
Ha comenzado un nuevo año y, cuando se trata de la buena salud, personas de todo el mundo buscan respuestas. En su desesperación por perder peso y adoptar un estilo de vida más saludable, las membresías de los gimnasios aumentan enormemente en esta época del año, mientras que las últimas y más populares dietas de moda parecen cobrar vida propia. Todos buscan la receta para una salud excelente.
Pero, ¿y si la respuesta no está en levantar más pesas o en comer col rizada tres veces al día? ¿Y si la solución se encuentra en las páginas desgastadas de la verdadera fuente?
Con más de 20 millones de vistas en YouTube en su haber, Annette Reeder desea ver erradicadas las fortalezas de la adicción a la comida y a las sustancias. Ella cree que la gente necesita volverse a Dios para obtener una mejor salud, en lugar de erigir pilares de “salud” para adorar que conducen a más problemas, tanto físicos como espirituales.
“No comemos por la comida. Comemos por nuestras creencias”, dice Reeder, autora de seis libros sobre bienestar nutricional, entre ellos El Ayuno de Daniel. “Queremos ser más sanos, pero al mismo tiempo, no queremos renunciar a algunos de esos alimentos a los que somos adictos. A la larga, eso nos perjudica.
Entonces, ¿cómo puede la gente practicar un autocontrol saludable y seguir disfrutando de la comida? La respuesta es sencilla. Buscamos en Dios las respuestas”.
Conocida como la Nutricionista Bíblica, Reeder muestra habitualmente a la gente cómo mejorar su salud con el modo bíblico de alimentarse. Ella dice que nuestros cuerpos son de Él, y que podemos ser nutridos, renovados y más saludables si tan solo aplicáramos algunos principios básicos que se encuentran en la Palabra de Dios.
El primer principio es: “coman los alimentos que Dios llamó buenos”, explica Reeder. “Ya sea en el Nuevo Testamento o en el Antiguo Testamento, lo que sea que Él haya llamado ‘bueno’. Y el segundo es comerlos lo más parecido posible a como Él los diseñó. Eso puede ser un poco complicado en el supermercado. Si puedo enseñarle a alguien a cocinar, podemos cambiar la salud de la familia”.





