
Durante una conferencia cristiana celebrada del 18 al 23 de enero en Maringá, estado de Paraná (Brasil), un grupo de adolescentes destacó de forma especial al crear una sala de oración donde expresaron sus vivencias, emociones y peticiones de fe, dejando mensajes escritos en las paredes que llamaron la atención de líderes y asistentes al evento.
La iniciativa se desarrolló en el marco de la Temporada de Verano del Instituto TeenStreetBrasil, un encuentro que forma parte del calendario global del movimiento TeenStreet, y que en esta edición reunió a jóvenes de diversas regiones del país para vivir experiencias de adoración, enseñanza bíblica, comunión y esparcimiento.
La sala de oración surgió como un espacio concreto de escucha y encuentro con Dios en medio de actividades recreativas, deportivas y momentos de alabanza. En sus paredes, los adolescentes plasmaron a mano sus peticiones y necesidades más profundas, algunas de las cuales reflejaron experiencias de dolor emocional. Entre los pedidos registrados estuvieron frases como “Retire toda dolor del abuso que sufrí”, “Para que mi padre encuentre a Jesús”, “Frialdad espiritual”, y “Por el matrimonio de mis padres que se están separando”.
Según los organizadores, cada petición estaba rodeada por círculos hechos por otros jóvenes, señalando que “alguien se detuvo para orar por esa necesidad”. Este gesto simbólico y práctico de intercesión fue destacado por líderes como una muestra de empatía, acompañamiento y compromiso entre pares, subrayando que los adolescentes no solo reconocen sus propias luchas, sino que también se interceden unos por otros.
El Instituto TeenStreetBrasil explicó que la conferencia fue pensada como una oportunidad para que los jóvenes confronten y reflexionen sobre temas como la relación personal con Dios, la alegría de vivir con valores cristianos y cómo reflejar el Evangelio en el día a día. En este sentido, la sala de oración se convirtió en un símbolo de este compromiso espiritual, señalando que los adolescentes enfrentan no solo desafíos típicos de su edad, sino también luchas emocionales profundas que necesitan ser acogidas con fe y acompañamiento.
El ministro Cassiano Machado, ligado a la organización del evento, destacó la importancia de reconocer y no minimizar las dificultades de la juventud cristiana, enfatizando que los adolescentes “tienen problemas, sienten dolor, y necesitan espacios para expresarlo y encontrar fortaleza en la fe”. Machado también instó a padres, líderes y pastores a prestar atención a estas manifestaciones de vulnerabilidad, y a sostener a los jóvenes tanto en oración como en acompañamiento pastoral.
En un llamado directo a la generación presente, Machado subrayó: “Para ti, adolescente, que sientes esta dolor, hay muchas personas orando por ti. Cada círculo hecho alrededor de los pedidos representa una oración dedicada a tu duelo y tu historia. Ora por esta generación, porque Dios está con ustedes”.
La iniciativa de los adolescentes no solo marcó uno de los momentos más emotivos de la conferencia, sino que también sirvió como recordatorio para líderes religiosos y acompañantes sobre la importancia de crear espacios de expresividad, escucha y fe que respondan a las necesidades emocionales y espirituales de los jóvenes en un mundo cada vez más desafiante para su crecimiento personal y espiritual.





