
La asunción de José María Balcázar como presidente de Perú generó reacciones en distintos sectores sociales y políticos, en un contexto marcado por la inestabilidad institucional y el cambio recurrente de mandatarios en el país. El nombramiento ocurre en medio de una crisis política que, según analistas y líderes sociales, evidencia debilidades estructurales en el sistema democrático peruano.
El presidente del Consejo Nacional Evangélico del Perú (CONEP), Enrique Alva, afirmó a Diario Cristiano que el escenario actual responde a un proceso de deterioro institucional y a la concentración de poder en el Congreso. “Bueno, un cambio más de presidente en Perú, una situación bastante anómala en un sistema democrático, caso atípico en América Latina, y creo que también a nivel mundial en muchas partes”, sostuvo.
Alva señaló que la inestabilidad no surge de movilizaciones sociales, sino de decisiones parlamentarias. “El problema de Perú es que es un cambio de presidentes atizado por el Congreso. El Congreso ha modificado unilateralmente y sin apoyo de la población varios artículos de la Constitución”, indicó. También advirtió que el Legislativo se posiciona por encima de otros poderes del Estado: “Se ha atribuido poderes por encima del Ejecutivo y por encima del Poder Judicial. Por lo tanto, se unge como un sobrepoder sobre los otros poderes”.
El dirigente evangélico cuestionó además la falta de equilibrio institucional. “En Perú, lamentablemente no tenemos un equilibrio de poder del Estado. Y cuando no hay equilibrio de poder del Estado, esa democracia es una democracia anómala, es una democracia manipulable y ya deja de ser democracia”, afirmó.
Respecto a la figura del nuevo mandatario, expresó reservas sobre su trayectoria y liderazgo. “Vivimos en una crisis de democracia, una crisis de representatividad y una crisis de desarrollo de liderazgo político en el país. No hay. Este señor no ha sido un líder político. Su carrera fue un juez, terminó muy mal, terminó con problemas en el colegio de abogados, terminó con problemas cuando fue juez supremo suplente y como congresista también su labor ha dejado mucho que desear”, señaló.
También mencionó cuestionamientos judiciales en torno a Balcázar. “Tiene algunos problemas judiciales, varios de ellos. Lamentable que llegue así. Esta situación se presta para ser manejada por el Congreso o le debe lugar al Congreso”, sostuvo, al advertir que las causas no avanzarán mientras dure la inmunidad presidencial.
Alva no mencionó ninguna problemática en particular, y quizás algo de lo que más llama la atención del nuevo presidente interino de Perú son sus controvertidas declaraciones sobre las relaciones sexuales con menores que realizó cuando se opuso a la ley que prohibió el matrimonio infantil.
Se evidencia que la elección de José María Balcázar como presidente del Perú responde más a acuerdos parlamentarios que a una definición ideológica clara. Su llegada al poder generó divisiones entre Fuerza Popular y Renovación Popular y devolvió a Perú Libre al Ejecutivo.
En sus primeras declaraciones, Balcázar afirmó: “No estamos trabajando en hacer izquierdismo en Palacio de Gobierno, eso ya no existe, esos conceptos de izquierda quedaron en el siglo XVIII”, y descartó indultar a Pedro Castillo: “No tenemos mucho tiempo, no estamos pensando en ningún tipo de indultos”.
Analistas sostienen que la decisión del Congreso también puede responder a cálculos electorales de cara a los comicios del 12 de abril, en un escenario político marcado por alianzas cambiantes y fragilidad institucional.
Por su parte, Alva planteó incertidumbre sobre la capacidad de gobierno del nuevo jefe de Estado. “¿Cómo va a proceder? La verdad es que tengo mis temores. ¿Cómo va a gobernar este señor que no tiene experiencia de gobierno?”, expresó.
No obstante, el presidente del CONEP manifestó expectativas moderadas para el período de transición. “Espero que haga esfuerzos, dejando a un lado sus problemas judiciales, que haga una buena gestión, que se mantenga el rumbo económico del país”, dijo. Agregó que, al tratarse de un gobierno breve, las prioridades deberían centrarse en la seguridad, los programas sociales y el proceso electoral. “Que garantice un proceso electoral independiente, limpio, sin violencia y con respeto y apego a la ley”, afirmó.
Asimismo, pidió autonomía frente a presiones internacionales y a grupos de poder. “Que el presidente actúe con respeto y apego a la ley, que no sea víctima de lobbies ni de presiones externas”, indicó. También llamó a recomponer la política exterior y a evitar hechos de corrupción.
Finalmente, Alva señaló que el liderazgo evangélico seguirá atento al desarrollo del gobierno. “Como presidente del Concilio, seguro que habrá un momento en que tendremos que conversar con él, pero también mi llamado a la oración y a estar vigilantes acerca de lo que haga este señor”, concluyó.





