
En el marco del proceso electoral colombiano de 2026, la coalición NiñezYA, con el respaldo de la ONG World Vision, convocó a un encuentro donde niños y adolescentes interpelan directamente a quienes aspiran a la Presidencia. La iniciativa busca colocar a la niñez en el centro del debate político, en un país donde millones de menores no votan, pero sí resultan afectados por las decisiones de gobierno. La propuesta fue presentada en el sitio oficial de World Vision.
El evento, denominado “Conversatorio de niñas, niños y adolescentes con candidaturas a la presidencia 2026”, se realizará el 22 de abril en la Universidad de los Andes y reunirá a aspirantes junto a menores provenientes de distintas regiones del país. Según la información difundida por la organización, se trata de un espacio sin intermediarios, donde las preguntas surgen directamente de la niñez.
La agenda de temas se construyó a partir de la consulta nacional “El país de mis sueños”, en la que participaron 1.916 niñas, niños y adolescentes de 17 departamentos. En ese proceso, los menores expresaron preocupaciones concretas como el hambre, la violencia, la falta de acceso a educación y la necesidad de espacios seguros para crecer. El detalle de esta consulta también forma parte del informe difundido por NiñezYA en el mismo enlace oficial.
Este proceso se articula con el informe “La niñez no da espera”, que identifica diez prioridades urgentes —los llamados “10 YA”— entre ellas salud, educación, protección frente a la violencia, ambiente sano y fortalecimiento familiar. La coalición insiste en que estos puntos deben traducirse en compromisos medibles por parte de los candidatos.
Desde NiñezYA remarcan que su postura es independiente de partidos políticos, pero sostienen un objetivo concreto: que los aspirantes firmen acuerdos verificables en favor de la niñez, como ya ocurrió en elecciones anteriores. Esta estrategia busca que las promesas de campaña se conviertan en políticas públicas sostenibles.
El contexto evidencia desafíos. Informes periodísticos, como el realizado por El Tiempo, señalan que no todos los programas de gobierno están disponibles públicamente, lo que dificulta evaluar el lugar que ocupa la infancia en las propuestas.
El encuentro se presenta como una instancia de participación ciudadana temprana. Aunque los menores no votan, la coalición sostiene que su voz debe incidir en la construcción del país y en la agenda de quienes aspiran a gobernarlo.
Las preguntas que los menores llevarán al encuentro no surgen de manera improvisada. Detrás hay un proceso respaldado por una consulta nacional sin antecedentes en Colombia: “El país de mis sueños”. En esta iniciativa participaron 1.916 niñas, niños y adolescentes de 17 departamentos y Bogotá, quienes expresaron cómo imaginan el país en el que desean crecer, según detalla el informe difundido por World Vision.
El dato más relevante es la edad de los participantes, el 70% tenía entre 3 y 5 años. Esto convierte el ejercicio en una de las expresiones más amplias de la primera infancia en relación con decisiones que impactan directamente en su presente y futuro.
Las respuestas son concretas y coinciden en demandas básicas: “nadie pase hambre”, “no haya guerra” y que “todos los niños y niñas puedan ir a la escuela y al parque a jugar”. Estos planteos se transforman ahora en insumos directos para interpelar a los candidatos presidenciales, en un escenario donde la voz de la niñez busca dejar de ser simbólica para incidir en la agenda pública.
Autora: Lizzie Sotola es corresponsal en Latinoamérica para Diario Cristiano Internacional. Es licenciada en Periodismo y en Comunicación Social graduada en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, Argentina. Cuenta con una trayectoria de más de 25 años como profesional. Tiene una vasta experiencia en medios de comunicación, organizaciones educativas y religiosas como también editoriales cristianas. Ha trabajado para Editorial Vida, Sociedad Bíblica Internacional, Alianza Evangélica Latina y la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de Argentina (ACIERA). Además ejerce como periodista freelance para los festivales de la Asociación Evangelística Palau en Iberoamérica y dirige una agencia de difusión llamada Noti-Prensa.





