
Sobre la mesa hay una Biblia, un iPad y un cuaderno. Ingrid Rosario escribe en el lobby de un hotel de Córdoba, Argentina. La escena, cotidiana y alejada del escenario, permite entrar en el corazón de su próximo proyecto: un disco instrumental pensado para acompañar la intimidad con Dios.
Allí encontró un momento para ella, aprovechando el descanso de su esposo y su hijo para escribir, leer y disfrutar del paisaje.
Fue cuando trabajó en los devocionales de Selah, un proyecto que, según contó, llevó en su corazón durante más de veinte años. Al presentar el disco instrumental, destacó una particularidad: "No tiene mi voz", dijo.
Una herramienta para orar
Para el primer volumen eligió diez canciones que escribió junto con amigos. También dedicó tiempo a la escritura de diez devocionales para acompañarlas. Pensó el material como un recurso para la lectura bíblica, la oración y la meditación.
"Siento que es una herramienta para todos nosotros".
Contó, en un diálogo en exclusiva con Diario Cristiano Internacional, que utilizó las grabaciones durante varios meses, tanto en sus momentos de oración como en las tareas de su casa. También las escuchó para descansar y contemplar un paisaje.
"Lo uso para orar, lo uso para leer la Biblia, lo uso para meditar".
Desde Argentina, Ingrid también estuvo pendiente de su iglesia. Contó que esa misma mañana pidió un reporte y preguntó por el avance de algunas tareas. "Es trabajar en equipo", explicó. Agradeció el apoyo de las personas que quedaron al frente y habló de la importancia de mantener ese contacto durante los viajes. También reconoció la necesidad de darles espacio para tomar responsabilidades y crecer en su liderazgo.
¿Cómo acompañar el crecimiento familiar?
Al hablar de su esposo, recordó el vínculo que dio origen a su matrimonio.
"Me casé con mi amigo".
Expresó su alegría por los viajes juntos y habló de los cambios de su hijo durante la adolescencia. Reconoció su independencia y describió esa etapa como el descubrimiento de una persona nueva. También admitió la dificultad de acompañar ese crecimiento.
"Lo que me cuesta es soltar", dijo gesticulando como una idishe mamele, profundamente protectora, abnegada, melodramática y experta en generar culpa en nombre del amor familiar
Ingrid habló de su responsabilidad en la formación del carácter, la integridad y la vida espiritual de Seth, su hijo. Reconoció, además, la necesidad de permitirle cometer errores y de confiar en el ejemplo que recibió en casa.
Compartió con alegría el deseo de su hijo de bautizarse. Valoró especialmente el origen de esa decisión, como una expresión de la propia convicción de Seth.
Humildad frente a la frustración
La misma franqueza apareció ante una pregunta sobre la frustración.
"Mi carne quiere gritar y quiere pelear", confesó.
La cantante reconoció el impulso de enojarse y defenderse frente a una injusticia. Explicó que buscó en la oración una respuesta para esas situaciones y habló de la humildad como parte de ese proceso.
Al referirse a la obediencia a Dios, admitió la incomodidad.
"No me gusta. Me incomoda a veces".

A pesar de esa dificultad, encontró en las pruebas una oportunidad para profundizar su relación con Dios y revisar su propia actitud. Compartió una reflexión sobre la provisión a partir del relato de Abraham y vinculó esa lectura con sus propias experiencias.
Cuando la conversación abordó las diferencias sociales entre los diferentes públicos ante los que se presentó, Ingrid centró su respuesta en la necesidad espiritual de cada persona. Atribuyó a la gracia de Dios lo que recibió y lo que compartió a través de su ministerio.
La misma idea apareció al explicar el origen de Selah. Comparó su vida con un vaso lleno que desbordó y describió el proyecto como fruto de su búsqueda personal.
"Es para compartirlo porque lo estoy viviendo".
Anunció el lanzamiento para el 1 de enero de 2027 y señaló la escritura de los devocionales como una de las tareas pendientes.
En aquella mesa del hotel, entre una Biblia, un iPad y un cuaderno, Ingrid compartió los detalles de su próximo disco. También habló de la confianza, de la maternidad y de los desafíos que encontró en su vida de fe. No la apuró el horario de la cercania a la prueba de sonido. Tampoco que ya era la hora del mediodía y había que almorzar. Su corazón se mantuvo enfocado en la adoración, la contemplación de aquello que Dios creó y que Ingrid indentifica como un regalo especial.
Autora: Lizzie Sotola es corresponsal en Latinoamérica para Diario Cristiano Internacional. Es licenciada en Periodismo y en Comunicación Social graduada en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, Argentina. Cuenta con una trayectoria de más de 25 años como profesional. Tiene una vasta experiencia en medios de comunicación, organizaciones educativas y religiosas como también editoriales cristianas. Ha trabajado para Editorial Vida, Sociedad Bíblica Internacional, Alianza Evangélica Latina y la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de Argentina (ACIERA). Además ejerce como periodista freelance para los festivales de la Asociación Luis Palau en Iberoamérica y dirige una agencia de difusión llamada Noti-Prensa.





