
Ron Kenoly, pionero líder de alabanza y adoración cuyos himnos ayudaron a dar forma a la música de alabanza moderna y cuyo ministerio enfatizaba la adoración como servicio en lugar de actuación, falleció a los 81 años.
Así fue anunciado este martes en una publicación conjunta en su cuenta oficial de Instagram por su director musical de muchos años y cercano colaborador, Bruno Miranda. La publicación indicaba que Kenoly falleció la mañana del 3 de febrero.
A la hora de publicar ésta noticia, no se había revelado la causa de la muerte y su familia aún no se pronuncia al respecto.
"Durante más de 20 años, tuve el honor de caminar a su lado en el ministerio por todo el mundo, no solo como su director musical, sino como un hijo, un estudiante y un testigo de una vida marcada por la fidelidad", escribió Miranda. "Nunca fue un artista, nunca un entretenedor. Fue un líder de adoración".
"Y se tomó todo el tiempo necesario para explicar lo que eso significaba realmente. El llamado de un líder de adoración no es interpretar canciones, sino guiar a la gente a una verdadera adoración en la presencia de un Rey; el Rey de Reyes, Jesucristo. …Hoy lamentamos profundamente su partida, pero no sin esperanza. La adoración que vivió es ahora la adoración que contempla".
Curiosamente la publicación de Miranda en el Instagram de Ron Kenoly fue eliminada unas horas más tarde.
Kenoly nació el 6 de diciembre de 1944 en Coffeyville, Kansas, en Estados Unidos, y desde muy joven mostró un talento musical que lo acompañó durante toda su vida. Tras servir en la Fuerza Aérea estadounidense en la década de 1960, donde comenzó a desarrollar su voz e interés por la música, se dedicó a tiempo completo al ministerio de adoración y al evangelio. Obtuvo grados académicos en música, teología y un doctorado en ministerio enfocado en música sagrada, lo que le dio fundamentos teóricos a su enfoque musical y pastoral.
A lo largo de más de cinco décadas de carrera, Kenoly grabó más de 20 álbumes, muchos de ellos considerados clásicos dentro del repertorio de alabanza. Su producción "Lift Him Up", lanzada en 1992, se convirtió en uno de los álbumes de adoración más vendidos de su época con 500 mil copias vendidas y ayudó a consolidar un estilo congregacional y participativo que se adoptó en iglesias de todo el mundo. Entre sus canciones más conocidas están Majesty, Righteousness, Peace and Joy, Anointing, All Honour y Sing Out, piezas que aún se cantan con frecuencia en cultos y encuentros de alabanza.
Más allá de su obra discográfica, Ron Kenoly fue pastor y líder de adoración en el Jubilee Christian Center en San José, California, desde donde su influencia se extendió internacionalmente. Fue mentor de equipos de alabanza, facilitador de eventos de adoración y conferencista en más de 100 países, tocando vidas y formando músicos, salmistas y líderes de culto en diversas culturas.
La reacción a su muerte fue inmediata en redes sociales y medios cristianos. Líderes como el ministro nigeriano Nathaniel Bassey recordaron a Kenoly como una inspiración para varias generaciones de músicos y siervos de la adoración. En Instagram, Bassey escribió que Kenoly “cruzó al otro lado” y agradeció la influencia de sus canciones en su propia vida y ministerio.
Su legado musical y espiritual deja una huella profunda en la historia de la música cristiana contemporánea. Su voz, su pasión por la alabanza y la forma en que integró la Escritura en la música seguirán siendo un recurso para iglesias y creyentes de todo el mundo.





