
La educación académica está experimentando una transformación dramática en todo el mundo. Las instituciones teológicas están cerrando debido a la disminución de números en Occidente, mientras que la demanda de educación teológica informal que proporcione certificación acreditada está aumentando exponencialmente en el Sur Global. Pero cabe preguntarse: ¿por qué estudiar teología?
"Todavía existe una persistente actitud antiintelectual".
Somos enviados a un mundo donde Dios ya está obrando.
En los círculos evangélicos y pentecostales, que constituyen el grupo que forma mi experiencia dentro de Jucum (Juventud con una Misión), todavía existe una persistente actitud antiintelectual. Una vez recibí un consejo de un pastor pentecostal cuando yo era estudiante: "No te vuelvas un discapacitado intelectual". Quería decir: "¡solo cree, hermano!".
El estudio es parte de amar a Dios con toda nuestra mente. Implica estudiar tanto el libro de las palabras de Dios como su libro de las obras. Es una búsqueda disciplinada de la verdad en un mundo marcado por la confusión, la distorsión y el poder sin rendición de cuentas. Es la forma en que aprendemos a discernir la realidad con precisión y a actuar con sabiduría, de manera proactiva en lugar de reactiva.
¿Es algo misional?
El estudio con una orientación de liderazgo misional se involucra en la missio Dei, discerniendo lo que Dios está haciendo en nuestro vecindario, ciudad, nación y mundo. Está centrado en Dios, no en la iglesia, ni siquiera en la organización misionera.
Tenemos tendencia a pensar en el mundo exterior como algo de lo que hay que salvarse.
El liderazgo misional comienza con la convicción de que somos enviados a un mundo donde Dios ya está obrando —enviados a las complejidades de la vida pública, la cultura, la economía y la política— no para dominar, sino para testificar, sanar y ayudar a ordenar la sociedad hacia el bien común. Nuestro trabajo es discernir dónde está obrando Dios y unirnos a su obra continua en el mundo.
Con demasiada frecuencia reemplazamos el cristianismo con el "iglesianismo". Sin embargo, la esencia de ser un seguidor de Cristo no es la asistencia a la iglesia en sí misma. Es seguir a Cristo en su mundo y obedecerle. Ya sea en actividades eclesiásticas o con un ministerio u organización misionera, necesitamos preguntarnos dónde está nuestro enfoque: ¿en edificar nuestra iglesia u organización, impartiendo cursos de estudio bíblico y eventos de adoración? Todo lo cual es bueno, pero ¿es misional? ¿Nos estamos involucrando en la missio Dei, la obra de Dios en nuestro vecindario, ciudad o nación?
¿Qué pasa con Europa?
Tenemos la tendencia a pensar en el mundo exterior como algo de lo que hay que salvarse.
A aquellos de nosotros con raíces evangélicas/pentecostales nos resulta difícil pensar en Europa como un experimento moral y espiritual, y discernir dónde puede estar obrando Dios. Tenemos tendencia a pensar en el mundo exterior como algo de lo que hay que salvarse.
Sin embargo, de las ruinas de la Segunda Guerra Mundial surgió un intento —imperfecto y frágil— de unir a las naciones a través del perdón y la reconciliación, en justicia y paz, en confianza y entendimiento, con el derecho en lugar de la fuerza, la cooperación en lugar de la conquista. Ese experimento está ahora bajo una severa tensión. Entender la Europa de hoy exige conciencia histórica, discernimiento espiritual e imaginación moral.
Europa necesita urgentemente hoy una atención seria. El continente que dio a luz las ideas de dignidad humana, estado de derecho, pluralidad y moderación democrática ahora lucha por recordar las fuentes de esas convicciones. Las crisis que enfrentamos —guerra en nuestras fronteras, erosión de la confianza en las instituciones, polarización, migración y el retorno de la política del poder desnudo— no pueden ser abordadas únicamente por la experiencia técnica.
Las crisis que estamos experimentando son oportunidades para el redescubrimiento del alma de Europa.
Estos problemas exigen personas que señalen de nuevo a la fuente de esa vida: la Palabra de Dios. Ad fontes (volver a la fuente). Las crisis que estamos experimentando son oportunidades para el redescubrimiento del alma de Europa —aquello que insufló vida a nuestra civilización moderna en primer lugar—, la conciencia de que cada uno de nosotros es creado a imagen de Dios, y que cada uno de nosotros contiene la chispa de la vida divina.
Elegimos eso como la base para nuestra solidaridad, trabajando hacia lo mejor para el bien común, no solo para nuestra propia tribu o nación. Y trabajamos por comunidades —localmente y a través del continente— fundamentadas en la confianza, la verdad y la justicia para todos.
Estudiar, entonces, es prepararse para un compromiso responsable con nuestro mundo. Perseguir el liderazgo misional es alinearnos con los propósitos de Dios. Centrarse en Estudios Europeos, o cualquier estudio enfocado regionalmente, es concentrarse en dónde la necesidad es urgente para ese contexto. Arraigados en la Palabra de Dios, conscientes de lo que Dios ha hecho en el pasado, nos enfocamos en sus propósitos, anticipando con expectativa positiva lo que Él aún hará en el futuro.
¡Que venga el reino de Dios, en Europa, como en el cielo!
Publicado originalmente por Weekly Word. Republicado con permiso.
Jeff Fountain y su esposa Romkje son los iniciadores del Centro Schuman de Estudios Europeos. Se mudaron a Ámsterdam en diciembre de 2017 después de vivir en la campiña holandesa durante más de 40 años comprometidos con el centro de capacitación Jucum Heidebeek. Romkje fue fundadora de Jucum Países Bajos y presidió la junta nacional hasta 2013. Jeff fue director de Jucum Europa durante 20 años, hasta 2009. Jeff presidió la Mesa Redonda anual Hope for Europe (Esperanza para Europa) hasta 2015, mientras que Romkje presidió la red de Mujeres en Liderazgo hasta hace poco. Jeff es autor de Living as People of Hope, Deeply Rooted y otros títulos, y también escribe Weekly Word, una columna semanal sobre temas relacionados con Europa.
Weekly Word es una iniciativa del Centro Schuman de Estudios Europeos. Jeff Fountain es un neozelandés con pasaporte holandés, es actualmente el director del Centro Schuman de Estudios Europeos (www.schumancentre.eu), y vive en Ámsterdam, Países Bajos. Jeff se graduó con un título en historia de la Universidad de Auckland (1972) y trabajó como periodista en el New Zealand Herald (1972-3), y como secretario itinerante para la Tertiary Student Christian Fellowship (TSCF) (1973). Ha vivido en los Países Bajos desde 1975, y ha viajado y hablado en casi todos los países europeos. Durante veinte años tras la caída del comunismo, fue el director europeo para la organización misionera internacional e interdenominacional, Juventud con una Misión. Fue presidente del movimiento internacional y transdenominacional, Hope for Europe, para el cual organizó dos congresos paneuropeos en Budapest en 2002 y 2011. En 2010, estableció el Centro Schuman de Estudios Europeos (www.schumancentre.eu) para promover perspectivas bíblicas sobre el pasado, presente y futuro de Europa, para fomentar un compromiso efectivo en los problemas que enfrenta Europa hoy.





