento de la concepción, y la Ley 166-2025, que tipifica como asesinato en primer grado la muerte de un concebido cuando se produce en un ataque a una mujer embarazada. Estos avances reflejan un movimiento legislativo significativo hacia el fortalecimiento de protecciones provida.
La aprobación del Proyecto 923 contó con 20 votos a favor y seis en contra, mientras que dos senadores del PNP se abstuvieron. Entre quienes apoyaron la iniciativa se encontró incluso el expresidente del Senado José Luis Dalmau y otros legisladores del Partido Popular Democrático (PPD), lo que evidencia una dinámica legislativa compleja más allá de las líneas partidarias tradicionales.
La legisladora María de Lourdes Santiago, del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), criticó duramente la medida, señalando la falta de debate amplio y la decisión de la gobernadora de no retirar el proyecto pese a objeciones previas. Santiago afirmó que la ausencia de discusión pública demuestra un trato apresurado a un tema de gran impacto social y legal, según informó El Nuevo Día.
Organizaciones y activistas a favor del aborto han expresado su alarma por el impacto que leyes como estas podrían tener en el acceso a servicios de salud y en la autonomía de las mujeres. Aunque la Ley 183-2025 no modifica de forma inmediata las normas de acceso al aborto en Puerto Rico, que hasta ahora se mantiene bajo marcos constitucionales similares a los de Estados Unidos, críticos advierten que el reconocimiento de la persona desde la concepción podría sentar bases para futuras restricciones más amplias.
Por su parte, defensores provida destacan el significado ético de reconocer al no nacido como persona con derechos legales plenos. Líderes y grupos conservadores han descrito las recientes leyes como un logro histórico para la protección de la vida, argumentando que reflejan valores culturales profundamente arraigados en una sociedad donde gran parte de la población se identifica con tradiciones religiosas y familiares.
El proyecto ahora deberá continuar su trámite legislativo para convertirse en ley, en un proceso que podría incluir debate adicional en la Cámara de Representantes y posibles ajustes ante las numerosas críticas planteadas en la opinión pública, organizaciones de salud y grupos de derechos humanos.
Puerto Rico mantiene actualmente un acceso legal al aborto bajo ciertas condiciones, aunque se han debatido múltiples iniciativas para modificar esos marcos en los últimos años, especialmente tras el impacto de decisiones judiciales en Estados Unidos que han influido en la agenda local.





