
La presidente Keiko Fujimori participó en la XXI Ceremonia de Acción de Gracias por el Perú, celebrada en la Misión Carismática Internacional (MCI) Lima, donde el pastor Miguel Bardales exhortó a las nuevas autoridades a gobernar con justicia, humildad y temor de Dios, al recordar que "el poder es delegación de Dios".
La ceremonia fue organizada por la Unión Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas del Perú (UNICEP) y el Concilio Nacional Evangélico del Perú (CONEP). Como informó previamente Diario Cristiano Internacional el encuentro fue reprogramado a solicitud de Fujimori debido a la agenda oficial del cambio de mando y a las celebraciones patrias.
De acuerdo con un despacho de la agencia EFE, además de la presidente participaron los vicepresidentes Luis Galarreta y Miguel Torres, quienes también ejercen como presidente del Consejo de Ministros y presidente del Senado, respectivamente. Asistieron además integrantes del gabinete ministerial, legisladores, embajadores, alcaldes y representantes de los ámbitos político, empresarial, académico, militar y policial. Entre los invitados estuvo el embajador de Estados Unidos en Perú, Bernie Navarro.
Un respaldo institucional y oficial
La Ceremonia de Acción de Gracias por el Perú se celebra desde hace veintiún años y forma parte de las actividades con las que las iglesias evangélicas oran por las autoridades nacionales al inicio de cada período gubernamental.
Este acto forma parte de las actividades oficiales por las Fiestas Patrias desde marzo de 2018, cuando un decreto supremo la incorporó al programa oficial de conmemoraciones del aniversario de la independencia del Perú.
El acto comenzó con una oración dirigida por el presidente del UNICEP, Christian Scheelje, quien encomendó a Dios el inicio del nuevo período presidencial y el futuro del país. Posteriormente, Miguel Bardales desarrolló el mensaje central a partir de 2 Samuel 23, donde expuso tres principios que, según afirmó, deben orientar el ejercicio de toda autoridad: el poder es delegación de Dios, la justicia debe ser la prioridad del gobierno y toda administración debe actuar bajo el temor de Dios.
Al dirigirse a la presidente, a los integrantes del Congreso y a las demás autoridades presentes, Bardales recordó que el poder no constituye un premio político, sino una responsabilidad delante de Dios.
"Ese poder no es un premio. Ese poder es una responsabilidad que debe ser administrada delante de Dios", indicó.
El pastor añadió que el inicio del nuevo gobierno también representa el comienzo de una "mayordomía", en la que quienes ejercen funciones públicas deberán rendir cuentas por la manera en que administren la autoridad que les fue confiada.

¿Cómo se debe gobernar?
Durante su exposición, Bardales describió el escenario que enfrenta el país tras las recientes elecciones. El pastor sostuvo que "Perú es un país herido", una definición con la que describió la situación nacional antes de insistir en la necesidad de impulsar la reconciliación mediante la justicia y el diálogo.
"Ese poder no es un premio. Ese poder es una responsabilidad que debe ser administrada delante de Dios", indicó. - Miguel Bardales
Afirmó que el país continúa marcado por la desconfianza hacia las instituciones, la inseguridad, la corrupción y profundas heridas sociales. En ese contexto, sostuvo que el verdadero desafío trasciende el resultado electoral.
"La pregunta más importante no es quién gobierna el Perú. La pregunta más importante es cómo se debe gobernar el Perú delante de Dios", señaló Bardales.
El mensaje cobró especial relevancia al pronunciarse un día después de la asunción presidencial y dirigirse tanto a la jefa de Estado como a los integrantes del Congreso y a las demás autoridades presentes.
Al desarrollar el segundo eje de su mensaje, Bardales sostuvo que la primera responsabilidad de todo gobernante consiste en hacer justicia. Explicó que ello implica proteger al inocente, castigar al corrupto, frenar la violencia y brindar soluciones concretas a quienes durante años han permanecido postergados. Agregó que únicamente una justicia ejercida con integridad puede convertirse en la base de una auténtica reconciliación nacional.
En ese sentido, hizo un llamado a abandonar la confrontación permanente.
"Necesitamos un gran diálogo nacional para perdonar el pasado y para construir un futuro digno para todos", sostuvo el pastor.
Asimismo, advirtió que la soberbia —a la que definió como "el virus del poder"— y la "acusación crónica" constituyen prácticas que profundizan la división y obstaculizan la construcción de consensos para el desarrollo del país.
En la parte final de su mensaje, el pastor Bardales explicó que gobernar bajo el temor de Dios no significa actuar con miedo, sino ejercer la autoridad con integridad y con la convicción de que toda persona responderá ante Dios por sus actos. Añadió que ese principio alcanza a gobernantes, legisladores, jueces, empresarios, ciudadanos y también a la Iglesia, llamada a servir y restaurar a la sociedad.
Antes de concluir, Bardales explicó el significado del ejemplar de la Biblia que sería entregado a la presidenta. "No es un amuleto, no es un adorno, no es parte del protocolo; es la señal de una verdad grande: quien gobierna necesita una palabra más alta que su propia voluntad", aseguró.
"Necesitamos un gran diálogo nacional para perdonar el pasado y para construir un futuro digno para todos", sostuvo el pastor Miguel Bardales.
Recordó que, en el antiguo Israel, los reyes debían leer diariamente las Escrituras para aprender a temer a Dios y gobernar con humildad y sabiduría. También reconoció que ningún gobierno humano es perfecto y concluyó diciendo que "solo Cristo permanece. Solo Cristo puede guiarnos en esta transición hacia la luz".
La entrega de la Biblia
Tras concluir su mensaje, Bardales dio paso al momento más simbólico de la ceremonia. Los pastores Hugo y Juanita Hoyos, líderes de la Misión Carismática Internacional (MCI) Lima y anfitriones del encuentro, entregaron a la presidente Keiko Fujimori un ejemplar de la Biblia, gesto que dio continuidad al mensaje de Bardales sobre la necesidad de que quienes ejercen la autoridad se sometan a una palabra superior a su propia voluntad.
La ceremonia concluyó con una oración dirigida por el pastor y excongresista Humberto Lay Sun, quien intercedió por la presidenta, el Congreso, el nuevo gabinete, las autoridades nacionales y el futuro del Perú. Con la entrega de la Biblia a la mandataria y la oración final por las autoridades, concluyó la XXI Ceremonia de Acción de Gracias por el Perú, reafirmando el compromiso de las iglesias evangélicas de acompañar al nuevo gobierno mediante la oración y la promoción de los valores cristianos.
Autora: Lizzie Sotola es corresponsal en Latinoamérica para Diario Cristiano Internacional. Es licenciada en Periodismo y en Comunicación Social graduada en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, Argentina. Cuenta con una trayectoria de más de 25 años como profesional. Tiene una vasta experiencia en medios de comunicación, organizaciones educativas y religiosas como también editoriales cristianas. Ha trabajado para Editorial Vida, Sociedad Bíblica Internacional, Alianza Evangélica Latina y la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de Argentina (ACIERA). Además ejerce como periodista freelance para los festivales de la Asociación Luis Palau en Iberoamérica y dirige una agencia de difusión llamada Noti-Prensa.





