Prevenir, no solamente evitar un resultado

Anticoncepcion
Reflexiones en el marco del 26 de Septiembre:  Día Internacional de la Anticoncepción y de Prevención del Embarazo no Planificado en Adolescentes Imagen generada por Canva

En mi trabajo diario con adolescentes veo que siempre tienen preguntas; son curiosos, y eso me encanta. A veces las hacen en voz alta; otras veces, "googlean" o le preguntan a una Inteligencia Artificial. Otras veces se preguntan entre ellos, y es ahí cuando veo susurros cómplices o risas que poco tienen que ver con el contenido de la clase. Otras veces, esas inquietudes aparecen en medio de una conversación cotidiana como un géiser que explota cuando parecía que no había nada y esas preguntas emergentes pueden girar sobre temas como la identidad, la vocación, el maquillaje, los deportes, la familia, las amistades, el acoso, la sexualidad o la anticoncepción: temas que surgen de manera natural.
Posiblemente en muchas de esas dudas, los adultos que rodeamos sus vidas llegamos tarde para responder pero no necesariamente porque no quieran hablar con nosotros, sino porque simplemente no saben si pueden hacerlo, si estamos disponibles o si encontrarán apertura.

Este último punto me parece un punto de partida fundamental para re-evaluarnos porque aun hoy, muchos adolescentes asumen que preguntar sobre ciertos temas generará un reto, una mirada de desconfianza, desaprobación o una respuesta que arranque con un categórico: "Eso no se hace", sobre todo en áreas vinculadas a la sexualidad. y es allí, en ese momento cuando sencillamente:  dejan de preguntar. 

Sin embargo, que dejen de formular las preguntas en voz alta no significa que las preguntas hayan cesado…al contrario: siguen vivas en sus corazones, pero no emergen.
Por eso, si queremos reflexionar en el tema de la prevención del embarazo no intencional en la adolescencia, necesitamos ampliar la mirada y atender esas inquietudes interiores. Es fundamental animarnos a hablar antes de que las dudas aparezcan; la educación sexual no debe ser una respuesta reactiva a sus crisis, sino nacer de la proactividad de los adultos referentes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala en este sentido que es clave  la formación para ayudar a los jóvenes a "prepararse para y gestionar los cambios físicos y emocionales a medida que crecen, incluso durante la pubertad y la adolescencia" y en este sentido, la UNESCO destaca que, al anticiparnos, les enseñamos que pueden acudir a un adulto de confianza cuando se sienten confundidos.  Entonces es importante poder lograr este canal de conexión ya que se convierte en un factor protector esencial para promover una sexualidad responsable, segura y cuidada.
La sexualidad no se acompaña solo cuando aparece un problema; se acompaña mucho antes, construyendo espacios donde preguntar no dé vergüenza y pedir ayuda no genere miedo.

Entonces, en el marco del 26 de septiembre —Día Mundial de Prevención del Embarazo no Planificado en Adolescentes y Día Mundial de la Anticoncepción—, es imperativo poder reforzar una premisa: la prevención no empieza cuando aparece un embarazo. Esta premisa es plenamente válida también para las comunidades de fe, porque las preguntas y las necesidades trascienden los credos, son propias de cada etapa evolutiva. La educación y prevención empieza: cuando un adolescente sabe que puede acercarse sin temor, cuando conversa sobre su cuerpo sin vergüenza y aprende a reconocer la presión de pares o a decir que no. Luego se consolida cuando comprende que sus decisiones tienen consecuencias y descubre que el cuidado no es solo un acto individual, sino un compromiso con el otro. finalmente, la verdadera prevención ocurre cuando descubren que pedir ayuda a un adulto no significa meterse en problemas aun dentro de una comunidad de fe. 
La sexualidad se acompaña día a día, respondiendo con empatía a cada etapa de la vida y generando entornos de confianza.

Detrás de las cifras

Generalmente, al abordar el embarazo no intencional en la adolescencia nos remitimos a estadísticas: la OMS estima que, en los países de ingresos bajos y medianos, alrededor de 21 millones de adolescentes de entre 15 y 19 años quedan embarazadas cada año, y aproximadamente la mitad de estos embarazos no son intencionales. En nuestra región la situación exige máxima atención: según el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), el 67% de los embarazos adolescentes en América Latina y el Caribe no son intencionales.
Los invito a mirar un poco más allá, detrás de cada cifra hay una historia real, no se trata solo de números, detrás de ese porcentaje hay una adolescente con un nombre, una familia, una pareja, una escuela, una comunidad de fe y una serie de sueños, proyectos y miedos que, de repente, se ven sacudidos.

Si entendemos esto, hablar de prevención no debería llevarnos a señalar a los jóvenes, sino a preguntarnos qué estamos haciendo los adultos para acompañar mejor sus historias, sus vidas. Ante las estadísticas es fácil eludir nuestra responsabilidad cómo adultos  pero si alguna de esas cifras en algún momentos toca a nuestra puerta con una hija, un hijo, una sobrina, un alumno…..y el test da positivo, la perspectiva cambia radicalmente.

Y, capaz, es ahí cuando finalmente entendemos que no podemos exigirles responsabilidad si jamás les enseñamos sobre auto-cuidado, consentimiento, el valor de establecer límites o principios fundamentales….si solamente los hemos rodeado de prohibiciones y silencios. A veces asumimos que los adolescentes saben cuidarse porque "ya están grandes" pero olvidamos que aún están creciendo, aun están en proceso de aprendizaje. Están aprendiendo a gestionar emociones, a relacionarse, a tomar decisiones y a asumir sus actos. Si los adultos referentes no somos una fuente activa y segura de orientación, buscarán las respuestas en otros lugares.

Preguntas  incómodas

Aquí surge una pregunta incómoda y  necesaria: ¿Estamos formando adolescentes responsables o simplemente intentando evitar que hagan aquello que nos preocupa?
Vamos a mirar un poco nuestra practica cómo adultos: 
¿Les decimos solamente "cuídate" o les enseñamos qué significa un verdadero cuidado mutuo?, ¿Les enseñamos a reconocer la presión y a comunicar un "no" de manera asertiva?, ¿Les enseñamos a respetar los límites ajenos y a aceptar un "no" por respuesta?, ¿Les mostramos que pedir ayuda no es falta de fe ni señal de debilidad?, ¿Les comunicamos con claridad que la responsabilidad no es exclusiva de la mujer? 

Pero hay otra pregunta incómoda más

Generalmente cuando se habla de embarazo adolescente, la carga suele recaer de manera injusta sobre las mujeres: "Que ella se cuide", "Que tenga cuidado". Sin embargo, un embarazo no es responsabilidad de una sola persona y es urgente involucrar a los varones en la conversación, hablando abiertamente de respeto, consentimiento, paternidad responsable y cómo afrontar las presiones sociales. La sexualidad no puede pensarse solamente desde el "qué consigo" cómo un enfoque individualista, sino desde qué compromiso y cuidado asumo frente al otro y en esto la iglesia debe ser pionera.

La información no es enemiga de los valores

Para quienes formamos parte de la iglesia, estas conversaciones pueden generar cierta incomodidad. Solemos sostener la transmision de valores sobre el cuerpo, los vínculos, la dignidad humana y el propósito de la sexualidad y está muy bien que nuestros jóvenes conozcan esos valores y los hagan propios. Pero, no perdamos de vista que enseñar valores no significa ignorar la realidad ni reducir la fe a una lista de prohibiciones. 
Un adolescente puede conocer las convicciones de su familia, de su iglesia y al mismo tiempo tener dudas sinceras y esto no lo convierte en un desertor de la fe. Brindar información científica y adecuada para su edad no debilita los valores; al contrario, la información fundamenta las decisiones responsables y les otorga a los jovenes herramientas para discernir.

El rol de la comunidad de fe

Creo que en este punto tenemos que tomar conciencia que cómo iglesia tenemos una oportunidad invaluable. 
Las comunidades de fe y los ministerios juveniles pueden ser mucho más que espacios donde se dictamina lo que se debe o no hacer. Las comunidades de fe pueden transformarse en entornos donde los jóvenes encuentren orientación certera, contención y adultos verdaderamente disponibles que sepan escuchar antes de juzgar, que no se asusten ante una pregunta compleja ni transformen cada inquietud en un sermón reprimatorio. Adultos con la humildad de decir "no lo sé, pero lo buscamos juntos" y con la madurez de derivar a profesionales cuando la situación lo requiera. 
Adultos que comprendan que la experiencia personal no sustituye la formación adecuada y que estar casados o liderar un grupo no nos convierte en especialistas en salud sexual. Pero, no obstante, tenemos que ser conscientes tambien que no se requiere un título profesional para acompañar con empatía, prudencia y amor.
 Acompañar es escuchar, orientar, cuidar y estar presentes; jamás abandonar cuando la realidad nos desafía.

Una pregunta difícil

Es difícil abordar este tema, pero es real y debemos hacernos las preguntas difíciles también: ¿Qué ocurre cuando un adolescente toma una decisión diferente a la que esperábamos? ¿Qué pasa cuando, aun habiendo acompañado e informado, se presenta un embarazo no intencional? ¿Se acerca la comunidad solo para marcar el error o sabe permanecer al lado de quienes sufren o se sienten desorientados?
Tenemos que  tomar conciencia que podemos sostener nuestras convicciones y, al mismo tiempo, extender la gracia a quien atraviesa una situación compleja…podemos hablar de responsabilidad sin humillar, y reconocer las consecuencias de una decisión sin etiquetar a la persona. Una adolescente embarazada no deja de ser hija, no deja de ser adolescente, no pierde sus dones y menos aun su futuro. Esa adolescente sigue necesitando contención, guía y amor.

Volver a lo esencial

Más que buscar estrategias complejas preventivas, comprendamos que la prevención empieza en lo cotidiano: en la mesa familiar, en un espacio de diálogo donde una pregunta incómoda no se responde con burlas. Se trata de ser y consolidar una comunidad que pueda decir: "No tenemos todas las respuestas, pero no estás solo y vamos a caminar esto juntos".
Prevenir no es únicamente evitar un resultado adverso; prevenir se trata de crear las condiciones para que una persona crezca en conciencia, libertad y responsabilidad. A esta altura capaz sea propicio cambiar la pregunta y en lugar de preguntar: “¿Cómo hacemos para que no ocurra un embarazo no intencional?”, preguntémonos: “¿Qué estamos haciendo para enseñarles a cuidarse y a cuidar a los demás?”
Quienes integramos comunidades de fe tenemos la misión de hacer de nuestras iglesias lugares donde hablar de la vida no cause vergüenza, donde pedir ayuda no genere temor y donde cada persona encuentre verdad, pero también gracia.
El evangelio de Marcos capitulo 10 relata el encuentro de un joven con Jesús y en el versículo 21 la Biblia nos regala un detalle revelador sobre la pedagogía de Jesus frente a un joven que tenia dudas sobre la vida y el futuro: "Jesús, mirándolo, lo amó". No lo miró para condenarlo, no lo miro para etiquetarlo ni recordarle las consecuencias, lo miró con amor. 
Es mi oracion que cómo personas, cómo  comunidades de fe  nuestra actitud hacia los adolescentes refleje esa misma mirada de Jesús: un amor activo, compasivo y presente, capaz de abrazar sus realidades, sostener sus procesos y caminar junto a ellos en cada etapa.


citas: 
Comprehensive sexuality education, publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 18 de mayo de 2023. https://www.who.int/news-room/questions-and-answers/item/comprehensive-sexuality-education  
Educación sexual integral: Para estudiantes sanos, informados y empoderados. UNESCO febrero 2026 https://www.unesco.org/en/health-education/cse
World Health Organization. (2024, 10 de abril). Embarazo en la adolescencia. who.int 
Fondo de Población de las Naciones Unidas. (2025). El precio de la desigualdad: Consecuencias socioeconómicas del embarazo en la adolescencia y la maternidad temprana en América Latina y el Caribe. unfpa.org 

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