Niños de Potosí celebran nuevos espacios de juego que buscan transformar vidas

Potosí World Vision
Más de 600 niños del municipio San Pedro de Buena Vista, en el Norte de Potosí, celebraron la inauguración de tres áreas de juego impulsadas por World Vision Bolivia, en una región donde la pobreza extrema aún afecta a una de cada ocho personas. Foto: World Vision Bolivia

Con música, risas y columpios en movimiento, más de 600 niñas y niños del municipio San Pedro de Buena Vista en Potosí, Bolivia estrenaron tres áreas recreativas construidas con el apoyo de la organización World Vision. Los espacios, instalados en coordinación con autoridades locales y líderes comunitarios, buscan convertirse en un refugio seguro para la infancia, donde además de divertirse, los pequeños aprendan a convivir, trabajar en equipo y resolver conflictos.

“Ahora los niños tienen un lindo regalo de Visión Mundial. Nosotros solo jugábamos en los ríos o con la tierra. Nunca conocimos algo así”, expresó una de las líderes originarias de la comunidad a representantes de la institución. Una niña, entre risas, agregó: “¡Me gusta mucho columpiar, es muy lindo!”.

El proyecto responde a una necesidad concreta en una de las regiones más pobres del país. Según el Instituto Nacional de Estadística, en 2022 el 12,5 % de los bolivianos vivía en pobreza extrema, lo que equivale a más de un millón de personas.

Aunque Bolivia ha logrado avances importantes en las últimas dos décadas —la pobreza extrema cayó de 38,2 % en 2005 a 15,2 % en 2018—, las comunidades rurales como las del Norte Potosí siguen enfrentando serias dificultades.

La población boliviana supera hoy los 12,2 millones de habitantes, y casi la mitad vive en condiciones de vulnerabilidad. En áreas rurales, la pobreza alcanza al 47,9 % de las familias, mientras que en las ciudades llega al 31,4 %. La brecha evidencia la urgencia de generar iniciativas que no solo atiendan necesidades básicas, sino también el desarrollo integral de la niñez.

Con esta inauguración, World Vision Bolivia refuerza su compromiso de garantizar que el derecho al juego sea una realidad para cientos de niños. Y aunque se trate de columpios y resbalines, la organización insiste en que detrás de cada juego hay algo mucho más profundo: una oportunidad de esperanza para quienes crecen en medio de carencias.

Más reciente