
Los grandes matrimonios no surgen por casualidad. Tampoco pueden sustentarse de manera significativa con un gran gesto romántico ocasional —ni siquiera en el Día de San Valentín— si la relación no se cultiva durante el resto del año.
Animo a las parejas con las que trabajo a que se pregunten por qué tenían citas antes de casarse. ¡Querían conocerse! Querían demostrarle a la otra persona que estaban interesados, involucrados y que buscaban una mayor cercanía.
Nada de eso termina cuando uno se casa. Por eso animo a todas las parejas a que sigan teniendo citas después de casarse, o que retomen la práctica, ¡sin importar cuánto tiempo haya pasado desde la última vez!
El verdadero romance reside en la calidad de la relación misma. Nuestra cultura diría que el romance son velas, rosas, violines y una vista al mar: todos los adornos. Pero si no estás con alguien que realmente te interesa, nada de eso es romántico.
Sin embargo, podrías estar sentado en el auto en el estacionamiento de un supermercado, esperando a que pase un aguacero, y si estás fascinado por esa persona, bien podría ser el momento más romántico de tu vida.
El romance consiste en estar fascinado por tu pareja. Consiste en sintonizar, invertir y prestar atención. Y tener citas con tu cónyuge comunica un sentido de reinversión y priorización intencional que ayudará a mantener un matrimonio sano y feliz.
Tener citas comunica prioridad. Dice que tu cónyuge no es solo un socio en la logística, sino una persona a la que aprecias activamente. Es una señal que dice: "No estoy actuando por inercia. Te estoy eligiendo de nuevo". También te permite seguir aprendiendo quién es. Las personas crecen y cambian con el tiempo. Tener citas crea un espacio para redescubrirse mutuamente —sueños, miedos, nuevos intereses— en lugar de distanciarse hasta llevar vidas paralelas.
También es un acto de curiosidad y búsqueda. Tener citas encarna la creencia de que el matrimonio no es un compromiso estático, sino una relación viva. Devuelve la alegría al centro, profundiza la intimidad y previene el lento distanciamiento relacional que toma por sorpresa a tantas parejas.
Las parejas que conectan con regularidad muestran más paciencia, calidez y trabajo en equipo en la crianza de los hijos. Tener citas modela algo vital para los niños: que el matrimonio es una relación digna de ser cuidada, no algo secundario a su crianza. Un "nosotros" sano es uno de los mayores regalos que pueden dar a sus hijos.
Si no están seguros de por dónde empezar, suelo sugerir que sigan algunas pautas al intentar volver a tener citas.
1. Empiecen con algo pequeño: 60 minutos son suficientes
Muchas parejas imaginan que una cita tiene que ser una noche entera con reservaciones. Empiecen con una hora protegida: un paseo, un café, un postre compartido, sentarse en el porche. La constancia en lo pequeño es mejor que los grandes esfuerzos esporádicos.
2. Programen en el calendario una "cita de conexión innegociable"
Una cita fija semanal o quincenal (incluso en casa) elimina la carga mental de tener que planificar cada vez. Lo que está en el calendario se respeta. Háganlo predecible: el almuerzo del viernes, el paseo del domingo por la tarde, el café del sábado por la mañana.
3. Que sea factible, no espectacular
Las citas no tienen por qué ser caras, dignas de Instagram o gourmet. Lo sencillo es mejor que lo elaborado, ¡porque las citas sencillas pueden ocurrir incluso en las temporadas más ajetreadas! Salgan a dar un paseo en auto. Compartan un aperitivo. Prueben un nuevo sendero, exploren una librería, siéntense afuera después de que los niños se acuesten. El objetivo es la conexión, no la ostentación.
4. Eliminen la tecnología durante el tiempo que estén juntos
Incluso una "zona libre de teléfonos" de 30 a 60 minutos cambia la profundidad de la conexión. La presencia es el nuevo romance.
5. Alternen quién planifica la cita
Esto mantiene las cosas frescas y equilibra la carga emocional. Una semana eliges tú, la siguiente tu cónyuge. Las sorpresas siguen siendo pequeñas pero significativas.
6. Vuelvan a aprender a hablar de la vida, no solo de logística
Usen una de estas preguntas para conectar: "¿Qué te ha dado vida últimamente?", "¿En qué te has sentido estresado?", "¿Qué esperas con ilusión en los próximos meses?", "¿Hay alguna carga que pueda compartir contigo ahora mismo?". Estas preguntas abren los corazones y los ayudan a conectar a un nivel más profundo.
7. Pidan ayuda si la necesitan
Para los padres, la ayuda práctica es importante. Intercambien el cuidado de los niños con otra pareja. Pidan a su familia que los cubra durante dos horas. Recurran a una niñera por períodos más cortos, si es necesario. Priorizar su matrimonio no es egoísta, es fundamental. Es un regalo para los hijos cuando los padres conectan.
8. Creen un ritual sencillo que repitan
Los rituales eliminan la presión y crean continuidad. Consideren probar cosas como un helado semanal, un rato en el patio por la noche, un paseo los sábados por la mañana o incluso "10 minutos en el sofá" después de que los niños se duerman. Estos se convierten en anclas.
9. Dense permiso para estar "oxidados"
Les digo a las parejas que es normal si las primeras citas se sienten incómodas, cansadas o demasiado prácticas. Reiniciar la conexión es como reavivar viejas brasas: lento al principio, pero luego con una calidez sorprendente.
10. Céntrense en el progreso, no en la perfección
Si se saltan una semana, vuelvan a empezar. El objetivo no es una constancia perfecta, sino una actitud de búsqueda continua.
Dondequiera que se encuentren hoy —y como sea que decidan hacerlo— los animo a que tengan citas con su cónyuge hasta que la muerte los separe.
Tómense el tiempo ahora para construir un gran matrimonio que los sostendrá a ambos a través de años de alegría, tristeza, trabajo y descanso; juntos.
El Dr. Peter Larson dirige WinShape Marriage con una profunda pasión por fortalecer los matrimonios y ayudar a las personas a prosperar en el propósito que Dios les ha dado. Casado con su esposa, Heather, desde hace 30 años, tienen tres hijos jóvenes adultos. Su carrera se ha centrado en la intersección entre la psicología, la teología y la salud de las relaciones. Juntos, Peter y Heather han escrito varios libros sobre el matrimonio y la crianza de los hijos con David y Claudia Arp.





