Grupos de salud cristianos africanos celebran nuevos fondos de EEUU, pero esperan detalles sobre su rol

África
En el marco de la nueva Iniciativa «Fe y Comunidad», World Vision será la principal beneficiaria de una subvención de 850 millones de dólares. World Vision

Las organizaciones cristianas de salud en África han celebrado el nuevo y significativo compromiso de Estados Unidos con la atención médica basada en la fe, pero aseguran que aún están a la espera de claridad sobre cómo los hospitales, clínicas y programas comunitarios locales participarán en este nuevo financiamiento.

Estados Unidos anunció que proporcionará cerca de 2.000 millones de dólares en asistencia sanitaria y humanitaria a través de organizaciones confesionales, describiendo este compromiso como una expansión histórica de su alianza con entidades religiosas. Casi 1.400 millones de dólares de estos fondos están destinados, a lo largo de cinco años, a iniciativas de salud conjuntas con organizaciones comunitarias y de fe.

El anuncio reviste un impacto especial para África, donde las organizaciones cristianas administran hospitales, dispensarios y programas de salud comunitaria, además de haber colaborado durante largo tiempo con donantes internacionales para brindar servicios a comunidades desatendidas.

Bajo la nueva Iniciativa de Fe y Comunidad, World Vision actuará como el receptor principal de una adjudicación de 850 millones de dólares. La organización firmó inicialmente un acuerdo de un año por 250 millones de dólares con el gobierno estadounidense. Se prevé que el programa respalde a más de 2.500 hospitales, clínicas y centros comunitarios confesionales, además de capacitar, equipar y remunerar a más de 30.000 trabajadores de salud comunitaria en 17 países.

El consorcio liderado por World Vision incluye a ADRA International, Catholic Relief Services, Compassion International, HOPE Worldwide, International Care Ministries, LifeNet International y World Relief.

El Departamento de Estado de EE. UU. afirmó que al menos el 80% de los recursos del programa se destinará a servicios de salud de primera línea. Asimismo, se espera que otros 570 millones de dólares se integren en acuerdos bilaterales de salud entre Estados Unidos y países individuales.

Los líderes de salud basados en la fe en África señalan que este anuncio es solo el comienzo.

Karen Sichinga, directora ejecutiva de la Asociación de Salud de las Iglesias de Zambia, indicó que las organizaciones africanas de base religiosa participaron en conversaciones con funcionarios estadounidenses antes del anuncio y presionaron de manera específica para que se reservara presupuesto para las entidades locales.

«Estamos sumamente contentos de que esto haya sucedido porque era precisamente por lo que estábamos cabildeando», comentó Sichinga durante un seminario web de líderes cristianos de salud africanos, según informó Devex.

Sichinga puntualizó que el sector de la salud en Zambia aún espera precisiones sobre cómo se implementarán los fondos. Zambia todavía no ha suscrito un acuerdo bilateral de salud con Estados Unidos, aunque las negociaciones continúan en marcha.

Detalló además que los contactos de la asociación con representantes estadounidenses iniciaron el pasado noviembre y se extendieron hasta abril, incluyendo reuniones con el Departamento de Estado. Espera que haya mayor claridad respecto al papel de las organizaciones locales una vez que se concrete el acuerdo bilateral del país.

Peter Yeboah, director ejecutivo de la Asociación Cristiana de Salud de Ghana, también celebró la iniciativa, pero señaló que su entidad desconoce todavía qué función desempeñará en la ejecución de los recursos estadounidenses.

«Acogemos con satisfacción que el gobierno de EE. UU. apoye a las instituciones basadas en la fe», afirmó Yeboah, de acuerdo con Devex.

Yeboah expresó su esperanza de que el acuerdo bilateral de Ghana con Estados Unidos aporte directrices claras. También instó a que los fondos se asignen de forma directa a las organizaciones confesionales locales, en lugar de canalizarse exclusivamente a través de los gobiernos nacionales. El panorama varía según cada nación africana.

Diversificación del apoyo

Uganda ha firmado un memorando de entendimiento con Estados Unidos, y sus líderes religiosos han intervenido de forma directa en las conversaciones con los enviados de Washington. Fred Sheldon Mwesigwa, obispo de la diócesis de Ankole en la Iglesia de Uganda, mencionó su anterior preocupación por el impacto del recorte en la ayuda externa sobre los servicios sanitarios ugandeses, particularmente en los programas de VIH.

Mwesigwa advirtió que la nueva inyección económica no debe propiciar que los países africanos dependan de una única fuente de asistencia exterior.

«Existen otras alternativas, pero debemos participar activamente», enfatizó.

Citó como ejemplo las gestiones de Uganda para adquirir equipamiento médico proveniente de China, una muestra de cómo los países exploran opciones alternas de financiamiento sanitario.

Malawi parece contar con un rol más definido. Doug Fountain, director ejecutivo de Christian Connections for International Health, declaró a Devex que se prevé que la Asociación Cristiana de Salud de Malawi desempeñe un papel ejecutor en la entrega de la ayuda estadounidense. Malawi ya suscribió un memorando de entendimiento con Estados Unidos.

Esta incertidumbre pone de manifiesto una cuestión de fondo sobre el nuevo enfoque de Washington hacia la salud global. Si bien la administración estadounidense ha promovido un mayor protagonismo para las organizaciones confesionales, a los grupos locales les inquieta no tener acceso directo a los recursos y quedar subordinados o marginados de los acuerdos principales de financiamiento.

World Vision defendió el esquema de consorcio. Un portavoz de la entidad argumentó que las organizaciones locales a menudo carecen de los recursos o de la capacidad operativa para contratar directamente con el gobierno de Estados Unidos.

La organización aseguró que el consorcio permitirá a entidades de mayor escala asumir la responsabilidad de la ejecución, al tiempo que respaldan a los grupos locales para fortalecer su capacidad de captar fondos en el futuro. World Vision añadió que sus socios mantienen vínculos de larga data con asociaciones cristianas de salud y otras organizaciones confesionales locales.

De acuerdo con la entidad, las agrupaciones locales participarán en un proceso de cocreación y muchas de ellas serán seleccionadas como ejecutoras directas de la iniciativa.

La magnitud del proyecto implica que miles de centros médicos de fe podrían recibir asistencia para servicios de primera línea, mientras que decenas de miles de trabajadores comunitarios se beneficiarían de formación, equipamiento y financiamiento.

No obstante, los líderes de salud africanos insisten en garantizar que las organizaciones locales no sean reducidas a meros instrumentos para ejecutar programas diseñados en el exterior.

El gobierno de Estados Unidos ha precisado también que las asignaciones futuras dependerán de las aprobaciones presupuestarias del Congreso, lo que implica que el compromiso total a cinco años seguirá sujeto a las decisiones políticas en Washington.

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